花樣年華 The Notes

A continuación encontraréis las notas traducidas al español que aparecen en los álbumes de BTS, desde Love Yourself: Her hasta Map of the Soul: 7.

Este post se actualizará cada vez que salgan nuevas The Notes con cada álbum.

Están organizadas cronológicamente, ya que muchas se repiten en las diferentes versiones de los diferentes álbumes. No obstante, entre paréntesis tenéis la versión o versiones en las que podéis encontrar dichas notas.

HOSEOK

30 AGOSTO, AÑO 9 (“Map of the Soul: 7” ver. 2)

Me desperté frotándome los ojos. Los chicos hicieron un gesto para que los siguiera en silencio. Quería dormir un poco más pero simplemente seguí a los hyungs. Cuidadosamente nos escabullimos de la habitación y pasamos por el pasillo. Los alrededores estaban oscuros. “¿Qué hora es?”, pensé, pero no había otra información que la de que ya había pasado la hora de dormir. Subimos las escaleras y abrimos la puerta de acero que llevaba al techo. Crac. Los chicos se detuvieron sorprendidos por el sonido y yo también lo hice. Miramos alrededor.

Nos sentamos muy cerca el uno del otro en la azotea. “¿Por qué subimos aquí?” Con mi pregunta nuestro hermano mayor respondió, “Espera un poco Jung Hoseok.” Fue ese momento. Con un sonido de explosión el cielo del lado norte se iluminó. Sorprendido, me encogí mientras cerraba los ojos. Olía como si algo se estuviera quemando. “Woah” alguien gritó y el hermano mayor les dijo que se callaran. Miré al cielo del norte con los ojos entreabiertos. Otro sonido de explosión y estrellas aparecieron en el cielo nocturno. “Eso no son estrellas, son fuegos artificiales” me dijo. 

Los fuegos artificiales continuaron floreciendo. Me tumbé en el suelo del tejado y miré las estrellas, los fuegos, las flores que explotaron en el cielo. “Jung Hoseok está llorando. Está llorando” Escuché que se burlaba de mí. “Oye” me limpié los ojos con la manga. Sin ninguna razón, salieron más lágrimas.


TAEHYUNG

28 FEBRERO, AÑO 10 (“Map of the Soul: 7” ver. 1)

Alguien estaba de cuclillas frente al centro comercial. Era un tipo que nunca había visto. Estaba jugando con Dong-i. Le acarició y dio algo que parecía pan. Entonces hicimos contacto visual. Sorprendido, miré hacia adelante y seguí caminando. Me escondí en el callejón y eché un vistazo. “Ugh, ¿quién es ese?” Puse mis manos en los bolsillos y toqué una bolsa de plástico en la que puse jamón y pan. “Ugh, me metí en problemas cogiendo sobras en secreto sin que mi madre lo supiera”.

“¿Uh? Taehyung, has venido. Pero, ¿por qué estás aquí así? ¿No viniste para jugar con Dong-i?”

Salté de la sorpresa. Era el dueño del mercado. El chico de antes levantó su cabeza y me miró. Agh, por culpa de ese señor. Ya me habían pillado, así que me dirigí hacia ellos.

“¿Quién eres?”

“¿Yo?” Me miró con una mirada como sin saber qué contestar.

“¿Por qué estas jugando con Dong-i?”

“¿Eh?” De nuevo, no dijo nada.

Así es como empecé a hablar con él. “Mi padre dijo que va a ahorrar mucho dinero y mudarse a una casa grande. Me va a dejar tener un perrito. Me llevaré a Dong-i y viviremos juntos. Así que ni lo pienses”. El chico asintió y dijo “Eso es bueno para ti”. “Hyung, ¿tu familia no tiene dinero? ¿Es por eso que no puedes tener un perrito?”

Con mi pregunta, el tío me miró y dijo: “¿Dinero?” Entonces asintió con la cabeza y dijo: “No puedo tener un perrito”. “Intenta quejarte a tu padre. Mi madre dijo que los padres son débiles cuando les lloriqueas.”

El chico asintió con la cabeza y dió palmas a Dong-i. Entonces murmuró: “Afortunado”.

Pregunté de nuevo: “Así que, ¿quién eres? ¿Cuál es tu nombre?”

El chico contestó sin girarse: “¿Yo? Kim Seokjin”.


HOSEOK

23 JULIO, AÑO 10 (“Love Yourself: Tear”)

Cuando conté hasta 3, escuché el sonido de su risa como una alucinación y, al rato vi pasar a un niño de la mano de alguien. Miré hacia atrás rápidamente, pero allí no había nadie, excepto mis compañeros de clase mirándome. “Hoseok-ah”. La profesora me llamó por mi nombre. En ese instante me di cuenta de donde estaba. Era una excursión al campo, estaba contando los frutos que estaban en el libro de texto. 5, 6, seguí contando pero cuando continué, mi voz comenzó a temblar y mis manos empezaron a sudar. Los recuerdos de esa época seguían cada vez más presentes.

Ese día no era capaz de recordar la cara de mi madre, solo me acordaba de la chocolatina que me dio mientras mirábamos el parque. “Hoseok, cuenta hasta 10  y abre los ojos”. Cuando terminé de contar y abrí mis ojos, mi madre no estaba allí. Estuve esperando durante mucho tiempo a que ella regresara, pero eso nunca pasó. Únicamente pude contar hasta 9, hubiera podido contar uno más, pero la voz no me salía. Me empezaron a pitar los oídos y mi entorno se nubló. La profesora siguió señalándome, exigiéndome que siguiera contando y mis compañeros no paraban de mirarme. No era capaz de recordar la cara de mi madre, pensaba que si contaba hasta 10, mi madre nunca más volvería a buscarme. Y me desmayé.


TAEHYUNG 

29 DICIEMBRE, AÑO 10 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, E)

Me quité los zapatos, lancé mi mochila lejos de mí y entré en el salón. Mi padre estaba allí, como era de esperar. Ni siquiera pensé cuánto tiempo había pasado sin verle o de dónde había venido. En un abrir y cerrar de ojos me encontré con los brazos de mi padre. No recuerdo exactamente qué ocurrió después. No recuerdo qué me golpeó primero; si fue el olor a alcohol, sus insultos o la bofetada en la cara. Ni siquiera pude entender qué había ocurrido. Su respiración era entrecortada y su mal aliento se mezclaba con el olor a alcohol. Sus ojos estaba inyectados en sangre y su cara estaba cubierta por una barba mal cuidada. Me abofeteó con su enorme mano. Mientras se impacientaba por saber qué estaba mirando, me volvió a abofetear. Después, me elevó en el aire. Aunque sus furiosos ojos rojos infundaban miedo, el terror que ya dominaba mi cuerpo me impidió llorar. Ese no era mi padre. Sí, era él; y a la vez no era él. Mis pies temblaron en el aire. Lo siguiente que recuerdo es mi cabeza golpeando con fuerza la pared y cayendo al suelo. Parecía que mi cabeza iba a explotar. Empecé a ver borroso y después sólo había oscuridad. Lo único que llenó mi cabeza fueron los jadeos de mi padre intentando respirar.


JIMIN

6 ABRIL, AÑO 11 (“Love Yourself: Tear”)

Estaba a las puertas del Jardín Botánico de flores solo. El tiempo era gris y un poco frío, pero me encontraba de buen humor. Era el día del picnic, pero mi madre y mi padre estaban ocupados. Me sentía algo decepcionado al principio. Sin embargo, en el concurso de dibujar flores fui alabado y uno de los amigos de mi madre dijo: Wow, Jimin es muy maduro. En ese momento me sentí bastante guay.

“Jimin, espera ahí. La profesora vendrá pronto” fue lo que me dijo mi profesora cuando el picnic terminó, pero no esperé. Estaba seguro de que podría volver solo. Cogí las asas de mi mochila con las dos manos y anduve intentando aparentar madurez. Parecía que los otros me estaban mirando, por lo que mantuve los hombros incluso más alto. Poco tiempo después, empezó a llover. Mis amigos y sus madres se marcharon, y no había nadie que hubiese venido a buscarme; me dolían las piernas. Me cubrí la cabeza con la mochila y me resguardé al cobijo de un árbol. La lluvia empezó a caer con más fuerza. No era capaz de ver ninguna casa o tienda. El lugar al que había llegado era la parte trasera del jardín botánico. La puerta lateral estaba abierta y por el hueco a través era capaz de ver una especie de lugar de almacenaje.


JUNGKOOK

30 SEPTIEMBRE, AÑO 12 (“Map of the Soul: 7” ver. 3)

Caminé hacia donde estaba la multitud. ‘¿Qué está pasando?’ Creo que era la primera vez que veía tanta gente reunirse en un lugar que no fuera el parque de atracciones o la escuela. Los murmullos daban miedo. ‘Qué está pasando. ¿Cómo se supone que debemos vivir con miedo? Alguien dijo mientras pasaba. Avancé empujando a través de las piernas de la gente. Daba miedo pero también tenía curiosidad. Era un enorme agujero. Ese tipo de agujero estaba en el suelo. Dijeron que era un sumidero. Cuidadosamente fui hacia adelante. Quería ver qué había dentro del agujero. Aunque era un día despejado, realmente no podía ver el interior del agujero. Solo pude ver las raíces de los árboles en los lados donde la tierra se había derrumbado. Di otro paso adelante. “Ten cuidado” alguien gritó desde atrás. La punta de mis zapatillas entró en el agujero. Perdí el equilibrio cuando la tierra se desmoronó. Me alejé de la sorpresa. Fue en ese momento. Parecía que algo brillaba intensamente por dentro. Eso parecía luz y también parecía otro agujero dentro del agujero.


NAMJOON

21 MAYO, AÑO 15 (“Map of the Soul: 7” ver. 2)

Me colé por la puerta principal con cuidado. Agarré el pomo con fuerza y con cuidado lo giré para cerrarlo. No pude oír nada. Metí la cabeza y miré alrededor pero la casa estaba oscura. Di otro paso dentro de la casa. “Mamá” llamé pero nadie respondió. Intenté encender la luz pero volví a mirar alrededor. Eran más de las 9 de la noche y no había nadie en la casa. “Mamá” llamé de nuevo y solo hubo silencio. 

Llegué más tarde que de costumbre. Normalmente tenía que ayudar a mamá en cuanto terminaba la escuela, pero quería pasar el rato con mis amigos por una vez. Así que volví tarde sin decírselo. Pero no había nadie en casa. Tuve una extraña sensación de frío, así que me envolví los brazos con las palmas de las manos y me quedé en el oscuro salón. 

De repente sonó el teléfono. Los escalofríos se colaron. El teléfono estaba sonando pero me dio una extraña sensación de que no debía responder. Una sensación de inquietud de que si contestaba todo cambiaría y no volvería a ser quien soy ahora, pero el teléfono siguió sonando y al final me acerqué. Y cogí el teléfono.


YOONGI

25 JULIO, AÑO 15 (“Map of the Soul: 7” ver. 1)

“Yoongi-ya” me senté delante del piano tan pronto como llegué a la sala de estar. No tenía tiempo ni de limpiarme el sudor. Limpié mis manos pegajosas en mi camiseta. Mi madre abrió la partitura. No pude ver la partitura bien. Parpadeo. Pasé la última hora corriendo bajo el ardiente sol. Mi corazón latía tan fuerte que no podía incluso escuchar el sonido de mi respiración. El sudor caía por mi espalda y me empapaba la cintura. Mis dedos temblaron.

“Min Yoongi”. Con el sonido de la voz de mi madre, volví a mi sentido. “Todavía no puedes Chopin debidamente, ¿es hora de componer ahora?” Madre hablaba mientras tocaba la partitura. “¿Qué he estado tocando hasta ahora?” No podía recordarlo correctamente. “Desde el principio, otra vez”. Madre habló en voz baja. Otra vez. Otra vez. Otra vez. El sudor bajaba de mi cuerpo todavía caliente. Mi cabeza estaba en blanco y sentí que vomitaba. Quizás esa fue la razón, no estoy seguro. Ignoré la partitura, ignoré a mi madre, y puse la emoción que estaba a punto de estallar dentro de mí en mis dedos. Mi madre sujetó mis manos y las apartó de las teclas. “¡Esta no es la emoción correcta!” dijo.

“Por favor, para”. Grité mientras me levantaba sudoroso. Madre me miró congelada. “Para. Por favor, para”. Escupí cualquier palabra que pude encontrar. Salté de mi sitio, me tiré del pelo. Y al final tiré el trofeo de mi madre al pano. Una tecla rota voló y rozó mi mejilla.


YOONGI

19 SEPTIEMBRE, AÑO 16 (“Love Yourself: Tear”)

El fuego ardía en un rojo carmesí. La casa en la que había vivido hasta esa mañana fue devorada por las llamas. La gente que me conocía corrió, gritando algo. Los vecinos caminaban con pasos cortos. Habían dicho que la entrada no era segura por lo que el camión de bomberos no podía entrar. Se paró ahí donde estaba.

Era el final del verano. Era el principio del otoño. El cielo estaba azul y el aire era húmedo. No sabía qué pensar, qué debía de sentir, qué debía de hacer. Entonces un pensamiento llegó a mi cabeza: “oh, mamá”. Al momento, la casa se vino abajo con un estruendoso ruido. La casa fue engullida por las llamas—no, la casa se había convertido en llamas; el techo, los pilares, incluso mi cuarto se deshacía como si la casa fuese de arena. Con un aspecto de atontado, me quedé ahí y lo vi todo.

Alguien me empujó. Estaban diciendo que el camión de los bomberos había entrado. Otra persona me cogió y pidió una respuesta. Aquella persona me miró a los ojos y gritó la pregunta, pero no pude oír nada.

“¿Hay alguien dentro?”. Miré en silencio a esa persona. “¿Está tu madre dentro?”. Me cogió de los hombros y me zarandeó. Inconscientemente, respondí. “No. No hay nadie”. “¿De qué estáis hablando?”, preguntó una vecina. “¿Qué pasa con tu madre? ¿Se fue a algún sitio?”

“No hay nadie”. Dije incluso sin ser consciente de mis propias palabras. Alguien me empujó otra vez.


JIMIN

20 AGOSTO, AÑO 17 (“Map of the Soul: 7” ver. 3)

Era un día soleado y brillante. El cielo era azul y el aire fresco. Con mamá y papá, me subí al coche y salimos de casa. En el coche, mientras sonaba una emocionante música, abrí la ventana del asiento trasero y extendí la mano. Era como si estuvieran lloviendo hojas amarillas de ginkgo. Rápidamente moví mi mano para atrapar las hojas de ginkgo, pero no tuve éxito. Mi madre se dio la vuelta y dijo ‘Jimin-ah, podrías lastimarte haciendo eso. ¿Qué vas a hacer si te lastimas y no puedes actuar?’ Subí al escenario. Por encima de mi cabeza, un foco blanco brillaba. Doong doong el suelo hacía eco con el ritmo. Bailo con muchos de mis amigos. Comenzamos y acabamos juntos, giramos a la izquierda nuevamente y nos enfrentamos. Mi amigo y yo nos estábamos quedando sin aliento. Pero todavía sonreímos mirándonos el uno al otro. Una ronda de aplausos estalló entre la multitud. Nos acercamos al público y nos inclinamos. Desde lejos, mamá y papá se pusieron de pie y aplaudieron. Estaban sonriendo mirándome. Cuando abrí los ojos vi el techo de la habitación del hospital. Las lágrimas salieron. Sabía que era un sueño, pero no quería despertar de él. Durante un poco más de tiempo quise estar dentro de esos aplausos, debajo de las hojas de ginkgo, pero la mañana llegó inevitablemente y el sueño desapareció.


NAMJOON

2 MAYO, AÑO 18 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1)

Cuando entramos en el callejón, vi muebles y artículos del hogar amontonados en la calle. “Namjoon, ¿qué está pasando?” preguntó mi padre, respirando con dificultad. Estábamos volviendo del hospital. Estaba apenas a unos 100 metros de la parada del bus hacia nuestra casa, pero a mi padre le costó incluso hasta eso. Corrí hacia nuestra casa. Mi madre estaba agachada contra la pared, detrás de la pila de los artículos del hogar, y cuando me vio, se enderezó. “Namjoon, ¿qué debemos hacer?”. Dijo que tuvo que luchar con el hijo del propietario, que tuvo que cobrar el alquiler que mi hermano pequeño no pagó.

Llevé a mi padre al trastero detrás del supermercado del vecindario. Mientras movía los muebles, mi madre limpió los platos y los artículos de comida. Pronto, el trastero estaba lleno de cosas de nuestro apartamento de dos habitaciones. Había cosas que quería tirar pero, para hacer eso, necesitábamos dinero. Cuando estuvo todo hecho, ya era de noche. Me dolía la espalda y estaba sudando. Mi madre me dio palillos, diciéndome que al menos comiera un poco, pero no pude forzarme a hacerlo.

Estaba el trastero lleno, así que salí para sentarme en los bancos de madera junto al supermercado. Mi madre preguntó: “Namjoon, ¿dónde ha ido Namhyun?” Le grité: “¿Cómo se supone que debo que saberlo?” Namjoon. Namjoon. Namjoon. Estaba cansado de eso. Me arrepentí de decirle que viviera sin desanimarse. Incluso si podíamos resistir unos días en el trastero, ¿qué debíamos hacer después de eso? No podía pensar en nada. El supermercado Ahjusshi dejó una lata de cerveza y regresó adentro.


JIMIN

10 DICIEMBRE, AÑO 18 (“Map of the Soul: Persona” ver. 3)

Cuando mi madre dijo que ya casi llegábamos, usé mi manga para limpiar el vapor que había empañado la ventanilla del coche. A través de la ventana, pude ver un cartel que decía escuela secundaria Songju Jeil. Mi madre me había dicho que no había más escuelas a las que pudiera asistir en Munhyeon, y que no sabía el alivio que era que la escuela secundaria Songju Jeil había accedido a que me quedara. Me había trasladado a escuelas muchas veces mientras entraba y salía del hospital. ¿Cuánto tiempo duraría en esta escuela? Mientras pensaba, pasamos por la puerta de la escuela y entramos al patio. No había nadie allí, tal vez por el frío. Mi mamá aparcó el coche en una esquina junto a un columpio y un juego de barras de ejercicio.

Miré las barras de ejercicio cuando salí del coche. Cuando recuerdo mi infancia, hay un recuerdo que destaca claramente. Un recuerdo de un cielo tan azul que bien podría ser de una película, y de nubes blancas que se precipitan hacia mí a una velocidad espantosa. Antes de lo que pasó en la arboleda floreciente, me habían gustado tanto los patios que era casi extraño. Mi madre me dijo que solía salir por la mañana y jugaba en el patio hasta la noche. Lo que más me gustaba eran los columpios. Pateaba con fuerza mis pies y me acercaba tanto al cielo que me mareaba. Me gustaba esa sensación, emocionante pero un poco aterradora.

Un día, sentí curiosidad por saber cómo sería dar toda la vuelta con el columpio. Era algo que ninguno de los chicos del vecindario había hecho nunca. Les dije a mis amigos que me empujaran por detrás con todas sus fuerzas, y usé todo mi cuerpo para ir más y más alto. El cielo azul y las nubes blancas se precipitaron hacia mí. En el punto más alto, me invadió el vértigo y me caí del columpio. Cuando abrí los ojos estaba tumbado en la arena. Tenía un puñado de arena en la boca, y mis rodillas estaban raspadas y sangrando, pero extrañamente, no me dolía. Estaba enfadado porque no había conseguido dar toda la vuelta.

Recuerdo cómo me veía montando en el columpio, como si lo tomara prestado de los recuerdos de otras personas. Tal vez ese Park Jimin, que se columpió con tanta intensidad, está creciendo en un lugar que no conozco, con ese mismo aspecto, con esa misma personalidad. Miré el columpio con esos pensamientos en mi mente, y luego oí a mi madre llamándome. Me dirigí hacia las puertas de la escuela. Escuela secundaria Songju Jeil. Era la quinta escuela a la que asistía.


SEOKJIN

2 MARZO, AÑO 19 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V)

Un olor húmedo nubló mi olfato mientras entraba con mi padre en el despacho del director. Hacía 10 días que había vuelto de Estados Unidos y el día anterior me enteré de que repetiría curso debido al cambio en el sistema educativo. “Por favor, cuide bien de él”, dijo mi padre mientras descansaba su mano sobre mi hombro, haciendo que me encogiera inconscientemente tras notar su firme tacto. “El colegio es un lugar peligroso. Las normas son imprescindibles”, dijo el director mientras me observaba directamente a los ojos.

Cada vez que el poderoso señor hablaba, sus arrugadas mejillas y las comisuras de su boca temblaban dejando entrever el oscuro color rojizo que se escondía en el interior de sus negruzcos labios. “¿No es cierto, Seokjin?”. Dudé en responder ante esa inesperada pregunta, haciendo que mi padre apretase con más fuerza mi hombro. Me apretaba con tanto ímpetu que noté cómo se contraían los músculos de mi cuello. “Confío en que lo harás bien”, dijo el director mientras sus ojos amenazaban a los míos sin piedad y mi padre aumentaba cada vez más su fuerza sobre mi hombro. Cerré mis puños con fuerza – la presión que ejercía su mano era tan intensa que pensé que los huesos de mi hombro no aguantarían intactos por mucho tiempo. El sudor frío y los temblores incontrolables tomaron el control de todo mi cuerpo. “Tienes que responderme. Seokjin, tienes que convertirte en un buen estudiante”, dijo el director mientras me observaba con cara de pocos amigos. “Vale”, balbuceé con gran dificultad a modo de respuesta.

Mi agonía se esfumó en un segundo. Escuché el intercambio de risas entre mi padre y el director. Era incapaz de levantar la cabeza y lo único que podía hacer era observar los zapatos marrones de mi padre y los negros del director. Sus zapatos brillaban, a pesar de desconocer de dónde provenía esa luz. Aquel brillo me inundó de miedo.


YOONGI 

15 MARZO, AÑO 19 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1)

El almuerzo fue especialmente bueno ese día. Era raro, porque fue simplemente un almuerzo de escuela corriente. No lo mostré. Ese tipo de cosas no me conviene. Como siempre, me senté descuidadamente en mi silla y sujeté mis utensilios entre mis dedos como si no me molestara levantarlos. Pero el almuerzo de hoy fue definitivamente bueno. Taehyung y Jungkook hicieron un escándalo por conseguir un poco de luz solar, golpeando las cortinas y cambiando sus asientos, y había polvo en el aire. Namjoon les gritó para que, al menos, estuvieran callados mientras comían. Sujeté mi cuchara como pensaba. ¿Cuánto había pasando desde que comí tan cómodamente?

Desde que tengo memoria, no hubieron conversaciones en la mesa de nuestra familia. Nadie dijo que la comida estaba buena, o pedía más, o que habían comido bien. Para nuestra familia, las comidas no eran más ni eran menos que algo que teníamos que hacer como parte de nuestra rutina diaria. “Min Yoongi, no hables en la mesa”. No recuerdo exactamente cuándo mi padre me dijo eso. Todo lo que permaneció fue el estruendo de sus utensilios mientras los dejaba. No alzó su voz ni se enfadó, no, ni siquiera me estaba mirando. Aún así, cerré el pico. Corté mis propias palabras y, en su lugar, pegué un bocado en mi boca. Entonces mastiqué dentro de mis mejillas. Noté sangre cobriza. Dolía, y cayeron lágrimas de mis ojos. Pero no dije que eso dolió. No podía hablar en la mesa. Me forcé a masticar el arroz sangriento y lo tragué.

Alguien robó un acompañamiento de mi bandeja de comida. Fruncí el ceño, pero no estaba infeliz o molesto. Sólo era mi reacción normal ante todo. Hoseok gritó: “Yoongi está enfadado. Taehyung, ¿qué vas a hacer?” Y Taehyung hizo una actuación como si estuviera profundamente arrepentido. Esto era algo muy de Hoseok y Taehyung, no era algo fuera de lugar. A mi pesar, mordí: “Está bien. Te lo has comido”. Pero estalló otra ronda de risas y conversaciones. Nadie se dio cuenta de que estaba hablando durante la comida.


JUNGKOOK

28 MAYO, AÑO 19 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Hyung… ¿cuáles son vuestros sueños?

Se giran cuando hago la pregunta. No, necesito saberlo. Mientras murmuro, Seokjin abre la boca y empieza a contestarme con un “mmm”. “Creo que no tengo un sueño. Quizá… ¿ser una buena persona?” Lo dice bajito, como si se avergonzara.

“No tienes que tener un sueño”, dice Yoongi, sentado en la silla del piano. “Yo no sueño con eso. Creo que, en algún momento, todo terminará”. Todos nos reímos, esperábamos que Yoongi dijera algo así.

Taehyung dijo “voy a ser un superhéroe. Voy a salvar el mundo de los malos” mientras se levantaba de la silla y posaba con un brazo apuntando hacia el cielo. Hoseok respondió que sería feliz después de encontrar a su madre y que, su sueño, era ser feliz. La sonrisa de hyung denotaba felicidad.

“¿Entonces no eres feliz ahora?” le preguntó Jimin. Hoseok respondió “¿eso crees?” mirándole con dureza. Preguntó a Jimin cuál era su sueño y él parpadeó, sorprendido. “Quería ser presidente cuando estaba en infantil, pero ahora no sé qué quiero ser”.

El único que quedaba era Namjoon. Se encogió de hombros y abrió la boca, bajo la atenta mirada de todos. “Quiero decir algo bonito, pero realmente no tengo un sueño. Me gustaría que me subieran el sueldo en mi trabajo de jornada parcial”.

No supe qué escribir.


YOONGI

12 JUNIO, AÑO 19 (“Love Yourself: Tear”)

Me marché de la escuela sin pensarlo, pero realmente no tenía a dónde ir. Hacía calor, no tenía dinero, y no tenía nada que hacer. Había sido Namjoon que había propuesto ir a la playa. El más joven de los chicos parecía emocionado; pero yo no me sentía así, aunque tampoco me desagradaba la idea. “¿Tenemos dinero?”. Ante mi pregunta, Namjoon hizo a todos vaciar sus bolsillos. Unas pocas monedas, unos pocos billetes. “Así que no podemos ir”. Con toda probabilidad, quien dijo que podíamos ir caminando fue Taehyung. Namjoon nos suplicó con la mirada que lo pensáramos una vez más, pero los chicos comenzaron a alejarse, riéndose y pretendiendo dar la vuelta a la calle antes de empezar a caminar. Yo no tenía ganas de hablar, así que me quedé atrás. Era medio día, los árboles ginkgo no podían darnos sombra y los coches levantaban el polvo de la carretera cuando pasaban a nuestro lado.

“Vayamos allí”. Fue Taehyung quien habló esa vez. ¿O había sido Hoseok? No me importaba por lo que no presté demasiada atención, pero habría jurado que había sido uno de ellos dos. Había estado caminando sumido en mis pensamientos, haciendo levantar el polvo del suelo, pero cuando casi me choqué con alguien ladeé la cabeza. Jimin estaba ahí parado, como si se hubiera quedado congelado. Los músculos de su cara temblaban como si hubiese visto algo aterrador. Estaba mirando el cartel que decía “Jardín Botánico de flores, 2.2 kilómetros”.

“No quiero andar”. Escuché decir a Jungkook. El sudor caía por la cara de Jimin, que se había quedado pálido, como si fuese a colapsar en cualquier momento. ¿Qué estaba pasando? Tenía una sensación extraña. “Park Jimin”. Lo llamé, pero tal y como me había imaginado, no se percató de nada. Volví a ladear la cabeza para mirar el cartel.

“Oye, hace mucho calor. ¿Por qué íbamos a ir al jardín botánico? Vamos a la playa”. Mientras lo decía, arrastré mis piernas. No sabía qué clase de lugar era ese jardín botánico, pero no parecía que se trata de un lugar al que debíamos ir. Fuera cual fuese la razón, la expresión de Jimin era extraña. “Ni siquiera tenemos dinero…”, dijo Hoseok. “Por eso estamos andando”. Y Taehyung añadió, “Si andamos hasta la estación de tren, probablemente lo conseguiremos”. Entonces, Namjoon añadió “Y por eso nos moriremos de hambre en la cena”. Jungkook y Taehyung parecían a punto de echarse a llorar, y Seokjin hyung se rio. Jimin solo comenzó a moverse cuando decidimos caminar hasta la estación de tren. Caminaba con la cabeza agachada y los hombros temblando. Jimin parecía un niño pequeño. Volví a mirar el cartel. Las letras que decían “Jardín Botánico de flores” se iban difuminando conforme nos alejábamos.


SEOKJIN

25 JUNIO, AÑO 19 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Había una maceta en la ventana de la clase. No sabía quién la había traído, pero ocupaba espacio. ¿Podría haber sido alguno de los chicos? Saco mi móvil. Desde la ventana de la clase, ahora a oscuras, solo puedo ver la verde hierba del patio. No hay electricidad y, a través de la ventana, no se atisba mucha luz. La foto que he sacado con el móvil no se ve muy bien. No es solo culpa del teléfono, siempre he tenido la sensación de que las fotografías no pueden recoger todo lo que puede percibir el ojo humano.

Mientras me aproximo a la maceta, veo la letra “H”. Cojo el objeto y leo en su superficie: “Maceta de Hoseok”. Me hace sonreír. Sólo a él se le ocurriría traer una maceta. Miro alrededor antes de dejar la maceta en su sitio, ocultando la visible H. No me había percatado antes, pero hay un graffiti en la ventana; no solo en la ventana, también en la pared. ¡Incluso en el techo! “Aceptación o muerte”, declaraciones de amor, fechas y otros nombres que ya no pueden leerse.

No creo que esta clase hubiera sido siempre un almacén. Seguramente fue un aula normal, donde la gente venía a aprender y, simplemente, se vaciaba por la tarde. Un aula que quedaría vacía en verano, hasta que empezase el colegio y los estudiantes volvieran a ella, gritando y hablando de cualquier cosa. En ella también habría alumnos como nosotros, que se meterían en problemas por llegar tarde o faltar a clase. Incluso habría profesores que pegarían brutalmente a los alumnos, les pondrían incontables exámenes y deberes. Seguramente también habría alguien como yo. Una persona que hablaría de mis amigos con el director del colegio.

Me pregunto dónde estará el nombre de mi padre, ya que él también venía aquí a clase. Mi padre pensaba que las diversas generaciones de nuestra familia tenían que ir a los mismos colegios y las mismas universidades. Entre la marabunta de nombres encuentro por fin el suyo. Está en la parte izquierda del muro, en el centro, entre otros nombres. Está justo debajo de la frase “todo empezó aquí”.


JIMIN

30 AGOSTO, AÑO 19 (“Love Yourself: Her” ver. L)

Mientras Hoseok hablaba por teléfono yo me dediqué a jugar con el polvo del suelo que cubría con su sombra. Él me sonrió con una expresión que decía, “Park Jimin, has crecido mucho”. La distancia desde casa hasta el colegio era sobre 2 horas caminando. En autobús no llegaba a la media hora, y si caminábamos por la calle general tardábamos únicamente 20 minutos. Aun así, Hoseok siempre insistía en caminar por rutas que nos obligaban a atravesar callejuelas sinuosas, escalar leves pendientes y cruzar pasos peatonales. El año pasado me cambiaron de colegio tras salir del hospital. El colegio estaba lejos de mi casa y era un lugar donde no conocía a nadie; pero pensé que estaría bien, sobre todo porque estaba acostumbrado a cambiar de colegio y porque tampoco sabía si tendría que volver al hospital. Pensé que no sería un gran problema.

Pero entonces conocí a Hoseok. Fue poco después de comenzar el nuevo trimestre. Hoseok se acercó despreocupadamente a mí y caminamos juntos durante dos horas. Fue mucho más tarde cuando descubrí que su casa estaba en dirección opuesta a la mía. No tuve el valor de preguntarle por qué me acompañó aquel día. Únicamente deseé que, aunque fuera sólo un día más, estuviéramos así durante otras dos horas, donde nuestras sombras fueran fieles compañeras, caminando juntos bajo la luz del sol.

Hoseok seguía hablando por teléfono y pisé una vez más su sombra justo antes de salir corriendo. Colgó el teléfono y comenzó a perseguirme. El helado comenzó a derretirse lentamente bajo los calurosos rayos de sol y el sonido de las cigarras sonaban en mis oídos. De repente, el miedo invadió mi cuerpo. ¿Cuántos días como este me quedarían por vivir?


TAEHYUNG

20 MARZO, AÑO 20 (“Love Yourself: Tear”)

Me deslicé por el pasillo, haciendo un gran ruido con mis pies. De golpe paré. Podía ver a Namjoon delante de “nuestra clase”. Nuestra clase. Nadie lo sabía, pero llamaba a esa habitación nuestra clase. Yo y mis hyungs y Jungkook, era nuestra. Aguanté la respiración y seguí adelante. Iba a seguirlo.

“¡Director!”. No había ni cinco pasos cuando escuché una voz, que denotaba urgencia, a través de una ventana abierta de la clase. Parecía que era la de Seokjin hyung. De golpe me paré. ¿Estaba Seokjin hyung hablando en ese momento con el director? ¿En nuesta clase? ¿Por qué? Entonces, escuché mi nombre y el de Yoongi hyung, y entonces vi a Namjoon hyung sobresaltarse. Tal y como había sospechado, Seokjin hyung abrió la puerta de golpe. Había un teléfono en su mano. El shock y la confusión se podían leer en su cara. No pude ver la expresión de Namjoon hyung. Me escondí y los espié. Seokjin hyung abrió su boca, y puede que para decir cualquier excusa, pero Namjoon hyung movió una mano y habló. “Está bien”. Seokjin hyung parecía confuso. “Hyung debe de tener alguna razón”. Después de que él hablara, Namjoon hyung pasó al lado de Seokjin hyung y entró a la clase. No podía creerlo. Seokjin hyung le contó al director lo que Yoongi hyung y yo habíamos estado haciendo días atrás. Le contó todo, sobre saltarnos las clases y escalar por el muro para luchar con otros chicos. Pero Namjoon hyung dijo que todo estaba bien.

“¿Qué estás haciendo aquí?”. Me di la vuelta sobresaltado. Eran Hoseok hyung y Jimin. Hoseok hyung parecía estar más sorprendido y apoyó su brazo en mi hombro. En un momento de confusión, dejé que Hoseok hyung me llevara a clase. Namjoon hyung y Seokjin hyung estaban hablando y levantaron la mirada. Seokjin hyung se levantó con velocidad y dijo algo sobre que se tenía que marchar mientras salía de la clase. Me fijé en la expresión de Namjoon hyung. Había mantenido la vista clavada en la espalda de Seokjin hyung, pero ahora se reía como si no hubiese pasado nada malo. En ese momento se me ocurrió algo. Namjoon hyung debía de tener una razón. Porque hyung sabía más que yo, y era más listo y mayor. Y por eso era nuestra clase. Fui a nuestra clase, poniendo la falsa sonrisa que todos habían llamado mi “sonrisa ensayada”. Pensé que no le podía decir a nadie el contenido de aquella conversación.


NAMJOON

15 MAYO, AÑO 20 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, E)

Mientras atravesaba el almacén del instituto, que alguna vez fue el refugio para aquellos adolescentes sin rumbo fijo, coloqué un par de sillas en el suelo. Coloqué también un polvoriento pupitre que limpié con mis propias manos. La gente siempre se emociona cuando las cosas llegan a su fin. Hoy es mi último día de instituto. Hace dos semanas se decidió que me iría de allí. No sé si podré volver. Puede que nunca vuelva a ver a mis hyungs y dongsaengs.

Doblé un trozo de papel por la mitad, lo dejé en el pupitre y empuñé un lápiz. Me di cuenta de que no sabía qué escribir. El tiempo pasó sin despedirse. Mientras garabateaba palabras vacías en el papel, la punta del lápiz se rompió emitiendo un breve chasquido. A su vez, la punta se rompió en más fragmentos que emborronaron parte del papel; un papel que había decorado vaga e inconscientemente con la frase “Por favor, sobrevive”. Entre el polvo de grafito y los garabatos se leían cuentos dispersos sobre pobreza, padres, dongsaengs y mudanzas.

Arrugué el papel, lo guardé en mi bolsillo y me levanté. Una nube de polvo rosáceo alzó el vuelo mientras empujaba el pupitre lejos de mí. Antes de emprender el camino hacia la puerta, empañé el cristal de la ventana con mi aliento y dejé grabadas tres palabras. Ninguna palabra de despedida sería suficiente y este fugaz mensaje transmitiría mis pensamientos sin decir nada más. “Encontrémonos otra vez”. Más que una promesa fue un simple deseo de mi parte.


TAEHYUNG

7 JUNIO, AÑO 20 (“Map of the Soul: Persona” ver. 3)

“Maldito perro callejero. ¿No podías esperar un sólo segundo?” Habíamos buscado por todo el vecindario, pero no había rastro de Dubu. Cuando comprobé la hora ya habían pasado 20 minutos. ¿Cuánto podría haber caminado un cachorro de 2 meses en 20 minutos? Estaba sudando bajo el sol abrasador de verano. Había gritado su nombre hasta secar por completo mi garganta. Se escapó con la correa mientras yo miraba mi móvil y cuando me di cuenta, Dubu ya se había ido. Empecé a correr otra vez. Miré en todos los callejones y comprobé dentro de cada puerta abierta. “¡Dubu!”, gritaba en cada edificio. Sólo me respondían las miradas de la gente que pasaba por allí. 

A medida que corría, regañaba a Dubu llamándole cachorro estúpido. Incluso me enfadé y lo justifiqué porque era un perro callejero. Pero, a pesar de todo, yo sabía que no había sido culpa suya. Era culpa mía. Había apartado la vista de él. No le estaba prestando atención y se perdió. Había estado riéndome por alguna conversación estúpida y ni siquiera me había dado cuenta de que Dubu no estaba. ¿Escapó a propósito? Mientras ese pensamiento recorría mi mente, me detuve a pesar de mi voluntad en seguir buscándolo. Quizás a Dubu no le gustaba estar conmigo. Para mí vivir con él había sido algo bueno, pero quizás para él no había sido nada más que estar separado de su familia. 

Momentos después escuché unos pasos y los ladridos de Dubu. Lo primero que pensé fue que eran imaginaciones mías, pero no era ninguna alucinación. Vi a Dubu subiendo, corriendo por el callejón. Sus orejas bailaban en el aire y su boca abierta demostraba su esfuerzo mientras subía corriendo por la pendiente. “¡Dubu!” grité. Y cuando me arrodillé, corrió directamente hacia mí. “¿Adónde fuiste? ¿Cómo has sabido volver? ¿Aún recuerdas mi olor?” le decía abrazándole mientras él me lamía la mejilla, Me invadió una sensación extraña. Ah, soy la única persona en la que Dubu puede confiar. Yo también puedo ser de confianza para alguien. Esté donde esté, él volverá. Dubu se retorció intentando escapar de mis brazos, pero yo sólo lo acerqué con más fuerza hacia mí.


YOONGI

25 JUNIO, AÑO 20 (“Love Yourself: Her” ver. L, V, E)

Después de empujar la puerta abierta y entrar en mi habitación, saqué la mochila que descansaba en el último cajón de mi escritorio. Mientras la vaciaba por completo encontré una tecla de piano. La lancé con ira hacia la papelera y me tumbé en la cama. No era capaz de enfriar mi furioso corazón ni calmar mi entrecortada respiración y, sin darme cuenta, mis dedos estaban manchados de ceniza.

Después del funeral, volví con mi soledad a la casa que el fuego consumió sin piedad. Al entrar en la habitación de mi madre vi el piano completamente calcinado. Me dejé caer a su lado y allí me quedé, mientras la luz de aquella tarde atravesaba las ventanas hasta que la noche comenzó a apagarla lentamente. Los vestigios del sol iluminaron varias teclas del piano. Me pregunté qué sonido emitirían y cuántas veces habrían sentido el tacto de las manos de mi madre. Después de recoger una de esas teclas y guardármela en mi bolsillo, salí de la habitación.

Han pasado casi cuatro años desde aquella visita. El silencio reinaba en la casa. Un terrorífico silencio. Si eran más de las 10 de la noche y mi padre ya estaba durmiendo, no se podía hacer el más mínimo ruido. Esas eran las normas de la casa. Para mí era muy difícil soportar ese sliencio. Tampoco era sencillo acatar todos esos estrictos horarios, normas y formalidades. Pero lo más insoportable para mí, a pesar de todo, era seguir viviendo en esa casa. Mi padre me seguía dando dinero, cenaba con él y escuchaba sus broncas. En vez de rebelarme, huir o meterme en problemas, me quedaba en casa. No tenía en valor suficiente para abandonar a mi padre e irme de casa para experimentar por mí mismo aquella verdadera libertad de la que tanto hablaba.

Me levanté de la cama de un salto y recuperé la tecla de piano que había tirado a la papelera debajo de mi escritorio. Abrí la ventana y el fuerte viento nocturno invadió mi habitación. Sentí cómo el viento abofeteaba mi cara y todo lo que hoy había vivido caía sobre mí como una rebosante cascada. Lancé la tecla del piano con todas mis fuerzas a través del furioso manto de aire. Hacía 10 días que no iba al colegio. Me enteré de que me habían expulsado. Y ahora, aunque no quería irme, me sentía obligado a abandonar esta casa. No importa lo mucho que afiné mis oídos, no fui capaz de escuchar el sonido de la tecla al chocar contra el suelo. No importa las veces que pensé en ello, supe que nunca conocería el sonido de aquella tecla. No importa cuánto tiempo pase, esa tecla nunca volverá a sonar.

Nunca volveré a tocar el piano.


JUNGKOOK

25 JUNIO, AÑO 20 (“Love Yourself: Her” ver. O)

Acaricié las teclas del piano y mi mano se llenó de polvo. Las pulsé haciendo fuerza con la punta de mis dedos, no sonaban igual que cuando tocaba Yoongi. Hace 10 días que no viene al colegio. Se rumorea que le han expulsado. Namjoon y Hoseok prefieren no hablar de ello y yo estoy asustando, pero no puedo decírselo. Hace dos semanas, cuando el profesor abrió la puerta de la clase, sólo estábamos Yoongi y yo. Fue el día en que los padres visitaron la escuela. No quería estar en clase, así que me fui de allí. Yoongi no me prestó atención, simplemente siguió tocando el piano mientras yo junté un par de mesas y me dispuse a dormir. Aunque sé que Yoongi y el piano son dos entidades distintas, siempre los veo como si fueran uno solo y no sé por qué. Sea como fuere, siento ganas de llorar cuando oigo a Yoongi tocar el piano.

Mis lágrimas estaban a punto de salir, cuando la puerta se abrió con un estruendo y el sonido del piano cesó. Me caí hacia atrás y aterricé sobre mi mejilla, agazapado. De repente la voz cesó y lloré, tragándome mis palabras. Miré hacia arriba y vi a Yoongi, que empujó el hombro de esa persona y se quedó de pie frente a mí.  Por encima del hombro de Yoongi pude ver que esa persona se parecía a su profesor.

Toco las teclas del piano intentando emular la melodía que Yoongi tocaba aquel día. ¿Le han expulsado de verdad? ¿No podrá volver? Si yo no hubiera estado allí, Yoongi no le hubiera hecho nada al profesor ¿verdad? Si no fuera por mi culpa ¿hyung podría seguir tocando el piano aquí?


SEOKJIN

17 JULIO, AÑO 20 (“Love Yourself: Tear”)

Una vez cruzo las puertas del colegio, el sonido de las cigarras llena mis oídos. El jardín del colegio está lleno de niños riéndose, jugando y echando carreras. Empezaban las vacaciones de verano y todo el mundo hablaba. Cubro mis orejas y camino entre ellos. Quería irme lo más rápido que pudiera.

“Hyung”. Levanto mi cabeza, sorprendido por la repentina aparición de una sombra. Son Hoseok y Jimin. Me miran, con amplias sonrisas y sus ojos llenos de malicia. “Hoy empiezan las vacaciones ¿te vas a ir?” Añadió Hoseok, tirando de mi brazo. Murmuro un “claro, claro” y otras palabras sin sentido antes de girar la cabeza. Lo que ocurrió ese día fue un accidente, no fue intencional. No sabía que Jungkook y Yoongi estarían en el cuarto de almacenamiento en ese momento. El director sospechó que estaba encubriendo a mis dongsaengs. Dijo que le diría a mi padre que no estaba siendo un buen estudiante, así que tuve que responder. Mencioné el escondite porque creí que estaría vacío. Pero, al final, han expulsado a Yoongi. Y nadie supo que yo tuve parte de culpa.

“¡Pasa un buen verano, hyung! Te llamaré”. Hoseok quita su mano de mi brazo, leyendo mi expresión y me despide de forma aún más alegre. No puedo decirle nada. Mientras cruzo la vaya del colegio, pienso en el primer día que vine a la escuela. Nos castigaron a todos juntos por llegar tarde y nos reímos de ello.

He arruinado todo.


HOSEOK

15 SEPTIEMBRE, AÑO 20 (“Love Yourself: Her” ver. L)

La madre de Jimin apareció en la sala de Urgencias. Después de comprobar el nombre escrito sobre el cabecero de la cama y verificar la posición del suero intravenoso, quitó una hoja que descansaba en el hombro de Jimin. Pensé que debería contarle por qué Jimin estaba en Urgencias – sobre las convulsiones que tuvo en la parada de autobús – así que di un par de pasos hacia delante. Fue entonces cuando la madre de Jimin detectó mi presencia por primera vez y se quedó mirándome mientras me evaluaba durante bastante tiempo. No supe cómo responder a esa mirada, así que dudé. Ella balbuceó un “Gracias” y se giró. La siguiente vez que me miró fue cuando los médicos y enfermeras empezaron a mover la cama y yo les intenté ayudar. Mientras decía “Gracias” de nuevo, la madre de Jimin me rozó el hombro. Más que un roce, fue un contacto muy ligero antes de retirar su mano. Sin embargo me dio la impresión de que una línea invisible se había interpuesto entre ella y yo. Una fuerte y firme línea. Una fría y robusta línea. Una línea que nunca sería capaz de cruzar.

Yo había vivido más de 10 años en un orfanato. Lo suficiente para poder entender esos sutiles gestos, esa mirada y ese ambiente. En un momento de confusión, tropecé y caí al suelo. La madre de Jimin me observó con una mirada vacía. Aunque era una mujer pequeña y muy guapa, su silueta era enorme y fría. Cuando levanté mi cabeza, la cama de Jimin ya no estaba en la sala de Urgencias y no la volví a encontrar.  Desde ese día Jimin nunca más volvió al Instituto.


JIMIN

28 SEPTIEMBRE, AÑO 20 (“Love Yourself: Her” ver. O, V, E)

He dejado de contar cuántos días llevo en el hospital. Solía contarlos cuando tenía esperanzas y me quería marchar. Por la ventana puedo ver árboles, hierba y gente a lo lejos; hacía mucho que no los veía. Como mucho, ha pasado un mes. A veces los veo de uniforme, pero ya no siento nada especial. Debido a las pastillas, todo se ha vuelto aburrido y borroso. Así que hoy es un día especial. Un día sobre el que escribir en tu diario, pero yo no tengo diarios. Hoy voy a mentir por primera vez. Miraré al médico a los ojos y fingiré estar triste. “No me acuerdo de nada”.


JUNGKOOK

30 SEPTIEMBRE, AÑO 20 (“Love Yourself: Tear”)

“Jeon Jungkook. No vas a ir ¿no” No contesto. Me quedo de pie, mirándome los dedos de los pies. Como no contesto, me da en la cabeza con la carpeta, pero incluso entonces, no abro la boca. Estoy en el aula que utilizaba con mis hyungs, la descubrí un día que les seguí y, desde entonces, fui allí todos los días. Quizá los hyungs no lo sabían. A veces no iban porque tenían otros planes o estaban ocupados por sus trabajos a media jornada. Llevo días sin ver a Seokjin hyung ni a Yoongi hyung, pero yo no he faltado un solo día. Hay días en los que nadie viene, pero está bien. Si no vienen hoy, ya vendrán mañana. Si no, vendrían al día siguiente, así que estaba bien.

“Solo aprendes cosas malas cuando te juntas con ellos”, me pega otra vez. Alzo la vistas y le miro. Me pega otra vez. Recuerdo a Yoongi pegándome. Aprieto los dientes y lo aguanto. No quería mentir y decir que no había ido.

Ahora estoy otra vez frente a esa clase. Siento que los hyungs están tras la puerta. Siento como si fueran a levantar la cabeza del videojuego que están jugando para preguntarme por qué he tardado tanto. Seokjin hyung y Namjoon hyung estarían leyendo algún libro, Yoongi hyung estaría tocando el piano y Hoseok hyung y Jimin hyung estarían bailando.

Pero cuando abro la puerta, sólo está Hoseok hyung. Está recogiendo la clase y todo lo que dejamos atrás. Sujeto el manillar de la puerta y me quedo allí plantado mientras hyung se acerca y me rodea el brazo con los hombros. Me lleva fuera del aula “vámonos”. La puerta se cierra detrás de nosotros y, de repente, me doy cuenta de que esos días ya no volverán nunca más.


HOSEOK

25 FEBRERO, AÑO 21 (“Love Yourself: Her” ver. O, V, E)

Bailo sin dejar de mirarme en el espejo. Aquí puedo sentir que mis pies no tocan el suelo y me libero de las exigencias y las miradas del mundo. Lo único que importa es cómo mi cuerpo se mueve al compás de la música.

Empecé a bailar con 12 años. Creo que fue en un concurso de talentos. Me subí al escenario delante de los chicos de mi colegio. Lo mejor de todo fueron los vítores, los aplausos y la seguridad en mí que sentí por primera vez.  Me di cuenta de que disfrutaba bailando. Conseguía disociarme y eso no era fruto de los vítores y los aplausos; no, era algo que provenía de mi interior.

Fuera de este espejo, estoy atrapado. No puedo sentir que floto e incluso, aunque no me guste, sonrío. Aunque esté triste, sonrío. Cuando me tomo las pastillas que no necesito, todo se viene abajo. Así que cuando bailo, no puedo dejar de mirarme en el espejo.  En ese momento me siento en paz y seguro. En ese momento puedo dejar ir todo, olvidar lo doloroso y creo que puedo ser feliz. Atesoro ese momento.


JUNGKOOK

2 MAYO, AÑO 21 (“Map of the Soul: Persona” ver. 2)

Corrí hacia la orilla del río Yang Jicheon a medida que el atardecer profundizaba en la oscuridad. Pedaleaba lo más rápido posible mientras me dirigía hacia un cielo lleno de rosas y flores púrpuras que me hicieron sentir libre del peso de mi día a día. Hoy volví a escaparme con la bicicleta en cuando escuché a mi madre preparar la cena. No quería ver a nadie. Mi casa era un lugar donde no existían las sonrisas para mí. El hecho de que viviésemos juntos no nos convertía en familia. Nada cambió al escapar. Mis hyungs se habían distanciado entre ellos y, aunque vivíamos en la misma ciudad, hacía mucho tiempo que no nos habíamos puesto en contacto. Ahora no quedaba nadie en mi casa o fuera de ella que pudiera sonreírme. 

Cuando el Sol se despidió, pero la luna aún no había aparecido, la oscuridad se instaló en la orilla del río. El paisaje cambiaba a medida que pedaleaba. El final de la carretera dio la bienvenida a un parque. Allí había un lugar lleno de basura, coches y motocicletas abandonadas y neumáticos. Dejé mi bicicleta descansando en un pilar bajo un puente y bajé a la orilla. En el otro lado del río había un grupo de niños con cerillas, bebiendo y moviendo bengalas. Pero en mi lado de la orilla no había nadie. Nadie vino a este lugar consumido por las ruinas. Quizás fue por eso. A pesar de todo, yo estaba más cómodo así. En un lugar donde nadie me encontraría. Sólo en la completa oscuridad. Deseé que ese momento no terminase nunca.


SEOKJIN

9 AGOSTO, AÑO 21 (“Map of the Soul: Persona” ver. 4)

Tomé fotos mientras andaba por la playa. La vista del vecindario a pie de playa cambiaba constantemente, pero el océano se veía igual, sin importar el qué. Salí del coche y caminé por la orilla. Me senté en la arena y miré las fotos que hice. Las localizaciones y el tiempo eran diferentes, pero las fotos eran las mismas. El cielo y el mar se tocaban en el centro de la foto.

Había pasado un año desde que huí Songju y vine a LA. La casa de la familia de mi madre, donde pasé mi infancia, no era extraña ni familiar. Escondiendo mis emociones y sonriendo, de manera un poco incómoda, después de encontrar un lugar para mí: la manera de volverme una buena persona que aprendí de mi padre, en la mayoría de los casos, estas cosas eran útiles, y esto no fue diferente.

Después de venir aquí, no tomé fotos de personas. No había una razón en particular. Simplemente no quería. En su lugar, tomaba fotos del océano. Quizás quería hacer fotos de algo que no hubiese cambiado. Es divertido. Mirando hacia atrás, no fue que mis amigos hubieran cambiado, y no fue que yo cambiara. Siempre he sido este tipo de persona. Y ahora acababa de ser atrapado. No traje ninguna foto del instituto conmigo. Mi yo de entonces era demasiado diferente a mi yo de ahora. No escondía mis emociones, y no tenía razones para encontrar un lugar para mí. La sonrisa incómoda era igual, pero también era diferente. En aquél entonces, sonreía de verdad.

Alcé mi cámara e hice una foto del océano. estaba nublado, y el mar y el cielo eran del mismo color. El horizonte estaba borroso. De todas las fotos que había tomado del océano, ninguna foto era igual. El tiempo era diferente, o la luz, o el viento. Mi mirada era diferente, o mi corazón era diferente. Esto también fue verdad en la foto que tomé hoy, y de todas las fotos que hice durante el instituto. Una foto contiene la mirada y corazón de la persona que la hace. Quizás esa era la razón por la que no llevé ninguna foto de esa época. Tenía miedo de mirar directamente al yo de entonces. Tenía miedo de que pudiera echar de menos la persona que era. Cómo nos iba. ¿Qué pensaban de mí? Tenía miedo de que pudiera pensar cosas así, así que tuve que poner las fotos en una caja y cerrar la tapa.


NAMJOON

17 DICIEMBRE, AÑO 21 (“Love Yourself: Tear”)

Las personas que esperaban al primer autobús intentaban calentarse las manos ante el frío. Miré el polvo que había en el suelo mientras agarraba la correa de mi mochila. Intentaba no hacer contacto visual con nadie. Era un pueblo a las afueras donde sólo pasaban dos autobuses al día. Desde la distancia, vi aparecer al primer autobús.

Me subí detrás de todo el mundo. No miré atrás. Cuando me apasionaba algo, cuando no tenía nada a lo que agarrarme, cuando no tenía nada que dejar salvo cosas de las que escapar—tenía condiciones. No iba a mirar atrás. En el momento que lo hiciese, todos los esfuerzos que había puesto hasta ahora se convertirían en menos que espuma de mar. Mirar atrás. Era una especie de superstición, una especie de promesa, algo a lo que temer. Solo cuando fuese capaz de superar esas cosas podría escapar.

El bus arrancó. No tenía ningún plan. No tenía nada que me apasionara sobre ello, nada a lo que agarrarme, ninguna razón en particular por la que escapar. Estaba cerca de pensar en huir. El rostro cansado de mi madre. Mi hermano vagabundo. La enfermedad de mi padre. Empezando por la situación que vivíamos en casa, la cual había ido empeorando cada día. Desde mi familia, que imponía el sacrificio y la tranquilidad; y desde mí mismo, que había pretendido no saber nada y me había contenido, tratando de hacerme a la situación y crecer resignado. Y, sobre todo, lejos de la pobreza.

Si alguien preguntaba si ser pobre era un crimen, todos dirían que no. Pero, ¿cuál era la verdad? La pobreza roe muchas cosas. Cosas que son preciadas se convierten en algo sin significado. Te das por vencido en cosas a las que no te puedes dar por vencido. Creces desconfiado, asustado y resignado.

El bus llegó a la parada que tan bien conocía en unas pocas horas. Cuando abandoné aquel lugar hace un año, no dejé ningún mensaje atrás. Y ahora estaba volviendo sin dar ninguna señal o advertencia de que iba de nuevo allí. Traté de recordar las caras de mis amigos. Había cortado todo contacto con ellos. ¿Qué estarían haciendo? ¿Estarían orgulloso de verme? ¿Seríamos capaces de juntarnos y reír como hacíamos antes? Había escarcha en las ventanas y no podía ver el paisaje que me rodeaba. Sobre la escarcha, moví mi dedo con lentitud.

“Tienes que sobrevivir”.


JIN

1 FEBRERO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 4)

Se anunció que el avión aterrizaría pronto. Fuera de la ventana solo se veían nubes brumosas. Me puse a pensar en el tiempo que pasé en Los Ángeles. Fue agradable porque estaba el océano. Aparte de eso, no podía pensar en otra cosa. El avión pareció dar vueltas y la tierra apareció a la vista. Volver a Songju fue una decisión repentina. Padre habló a través de una llamada telefónica. “Vuelve”. Por supuesto, probablemente habría razones por las cuales debía volver. Padre era una persona que no se mueve sin razones. Pero no me dijo la razón. Descubriría el motivo cuando llegase, así que tampoco pregunté No. Tal vez regresar a Songju no fue repentino. Podría ser que todo estuviese ya decidido y solo yo no estaba al tanto de eso “¿Es ese nuestro hogar?” Escuché la voz de un niño pequeño que se sentó frente a mí. Miré por la ventana. “No, nuestra casa está al otro lado del río”. Quien parecía que el padre respondió. Hogar. Repetí por dentro. Tenía ganas de volver a casa. Eso no significaba que LA fuese mi hogar tampoco. LA y Songju. Ambos lugares eran mi dirección pero no mi hogar.


HOSEOK

25 FEBRERO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 2)

Mi mundo volvió a cambiar de nuevo tras mi decimonoveno cumpleaños. No estaba bajo la tutela del estado y no podía quedarme en el orfanato. Busqué un lugar con el dinero que había ahorrado de los trabajos a tiempo parcial y la remuneración que recibí tras dejar el sistema. No me veía capaz de buscar cerca de Two Star Burger. Intenté buscar cerca de la estación de Songju, pero no había mucha diferencia. Al final, todo lo que pude hacer fue aguantarme y coger una habitación en la azotea* al final de una calle sin salida.

Arrastré mi maleta por las escaleras de hierro. Había pasado más de diez años en el orfanato pero no tenía demasiadas cosas. Todo lo que tuve que hacer era organizar unos cuantos artículos de ropa y pares de zapatos y colocar los muebles que compré en el centro de reciclaje.

Pero una mudanza es una mudanza, así que cuando por fin pude estirarme ya casi era de noche e incluso siendo febrero, tenía sudor en la espalda. Cuando abrí la puerta de hierro, un frío viento de finales de invierno se coló, salí y me apoyé contra la barandilla. Miré hacia Songju e intenté suponer donde estaba el orfanato. Seguí la dirección del río hacia la izquierda, después a la izquierda de la señal con forma de trébol. Entre los neones y las luces no pude encontrar el orfanato.

Alcé mi cabeza y mire hacia mi habitación en la azotea. Apenas podía considerarse una habitación. Estaba raída y muy mal cuidada, era calurosa como una sauna en verano y muy fría en invierno, pero era el único lugar que era mío. Un lugar donde podía ser yo mismo.  Un lugar donde podía estar estúpidamente asustado o tener una esperanza a la que otros mirarían con desdén. Un lugar donde reír y llorar todo lo que quisiera.

“¡Que nos vaya bien!” grité hacia la habitación. Ese lugar en lo alto de la ciudad, casi tocando el cielo, sería mi hogar de hoy en adelante.

*Las habitaciones en la azotea suelen ser más baratas que los apartamentos y tienen una connotación cultural de que suele vivir en ellas gente pobre o sin recursos económicos.


HOSEOK

2 MARZO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Me gusta estar con gente. Cuando salí del orfanato, empecé a trabajar en un restaurante de comida rápida porque me permitía interactuar con otros, sonreír siempre. Me gustaba ese trabajo. La verdad es que, en esa época, no había nada que me hiciera sonreír o pensar en positivo. Veía más gente buena que mala. Quizá es por eso por lo que me gustaba ese trabajo. Cuando me fuerzo a sonreír y hablo más alto de la cuenta, la gente se piensa que soy feliz de verdad. Cuando me río a carcajadas, en alto, me siento más feliz y me vuelvo una persona más educada. Hay días en los que es muy duro. Cuando tenía que limpiar la tienda y volver a casa, me costaba dar cada paso. Había días en que los clientes eran desagradables. Pero entonces me juntaba con mis amigos y todo se volvía más fácil, más fácil que ahora.

A veces pienso en mis amigos cuando los clientes vienen a la tienda. Seokjin, que se cambió de colegio sin decirnos nada, Namjoon que desapareció una mañana, Yoongi, con quien perdimos el contacto cuando fue expulsado. No sé dónde estará Taehyung causando problemas, a Jimin le vi por última vez en urgencias y nunca más volvió al colegio. Jungkook, por su parte, pasó cerca de la tienda hace poco, en su camino a casa. Llevaba su uniforme, pero ni siquiera intentó entrar. Creo que nuestra amistad ha terminado.

Recibo a un cliente con energía y sonrío ampliamente mirando hacia la puerta.


TAEHYUNG

29 MARZO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. E)

El dueño de la gasolinera escupe en el suelo antes de irse. Me quedo ahí, en el suelo, replegado sobre mí mismo. Me han pillado haciendo un graffiti en el muro que hay detrás de la gasolinera y el dueño me ha pegado. Giro en el suelo. Estaba acostumbrado a que me pegaran, pero tampoco te acostumbras nunca del todo.

Hace poco que empecé a hacer graffitis. Cogí un spray que alguien dejó y pinté en la pared. Creo que era amarillo. Simplemente lo eché y miré la pintura, su contraste contra el muro gris. Cogí otra lata y empecé a pintar lo que me salía del corazón, cosas que no sabía ni que sentía. Paré después de acabar con todas las latas, las tiré y di un paso atrás. Al ver mi obra me quedé sin respiración, como si hubiera corrido una maratón.

No sabía qué significaban los colores de la pared. No sabía qué había hecho, lo único que sabía era que representaba mis sentimientos. Había plasmado mis sentimientos en la pared. Al principio la estampa era fea, parecía algo estúpido, inútil, lamentable… lo odié. Intenté expandir la pintura con la mano antes de que se secara. Quería borrarlo todo. Pero en vez de desvanecerse, la pintura se combinó de otra forma. Me recosté contra la pared. El problema no era si me gustaba o no. El problema no era la belleza o su ausencia. El problema era yo.

Me levanto y toso. Noto que me sale algo de sangre cuando lo hago. Toso de nuevo. Entonces alguien recoge mi spray y, siguiendo el recorrido de la mano, veo a Namjoon. Me río, creo que estoy alucinando. Me tiende su otra mano, pero solo le miro. Tira de mi mano. Su mano está caliente.


YOONGI

7 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. O)

Me detuve al escuchar a alguien tocando mal el piano. Había alguien quejándose por culpa del borracho que caminaba entre los puestos del mercado ya vacío. La canción me sonaba pero no sabía de qué. Mis pasos ebrios se vuelven erráticos. Cerré mis cojos a propósito y anduve un poco más. El calor del fuego era abrasador y el sonido del piano, la brisa nocturna y el hedor se desvanecieron.

Abrí los ojos cuando noté pasar una luz repentina. Los faros del coche eran cegadores y levantó un poco de aire al pasar.  Entre el caos y el hedor, me tambaleé sin poder evitarlo. Oí maldecir al conductor.  Dejé de andar, maldije también y, de repente, ya no pude oír el sonido del piano. Escuché fuegos artificiales, el sonido del viento y el del coche al marcharse, pero no podía oír el piano. Creo que dejó de sonar. ¿Por qué paró? ¿Quién estaba tocando?

Tras un sonido ensordecedor, los fuegos artificiales dieron paso a la oscuridad. Durante un tiempo miré sus restos aturdido. Empecé a sentir calor en mi rostro y, en ese momento, escuché el sonido de las teclas del piano. Como un acto reflejo, miré hacia atrás y, de repente, mi respiración se volvió errática. Las pesadillas de mi infancia. Creo que el sonido es igual al de ese lugar.

En un instante, eché a correr. Inconscientemente, mi cuerpo se dirigió rápidamente a la tienda de música. Me siento como si repitiera un patrón. No sé por qué lo hago.

La tienda de música con el cristal roto. Hay alguien sentado delante del piano. Han pasado años, pero creo que puedo intentarlo una vez. Estaba llorando. Apreté mi puño. No es fácil involucrarse en la vida de alguien. No es fácil ayudar a quien está solo. No quiero convertirme en alguien importante para otra persona. No estoy seguro de ser capaz de proteger a alguien. No sé si sería capaz apoyar a esa persona hasta el final. No quiero hacer daño a nadie y no quiero que me hagan daño.

Me moví despacio. Pensé en darme la vuelta, pero no sabía qué hacer. Me giré y vi a Jungkook. “Hyung”.

Es la primera vez que nos vemos después de que le pegara en el instituto.


JUNGKOOK

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, V, E)

Poco a poco las cosas evolucionaron de la manera que yo había deseado. Golpeé con ganas a los gamberros que me encontré en la calle y me dieron una paliza hasta destrozarme el corazón. Alcé la vista hacia el cielo mientras me apoyaba en la persiana metálica que protegía a un negocio cualquiera. Ya era de noche. Nada conseguía deslumbrar el oscuro cielo nocturno. Vi un montículo de hierba a lo lejos. Permanecía inmóvil en el suelo mientras el viento soplaba. Me recordó a mí mismo. Comencé a reír para evitar que mis lágrimas brotaran sin remordimientos.

Cerré los ojos y apareció la imagen de mi padrastro aclarándose la garganta. Mi hermanastro me había pegado y se reía. El resto de mi familia apartaba sus ojos y hablaban sobre temas sin sentido. Se comportaron como si yo fuera invisible, como si mi existencia no valiera la pena. Mi madre se sentía perdida cuando estaba con esa gente.

Mientras me apoyaba en el suelo para conseguir levantarme, una nube de polvo rosado se dispersó por mi cabeza y comencé a toser. Dolía igual que un puñal en el estómago. Me dirigí hacia el tejado de un edificio en construcción. Los terribles colores del cielo nocturno de la ciudad se extendían sin fronteras. Me subí a la barandilla y caminé con mis dos manos extendidas. Por un momento tambaleé y casi pierdo el equilibrio. Me invadió el pensamiento de que podría morir si daba un paso más. Todo esto terminaría con mi muerte. Nadie lloraría si decidiese dar un paso más.


NAMJOON

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. V)

Estaba buscando alguna camiseta que fuera barata cuando Taehyung  alzó un brazo por detrás de mí y cogió una. La camiseta tenía el mismo diseño que la que yo llevaba puesta. Taehyung me sonrió y se quitó la camiseta rota. Pude ver los moratones en su espalda gracias a la luz de mi camioneta. Hoseok me miró sorprendido. Taehyung se puso mi camiseta y se miró en el sucio espejo; entonces se rió.

“Llegué tarde porque él quería pintar algunos graffitis y la policía nos pilló, tuve que sacarlo de allí” fingí estar enfadado con Taehyung y éste, a su vez, fingió estar muy arrepentido. Yoongi hyung, que estaba sentado en la esquina de mi camioneta, se acercó lentamente a nosotros y pegó a Taehyung en el hombro.


SEOKJIN

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. E)

Fui solo a ver el mar. El océano estaba más azul y profundo que nunca. La luz del sol se reflejaba en la superficie del agua y el viento soplaba a través de los árboles. Lo único que había cambiado era el hecho de que estaba realmente solo. Cuando presioné el obturador, la escena cambió. Volví a aquel día hace 2 años y 10 meses, pero pronto se desvaneció. Ese día estábamos juntos, uno al lado del otro, frente al mar. Siempre estaba cansado y no tenía nada, pero, al menos, estábamos juntos.

Di la vuelta con el coche y pisé el acelerador. Pasé el túnel y paré. También pasé de largo el colegio al que fuimos juntos y abrí la ventanilla. Hacía una noche primaveral. La brisa era cálida y los árboles de cerezo se alineaban junto a la valla del colegio. Después, pasé algunos cruces hasta que vi las luces de la gasolinera donde trabaja Namjoon.


SEOKJIN

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Con un estridente sonido, freno el coche. Estaba tan distraído con mis propios pensamientos que ni siquiera he visto cómo cambiaba el semáforo. Algunos estudiantes, en un uniforme que reconozco, me miran a través del cristal, algunos me señalan. Me disculpo e inclino la cabeza con una sonrisa forzada.

Sé lo que tenía que hacer, pero estaba asustado. ¿Realmente podía acabar con todo ese dolor? ¿Repetir los mismos fallos una y otra vez no es la prueba de que conseguirlo es imposible? ¿No es esto una señal para que me rinda? ¿No será que, en realidad, estamos condenados a ser infelices? Incontables pensamientos llenan mi cabeza.

En algún punto llego a la intersección con la gasolinera y puedo ver a Namjoon surtiendo algunos coches. Respiro profundamente. Intento recordar sus caras una a una: Yoongi, Hoseok, Jimin, Taehyung, Jungkook. Entonces cambio de carril y me meto en la gasolinera. No puedo rendirme. Si hay, aunque sea, un 1% de probabilidades de tener éxito, no puedo rendirme. Por mi ventanilla, a Namjoon acercándose.


YOONGI

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Camino, noto que Jungkook me sigue. Sigo el camino marcada por la vía, donde hay filas de vagones. Tengo que meterme en el cuarto, empezando por el final. Hoseok dijo que Namjoon y Taehyung se encontrarían con él allí. La verdad es que no tenía intención de ir. No me gusta estar con gente y Hoseok lo sabe. Quizá pensó que no iba a venir de todos modos.

Cuando abro la puerta, Hoseok me mira sorprendido y, cuando ve a Jungkook detrás de mí, se acerca a nosotros con el aire teatral al que nos tiene acostumbrados, en el que emociones contrapuestas se reflejan en su cara. Paso de largo y me meto dentro del vagón. Hacía tanto tiempo… Oigo refunfuñar tras de mí, ya que Hoseok está intentando abrazar a un avergonzado Jungkook.

Namjoon había venido con Taehyung. Una de las mangas de la camisa de este último había sido arrancada. Cuando les pregunto por ello, Namjoon hace como que pega a Taehyung. Al final me entero de que Namjoon tuvo que sacarlo de comisaría por haber pintado graffitis. Taehyung se disculpa de forma exagerada y me cuenta que su camisa se rompió al huir de los agentes.

Miro en derredor, sentado en una esquina. Namjoon le deja una camiseta a Taehyung para que se cambie y Hoseok se va a por hamburguesas y algo de beber. Jungkook se queda en medio de la sala, sin saber qué hacer. Parece que hemos vuelto al instituto. Namjoon era objeto de mofa cuando intentaba calmara a Taehyung en una esquina de la clase, mientras Hoseok no paraba de vagabundear por la misma y Jungkook se quedaba quieto, sin saber qué hacer.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces. Me pregunto qué habrá sido de Seokjin y Jimin. Creo que, aunque es la primera vez que estoy aquí, me siento cómodo, algo que no me pasa normalmente.


NAMJOON

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. E)

Cuando me giré, después de rellenar el tanque, algo pasó ante mi cara y cayó en el suelo. Di un paso atrás y lo miré, encontrándome con una factura arrugada. Como acto reflejo, me agaché, mientras la gente del coche se reía en alto. Por instinto, me detuve. Seguramente Seokjin me estaba mirando a lo lejos. No pude levantar la cabeza. ¿Cómo podía lidiar con las personas que se reían de los demás desde sus coches de lujo? ¡Necesitaba luchar! Tienes que luchar ante la injusticia. No es una cuestión de valentía, orgullo o igualdad. Simplemente era algo que había que hacer.

Pero trabajo en la gasolinera y, si el cliente tira algo, tengo que recogerlo. Si el cliente me insulta, tengo que escucharle y, si me tira el dinero al suelo, lo tengo que recoger. Cuando me insultan, siento un escalofrío y aprieto los puños, clavándome las uñas en la carne.

En ese momento, alguien recoge la factura y me la da, a la par que la gente del coche se va. La diversión ha terminado. No puedo levantar la cabeza, aunque sé que ya se han ido. No tengo la valentía necesaria para mirar a Seokjin. Mi cobardía, mi pobreza, mi situación… sé que hyung era consciente de ello, pero no quería mostrarlo abiertamente.

Él sigue aquí, de pie, no se mueve. No se acerca más, tampoco habla.


JUNGKOOK

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. L)

Camino por el filo de un tejado de un edificio abandonado en mitad de su construcción. A veces saco un pie y juego con él en el aire. Debajo del tejado, se puede ver la ciudad, bañada por la noche. Los carteles de neón, el sonido de las bocinas de los coches, el polvo que danza en la oscuridad.. Por un momento me siento mareado y me tambaleo. Alzo mis brazos para equilibrarme y pienso. Solo tengo que dar un paso. Un paso y todo habrá terminado. Me acerco al abismo. La oscuridad baña mis pies y se expande, como si estuviera lista para abrazar mi cuerpo. Mientras cierro los ojos, los sonidos de la ciudad me envuelven y el miedo desaparece. Contengo la respiración y, poco a poco, me voy echando hacia delante. No pienso en nada, no pienso en nadie. No quiero dejar a nadie atrás, no voy a recordar nada. Es el fin.

En ese momento, suena mi teléfono. Vuelvo en mí, como si hubiera despertado de un largo sueño. Vuelvo a mis cabales y saco el teléfono. Es Yoongi.


SEOKJIN

11 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. F)

Cuando abro los ojos, vuelve a ser 11 de abril. El sol brilla a través de las cortinas. Me siento mareado, así que vuelvo a cerrar los ojos. Lo que me rodea se vuelve rojo y Taehyung viene a mi mente. Está de pie, solo, en el techo de la plataforma que hay en la playa. Eso ocurrió el 22 de mayo. Es como si viera el pasado y el futuro, lo que ha pasado y lo que puede pasar. Todo ocurrió cuando pensaba que lo tenía bajo control.

Cuando el sol se estaba poniendo, Taehyung subió a la plataforma. El cielo era azul, pero las tonalidades rojas ya estaban empezando a aparecer. Miro en derredor y veo a Taehyung subiendo. Cuando llega a lo más alto, nos mira desde arriba. Entonces salta.

Vuela como un pájaro, como si tuviera alas. Por un segundo, se mantiene en el aire y, después, cae como un vaso de cristal cuando se rompe. La cortina se abre y entra un aire frío. Entonces abro los ojos de nuevo. Hoy es 11 de abril.


TAEHYUNG

11 ABRIL, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

Dibujé una línea negra con el espray de pintura. Un delgado rostro, una boca que había perdido sus palabras, pelo seco. Empecé a dibujar en la pared grisácea, y a grandes rasgos, la cara que había visto en mis sueños. Ahora tocaba dibujar las pupilas. Extendí mi mano, pero me detuve y di un paso atrás. 

En mi cabeza esa cara era totalmente nítida, Las pupilas estaban tan definidas que me dieron escalofríos; simplemente no sabía cómo expresarlas. Las emociones, como la felicidad o la tristeza, habían abandonado aquellos ojos, dejando atrás únicamente desinterés y frialdad. Eran tantos colores al unísono que se mezclaron en uno solo. Unos ojos que no decían nada y, a su vez, lo decían todo. Agarré el bote de espray muchas veces, pero al final no fui capaz de dibujar aquellas pupilas. 

Habían pasado dos años desde la última vez que vi a Seokjin hyung. Me enteré de que se había ido a Estados Unidos, pero no sabía nada más. Esta era la primera vez que había soñado con él. A veces me preguntaba qué sería de él. Pensaba en qué había pasado en la clase, cuando hyung llamó al director. Guardaba buenos recuerdos de él y cosas que no lograba entender. Pero nunca había sido tan frío y demacrado como en mi sueño. 

Alcé mi vista otra vez hacia la cara que había dibujado en la pared. Claramente era Seokjin hyung, pero no el que yo conocí. ¿Por qué había tenido un sueño como ese, así de repente? En él se repetían escenas angustiosas y terribles sin cesar. Hyung había sido testigo de todas esas desgracias sin mostrar ningún tipo de expresión en su cara. Mi mano tembló mientras sostenía el bote de espray. Me pareció sentir la sensación de aquel sueño agarrándome el cuello otra vez, desde la distancia. Escuché la sirena de la Policía.


JIN

11 ABRIL, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 3, 4)

De nuevo, me desperté con la luz del sol. La imagen del fuego ardiente dentro del contenedor y un Namjoon moribundo aún permanecía en mi párpado. Fue otro fracaso. Levanté mis brazos para taparme los ojos y pensé: ¿Qué clase de métodos quedan para salvar a Namjoon? Lentamente recordé la situación del 30 de septiembre. No me sorprendió ningún sentimiento nuevo. No tenía prisa ni miedo. 

Después del primer accidente en la ciudad de los contenedores, pasé por numerosos bucles. Pero todavía no sabía por qué este bucle seguía en marcha o incluso no sabía qué podía hacer para resolverlo. No, más que eso, la pista para terminar todo esto, “El Mapa del Alma” no podía ni siquiera averiguar qué era. El mapa del alma. La primera vez que escuché eso fue después de pasar por múltiples fracasos. “Encuentra el Mapa del Alma. Será capaz de terminar con todo esto”. “¿El Mapa del Alma? ¿Qué es eso?” Pregunté pero no me respondieron. En su lugar, estas palabras fueron dejadas atrás. “La pista tiene un precio”.

Desde una lejana gasolinera de Namjoon llegó a mi visión. Lentamente puse la señal de giro y cambié de carril. Solo pensé en una cosa. Prevenir el accidente del 30 de septiembre y terminar el bucle. Solo ir hacia esa meta. Incluso si hay un problema en el proceso, incluso si alguien sale herido o es excluido. No se puede evitar. Si me detengo y me dejo llevar por esas cosas, no puedo alcanzar el objetivo. Más importante que salvar a todos es al menos salir de esto con vida. Esa fue la lección que me dio el bucle repetitivo.


NAMJOON

28 ABRIL, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Ya llevaba un tiempo pensando que a Taehyung le había pasado algo. Aunque él fingiera que no pasaba nada, yo sentía que su ansiedad se traducía en su forma de actuar, en su rostro e incluso en sus palabras. Iba con frecuencia a la comisaría y había visto moratones en su cuerpo. Y tenía pesadillas.

Aunque sentía curiosidad, no le pregunté qué le pasaba; quería esperar a que él tomase la determinación y me hablase de ello. Llegó un punto en que pensé que quizá no tenía derecho a que compartiera sus problemas conmigo. No era un adulto de verdad, actuaba como uno, me comportaba como su hyung; pero tenía dudas y no me daba cuenta de lo que pasaba en mis propias narices.

Yoongi hyung está muerto. Taehyung ha vuelto a tener otra pesadilla. Sacudo un poco su hombro para despertarle. Me siento con él, mirando su cara de sorpresa. No se limpia las lágrimas, simplemente sigue hablando, dice cosas que no entiendo. Dice que Yoongi había muerto, que Jungkook había tenido un accidente y que yo me había metido en una pelea. Me comenta que estos sueños le atormentan, que no para de tenerlos y que parecen tan reales que ya no sabe distinguir cuándo está soñando y cuándo no. Pero su hyung no se ha ido a ninguna parte. La voz de Taehyung comienza a temblar.


TAEHYUNG

30 ABRIL, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 4)

El shock me impidió moverme durante un momento. Seokjin hyung estaba sentado dentro del coche. Namjoon hyung me había dicho que Seokjin hyung había vuelto, pero era la primera vez que veía su cara. Hyung frunció el ceño mientras buscaba algo en su teléfono móvil. Nada me pareció extraño. Nada había cambiado en su cara. No fui capaz de explicar el shock que sentí en ese momento. Frío. Seco. Vacío. Ninguna de esas palabras era suficiente para explicar el rostro de hyung. No. No era el mismo ni por asomo. Sentí un escalofrío a pesar de ser un día primaveral. Temblé. Hyung había aparecido en mi sueño con esa misma cara. 

Me limité a levantar la cabeza cuando Jungkook apareció por la esquina. Jungkook miró alrededor con una expresión de urgencia y corrió a través del callejón. En ese momento Seokjin mostró una expresión de irritación y salió del coche. No puede escuchar nada desde la distancia, pero por la forma de sus labios parecía que murmuraba “No importa, olvídalo” mientras se acercaba al motel. Miró hacia el callejón por donde Jungkook se había ido, tirando algo en el suelo de la entrada.


YOONGI

2 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. L)

Las sábanas de la cama prendieron enseguida. Entre el calor insoportable, todo parece perder su esencia. El olor amargo, la humedad desconocida y la luz, todo pierde su esencia. Lo único que queda es el dolor. El dolor físico derivado del calor, la punta  de los dedos, la piel… hace tanto calor que creo que voy a quemarme y deshacerme. De repente suena música y recuerdo a mi padre.

Mi padre y yo éramos muy distintos. Mi padre no me entendía y yo no le entendía a él. Creo que hubiera podido convencerle si lo hubiera intentando… a lo mejor no. Lo único que podía hacer era esconderme, rebelarme y huir. Pero creo que, aquello de lo que intento huir, no es mi padre. Entonces el miedo me ahoga. De qué estoy huyendo. Cómo huyo de mí mismo. Todo es imposible.

Oigo como si alguien me llamase, pero no levanto la cabeza. No sé si es por el calor o por el dolor, pero no puedo respirar. No tengo energía para moverme, pero puedo escuchar a Jungkook. Está loco, debo darle pena. Solo quiero quedarme aquí sentado. Humo, calor, dolor, miedo… quiero terminar con todo ahora mismo. Se me nubla la vista y, por última vez, giro mi cabeza. Lo último que veo, en esta habitación solitaria y sucia, son las llamas escarlata y el calor… y la cara de Jungkook.


JUNGKOOK

2 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Cuando alzo la cabeza, estoy frente al contenedor de Namjoon hyung. Abro la puerta y me meto. Recojo las prendas que están dispersas, me cubro con ellas y me acurruco. El frío me abraza. Me tiembla todo el cuerpo y quiero llorar, pero las lágrimas no acuden a mí.

Cuando abrí la puerta y entré, Yoongi hyung estaba de pie en la cama. Las llamas ascendían desde el borde de la sábana. En ese momento, se me llenó todo el cuerpo de rabia y miedo que ni siquiera pude contener. No tengo el don de la palabra, no sé expresar bien mis sentimientos o persuadir a los demás. Las lágrimas fluyeron y solo podía toser, mis palabras seguían sin salir. Mientras corría hacia las llamas, las únicas palabras que pude pronunciar fueron: “prometimos ir juntos a la playa”.

“¿Por qué estás así? ¿Tuviste una pesadilla?” Alguien me sacude por el hombro y abro los ojos, es Namjoon. Por alguna razón, me siento aliviado. Namjoon me toca la frente y me dice que tengo fiebre; parece que está en lo cierto. El interior de mi boca está ardiendo, pero en realidad siento mucho frío. Me duelen la cabeza y la garganta, apenas puedo tragar la medicina que me trae. “Duerme un poco, hablaremos luego”. Asiento, entonces hablo “¿algún día seré un adulto como tú?” Namjoon aparta la mirada.


YOONGI

2 MAYO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

Me dijeron que la cicatriz se me quedaría durante un tiempo. Dijeron que me recuperaría poco a poco con el tiempo, pero que el alcance era limitado. Sólo mejoraría si seguía recibiendo tratamiento. En el tercer día después de mi hospitalización, el doctor quitó la gasa y mostró las marcas detrás provocadas por el fuego. La carne en mi brazo derecho estaba tan oscura que el rojo era casi negro. Era mi cuerpo, pero no parecía mi cuerpo. No era familiar. Cuando dejé caer el mechero, estaba preparado para algo más que esto. Pero parecía contradictorio para mí tener sólo una cicatriz como esta.

“Esto dolerá un poco”. Cuando empezó a cambiar el vendaje, la sangre salió de mi herida. La sangre mojando la gasa blanca parecía como una llama. Como las llamas escarlata de ese día, rugiendo como si fueran a tragarme. Intenté contenerme, pero se me escapó un gemido. El doctor dijo que la sangre era una buena señal. Que era la prueba de que había piel nueva creciendo bajo la piel muerta. A pesar de que dolía, no pude evitar reírme. ¿Por qué las cosas nuevas sólo son posibles después de la muerte? ¿Cómo hubiese sido si me hubiera muerto entonces? ¿Podría ser esta la única manera de empezar las cosas de nuevo?

Miré mi brazo. La sangre manaba a través de la nueva gasa. Llamé a esa mancha de sangre ‘fuego’, y el doctor lo llamó ‘regeneración’. ¿De quién fueron las palabras correctas?


HOSEOK

10 MAYO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 3, 4)

Cuando volví a mí mismo, estaba caminando por el puente. Hacía tanto sol que era difícil poder abrir los ojos. Me pregunté cómo había llegado hasta aquí, pero entonces me sentí mareado y mi visión se emborronó. Me pregunté si mis piernas estaban fallándome, y el sonido de las bocinas de los coches que iban y venían asaltaba mis oídos. Por el rabillo del ojo podía ver las negras aguas de Yang Jicheon.

Mi tía (cuidadora) del orfanato fue la primera persona que me consoló después de perder a mi madre. Ella estaba a mi lado cuando desperté con fiebre en mitad de la noche, en una cama vacía después de que mi amigo fuese adoptado. También cuando me desperté en el hospital después de un ataque narcoléptico que tuve en la ceremonia de entrada en mi instituto.

Ella ha enfermado, dijo la voz al otro lado del teléfono, que era la de un amigo del orfanato. No podía recordar cómo había llegado hasta su casa, lo único que recuerdo es su casa, y su rostro a través de la ventana abierta. Ella estaba hablando con alguien y entonces rió. Que ella estuviera enferma, que necesitase cirugía, que no hubiera esperanza… Todo parecían mentiras. Cuando casi hicimos contacto visual me escondí, me sentía como si fuese a echarme a llorar si veía su cara. Sentía como fuese a escupir palabras resentidas como “incluso tú vas a dejarme?”. Comencé a caminar, parecía que alguien me llamaba, pero no miré atrás.

Un gran autobús levantó aire al pasar a mi lado, “mamá” murmuré mientras veía como el autobús se alejaba. El día que la perdí habíamos subido a un autobús parecido a ese. ¿Se iría también mi tía de mi lado como lo hizo mi madre?¿Volvería a perder a una persona que era tan importante para mí? Levanté mi cabeza y la luz me bañó. Entonces el mundo comenzó a colapsarse. El ruido de las ruedas sobre el asfalto, el viento que venía del río y todas las memorias con mi tía se desmoronaban bajo la luz del sol. Me derrumbé en el suelo.


HOSEOK

12 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. E)

Abro la puerta que conduce a las escaleras de emergencia y corro escaleras abajo, como si me fuera a explotar el corazón. La cara que vi en el vestíbulo del hospital era sin duda la de mi madre. El momento en que me di la vuelta, la puerta del ascensor se abrió y la gente salió… intenté empujarles para acercarme y vi que se había metido por las escaleras de emergencia. Bajo dos escalones cada vez, desesperado. Sin parar, sigo pasando pisos.

¡MAMÁ! Ella se detiene. Avanzo un paso. Se gira y avanzo otro paso. Ahora veo la cara de mi madre. Mis talones resbalan en el borde del escalón y pierdo el equilibrio. Cierro los ojos, creo que voy a caer, pero alguien me agarra del brazo. Puedo recobrar la compostura y, cuando me giro, veo a Jimin, sorprendido. Sin poder darle siquiera las gracias, vuelvo a girarme.

Veo a la mujer. Me mira sorprendida y, a su lado, un niño pestañea, mirándome con sus grandes ojos. No es mi madre. La miro sin decir palabra.

No recuerdo qué digo para salir del paso. Ni siquiera pregunto qué hace Jimin ahí. Mi cabeza no para de dar vueltas. Esa mujer no es mi madre. Quizá ya lo sabía. Hace diez años que me dejó solo en el parque de atracciones; seguramente mi madre ha envejecido y ha cambiado físicamente, no será como la recuerdo. Incluso si la viera ahora, no podría reconocer su cara. No, ya no puedo recordar su cara.

Me doy la vuelta y Jimin me sigue en silencio. Jimin me comentó que ha estado en el hospital desde que nos separamos en urgencias, en nuestros años de instituto. Le pregunto si quiere salir de allí, pero no es capaz de responderme. Quizá Jimin también está atrapado en sus recuerdos, como yo. Me acerco a él.

“Jimin, vámonos de aquí”.


JIMIN

12 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. E)

Cuando abro los ojos, Hoseok está frente a mí, de pie. Me mira, el techo es familiar, la oscuridad es familiar. Cuando me levanto, sorprendido, se pone un dedo en los labios. Parece que todo el mundo está durmiendo en la habitación, no se oye ningún ruido. Hoseok me da una camiseta y señala la puerta.

Todo el mundo ha venido. Me han dicho que Namjoon está en la salida y Yoongi está entreteniendo a la enfermera. Jungkook y Taehyung se nos unirán luego, en el ascensor. Al principio no puedo entender lo que hyung estaba diciendo, pero me tiende la mano.

Es el día. Me voy del hospital. Solía soñar con este momento: salir del hospital y hacer amigos. Quería divertirme, reír y que volviéramos a estar juntos, como antes. Pero ahora no estoy seguro. No sé si salir es una buena opción. Mis padres me escondieron aquí, como si no existiera. La gente habla de mí, dicen que tengo una enfermedad mental y, quizá, Hoseok lo piensa también. En mi interior sé que soy un tío raro, que es difícil convivir con alguien como yo.

“Vamos, no tenemos tiempo”. No sé si es porque me mete prisa, pero el tick tack del reloj parece más rápido. Tick, tack, un paso, que suena como si me lo estuviera imaginando, se acerca a la habitación. Hoseok y yo miramos hacia la puerta un segundo, antes de mirarnos entre nosotros. Sus manos siguen delante de mí.


JIMIN

16 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

La casa de Hoseok está a mucha altitud. Se ve cuando caminas por la avenida, coronada por un techo pequeño. Cuando entramos a la casa, solo tiene una habitación. Alardea de que es el piso más alto de la ciudad, que todo está bajo sus pies. Desde el tejado puedes ver muchas cosas. No muy lejos se encuentra la estación de tren y, siguiendo los raíles, pueden verse los vagones. Namjoon vive en uno de ellos. Y, si desvío un poco la mirada, puedo ver la escuela a la que fuimos todos juntos.

Dejo de mirar la escuela y vuelvo mi mirada hacia la parte contraria de la ciudad. Tras las montañas, hay un montón de edificios de apartamentos. Ahí está mi casa, no, la casa de mis padres. Hoy he huido del hospital sin decir nada. Mis padres seguramente han llamado, quizá me estén buscando ahora. Eso no significa que quiera volver al hospital, pero no tengo dónde ir y no tengo dinero. Mientras estaba allí, hyung me dijo que le siguiera y lideró el camino; así terminé en su casa.

Miro de nuevo los apartamentos. Algún día tendré que volver, enfrentar a mis padres y decirles que jamás volveré al hospital. Respiro hondo. Solo con pensar en ello me siento mareado. No puedo confiar en mí mismo, no puedo asegurarme que estaré bien fuera del hospital. Quizá me ingresen otra vez. Tengo miedo.


JIMIN

19 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Al final, tuve que ir al Jardín Botánico de flores. Tenía que parar de repetirme a mí mismo la mentira de que no recordaba nada de lo que había pasado allí. Tenía que parar de vivir escondido en el hospital y dejar de tener convulsiones. Si quería hacer eso, tenía que volver a aquel lugar. Con esa intención, fui hasta la parada del bus cada día, pero nunca fui capaz de cogerlo hasta el jardín botánico.

Yoongi vino y se sentó a mi lado incluso después de haber dejado pasar tres autobuses. Le pregunté qué hacía y dijo que estaba aburrido y no tenía nada que hacer. Entonces me preguntó qué era lo que estaba haciendo sentado allí. Ladeé la cabeza y golpeé el suelo con las suelas de mis zapatos. Estaba pensando por qué estaba sentado allí. Era porque no tenía coraje alguno. Porque quería fingir estar bien, que lo sabía un poco, que era capaz de superarlo por mi propia cuenta, pero la verdad era que estaba asustado, que tenía miedo de la posibilidad de encontrarme con algo, de que no pudiera superarlo y que tuviese otra convulsión.

Yoongi me miró relajado. Se recostó en el asiento como si nada en el mundo le preocupase y dijo que el tiempo era bueno, dijo toda esa clase de cosas inútiles que se dicen. Después de escuchar aquello, me di cuenta de que el tiempo era realmente bueno. Estaba tan preocupado que no me había dado cuenta de lo que había a mi alrededor. El cielo estaba azul. Una brisa caliente soplaba en alguna ocasión. A lo lejos, el autobús que iba hacia el jardín botánico estaba llegando. El autobús paró y abrió la puerta. El conductor me miró. En un impulso, hablé:

“¿Quieres venir conmigo?”.


TAEHYUNG

20 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Miré mi mano. Estaba llena de sangre. De repente toda la fuerza abandonó mis piernas. Empecé a colapsar, pero alguien em cogió por detrás. La luz difuminaba entraba por la ventana. Alguien estaba llorando y Hoseok hyung estaba de pie sin palabras. Los productos domésticos viejos y la manta estaban esparcidos tal y como lo estaban siempre. No había nadie donde mi padre se encontraba. No era capaz de recordar cuándo o cómo había dejado la habitación.

La rabia y la tristeza que había sentido en el momento en el que lo ataqué seguían intactos dentro de mí. No sabía qué era lo que me había impedido apuñalarlo. No sabía cómo podía darle consuelo a mi corazón y parecía que iba a volverme loco. No quería matar a mi padre, quería morirme. Si hubiese podido, me habría muerto en ese mismo momento. No lloré. Quería llorar, quería gritar, quería golpear y destruir y arruinar todas las cosas, quería crear un caos, pero no fui capaz de hacer nada de eso.

“Lo siento. Estoy bien, vámonos”. Mi voz sonó seca, y en discordancia con la locura de mi corazón. No me veía como mi voz. Empujé a hyung, quien no parecía querer marcharse, y miré mis manos. La sangre estaba empapando la venda blanca. En lugar de apuñalar a mi padre, había golpeado el suelo con una botella de alcohol. La botella se había roto y el cristal había cortado mis manos. Cuando cerré mis ojos, el mundo se distorsionó. Qué debo de pensar, qué debo de hacer, cómo puedo vivir. Incluso en esta situación—no, porque estaba en esta situación, comencé a alorar mi existencia aún más. Quería decírselo a él. Hyung, yo, yo casi maté a mi padre, el padre que me crio, el padre que me golpeó como si viviera en un infierno día tras día. No, realmente lo maté. Lo maté tantas veces. En mi corazón lo maté tantas veces que no sería capaz de empezar a contarlas. Quiero matarlo. Tengo la necesidad de matarlo. No sé qué hacer, no sé nada. Quiero verte ahora.


HOSEOK

20 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Tomé a Taehyung  y me enfrenté al oficial de policía. “Has trabajado duro”. Aunque mi cabeza estaba inclinada, pude hablar con firmeza, lo que no es normal en mí. La comisaría no estaba lejos de la casa de Taehyung, si viviera más lejos, no hubiera tenido la necesidad de estar tan a menudo en la comisaría. Me pregunto, por qué los padres de Taehyung se fueron a vivir a una casa tan cerca de la comisaría. El mundo era muy injusto, y más para una persona tan amable y tierna. Pasé mi brazo por los hombros de Taehyung, y le pregunté si había comido, intentando actuar como si nada hubiera pasado. Taehyung únicamente negó con la cabeza. Le pregunté que si el policía, al verlo, se puso tan contento que le dio comida, pero él no me respondió.

Caminamos hacia el sol, pero en mi corazón soplaba un viento frío. Si yo me sentía así, entonces ¿Cómo se sentiría él?, ¿Qué tan roto y destrozado estaría internamente? ¿Le quedaría algo de corazón?, ¿Cuán atormentado tendría que tener su corazón?, Todas esas preguntas rondaban mi cabeza, por lo que no era capaz ni de mirarlo, y opté por mirar únicamente al cielo. En esos instantes pasó un avión por la luz del sol. La primera vez que vi las heridas en la espalda de Taehyung, fue la primera vez que me lo encontré en la guarida de contenedores de Namjoon. No le dije nada a Taehyung, quien estaba contento por haber conseguido una camiseta, pero un lugar de mi corazón colapsó en ese momento.

No tenía padres, no recordaba a mi padre y los recuerdos de mi madre duraban hasta cuando yo tenía 7 años. Cuando se trataba de dolor en el tema familiar, nadie me tendría envidia. La gente me solía decir que tenía que superar el dolor, aceptarlo y acostumbrarme a él. Tenía que reconciliarme conmigo mismo y entonces sería cuando podría vivir, pero con eso únicamente no se consigue; no es porque no lo hubiera intentado o me hubiera negado, pero únicamente con las intenciones no se consiguen las cosas, y nadie me dijo cómo tenía que hacerlo. El mundo me dio nuevas heridas, antes de que hubiera podido sanar las antiguas. ¿Por qué alguien tiene que tener tantas heridas?, ¿Eran necesarias?, ¿Por qué me sucedieron esas cosas a mí?

“Estas bien, Hyung, me voy solo”, Taehyung me dijo que teníamos que ir por la bifurcación del camino, por lo que le contesté que ya lo sabía. Taehyung tomó la iniciativa, él me decía que se encontraba bien, e intentó sonreír como si nada pasase, pero no pude responder; yo sabía internamente que era imposible que él se encontrase bien y no lo quería reconocer, cada vez se alejaba más. Tenía el hábito de ponerse la capucha y hacer como si nada hubiera pasado. “¿Realmente no tienes hambre?”, le pregunté, acercándonos al camino que conducía a la casa de Taehyung. Él me sonrió adorablemente y asintió con la cabeza. Él se colocó a mi lado, los dos estábamos solos pero de repente mi teléfono sonó y volví la mirada detrás de mí.


TAEHYUNG

22 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. V)

Iba caminando entre la arbolada, cuando hyung me llamó por teléfono.  Han pasado muchas cosas estos días. Me alejé para que otros no pudieran oírme. Ralenticé deliberadamente mi paso y me giré hacia el mar. Hyung no me vio y pasó de largo “Eres solo un año más joven que yo. Ah no, no me importa. No es algo de lo que me tenga que hacer cargo”.

Un escalofrío me recorrió la columna y el mundo pareció detenerse. Me sentía como si estuviera luchando por no ahogarme en un mar profundo, solo. Me sentía asustado, miserable y desgastado. Enfadado, tan enfadado que no podía soportarlo más. Quería hacer algo, lo que fuera. Que todo terminase, pegarle. Pero siempre he tenido miedo. Tengo la sangre de mi padre. Quizá he heredado su violencia. Creo que algo ha atravesado el escudo que construí para defenderme.


NAMJOON

22 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

“Es apenas un año de diferencia. No, nadie diría eso. Soy su hyung, lo sé. Pero nunca será un niño pequeño. Estoy preguntando si sólo es cuestión de tiempo para que lo sepa. Vale. Lo entiendo. No estoy cabreado. Lo siento”.

Colgué el teléfono y miré alrededor. Una brisa marina barrió el bosque de pinos. Mi pecho estaba tan sofocado que parecía a punto de explotar. En el suelo, mitad arena y mitad polvo, algunas hormigas habían formado una línea e iban a cualquier parte. Para alguien mejor que yo, tanto física como simbólicamente, sería obvio que me dirigía a alguna parte, ¿por qué iba y cómo sería capaz de volver?

No se trataba de que no quisiera a mis padres. No era que no me preocupara por mi hermano. Quería volver si hubiese podido, pero desde que no era capaz de ayudarme a mí mismo, obvio que no era capaz de hacerlo. Y en ese caso, ¿cuál era el punto entre la lucha y el enfado, entre la frustración o querer irse?

A lo lejos pude ver la espalda de alguien petrificado tal y como yo lo estaba. Era Jungkook. En algún momento había dicho algo como: “Quiero ser un adulto como Namjoon”. No se lo podía decir, entonces. Que no era ese gran adulto, no, no era ni siquiera un adulto. Decir algo así me habría parecido demasiado cruel. Para alguien que todavía no había recibido el amor, la confianza y el interés que naturalmente tenía, ¿cómo podría haber dicho que hacerse mayor, crecer y vivir un poco más no hacía a alguien adulto? Esperaba que el futuro de Jungkook fuese un poco mejor que el mío, pero no podía prometerle que le ayudaría en el proceso. Me acerqué a él y puse mi brazo sobre sus hombros. Jungkook movió sus ojos y me miró.


TAEHYUNG

22 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

“Seokjin, ¿eso es todo? ¿No nos estás ocultando algo?” Todo se quedó en silencio y todos se volvieron a mirarme. Yo solamente miraba a Seokjin a los ojos y él me devolvía la mirada. En sus ojos se veía un poco de cansancio, molestia y vergüenza, todo mezclado. Intenté preguntarle otra vez, pero alguien me detuvo, cogiéndome del brazo. No me giré, pero sabía que era Namjoon.

“¿Qué te pasa? Ni siquiera eres mi hermano de verdad.” Siento la mirada de Namjoon incluso sin darme la vuelta. Me deshago de su agarre. Lo sabía, sabía que me estaba enfadando con él por una tontería, pero necesitaba dejar ir mi rabia repitiendo el mismo mensaje que me habían dicho. No se había equivocado. Solo era un año más joven que él, pero no era su hermano. Tenía razón, tenía que hacer las cosas por mí mismo. Pero estaba triste. Lo que más me enfadó es no poder responderle, quería que supiera cómo me sentía.

“Taehyung, lo siento. Hablemos de esto en otro sitio…” Seokjin fue el que habló. Namjoon no dijo una palabra.

“Qué quieres decir… ¡Para! Dinos todo, aprovecha. ¿Nos estás ocultando algo?”

“Hablemos de esto fuera”, dijo Namjoon mientras volvía a agarrarme del brazo. Intenté zafarme, pero esta vez me sostuvo con más fuerza y me arrastró hacia afuera mientras yo me resistía. “¿Por qué crees que tienes derecho a detenerme? ¿Qué te crees? No sabes nada. Crees que eres alguien importante ¿no?”

En ese momento, me suelta y tropiezo debido a la inercia. No, no fue solo por la inercia. En el momento en que me dejó ir, algo se rompió. Quizá en realidad no quería que me soltase, simplemente que me sacase de allí aunque estuviera enfadado conmigo. Me gustaría que me hubiera regañado más, como si fuera mi hermano de verdad, como si le importara tanto que no pudiera dejarme marchar.

Pero me soltó. Me reí. De todos modos, ¿por qué es tan importante que estemos juntos? ¿Qué significamos los unos para los otros? Al final, todos estamos solos. Y, en ese momento, Seokjin me pega.


HOSEOK

28 MAYO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

Realmente no mantuvimos el contacto una vez que volvimos del océano. No había razón para hacerlo. Seokjin y Taehyung se habían peleado. Y Jungkook se marchó aunque de otra forma, pero esa no es la razón por la que se alejó. Entonces, ¿Cuál fue el problema? Aun así, al principio no me puse en contacto con nadie. El hecho de que no hubiera una razón en especial se convirtió, de alguna manera, en la razón para no hacerlo.

Cuando pienso en aquel día, siempre recuerdo el viento arenoso que empezó a soplar. Después de que Seokjin se subiera a la plataforma y que Taehyung le siguiera, los demás nos cubrimos los ojos por el sol y miramos hacia arriba. Había una sensación de deja vu, como si eso ya hubiera pasado antes, y también una extraña sensación de malestar. “Hyung, aquella playa a la que fuimos, la que tenía la roca que concedía deseos, ¿no se parece esto a aquel lugar?” ante las palabras de Jimin, miré a mi alrededor. Y en ese momento fue cuando ocurrió. Parecía que Seokjin y Taehyung se tambaleaban como si fueran a caerse de la plataforma, y entonces la tormenta de arena comenzó. Cubrí mi rostro con ambos brazos y cerré mis ojos. Estaba asustado y preocupado por lo que estaba ocurriendo en la plataforma, pero en la tormenta de arena no pude forzarme a abrir los ojos.

Cuando el viento se desvaneció y levanté mi cabeza, vi que Seokjin estaba bajando de la plataforma y estaba mirando a Taehyung, el cual estaba en lo alto de la plataforma, aún con la cabeza baja. Cuando llegó abajo, Seokjin fue hacia el coche y se marchó. Di un paso hacia él, pero no había nada que yo pudiera hacer.

Esa noche, regresamos a Songju. Como Seokjin se fue primero, no teníamos un sitio donde pasar la noche ni forma de transporte. Namjoon fue el primero en sugerir que volviéramos, todos parecían decepcionados pero nos forzamos a caminar. Quizá todos queríamos que Namjoon dijese que debíamos continuar nuestras vacaciones en la playa com habíamos planeado, pero Namjoon dijo que deberíamos volver. Así fue como acabaron nuestras vacaciones. Las vacaciones junto al océano que tanto habíamos esperado y que resultaron ser un desastre.


JIMIN

29 MAYO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 4)

Un delgado rayo de luz iluminó el escritorio. Era una luz que finalmente se había abierto paso a través de la ventana donde estaba escrito el nombre de la academia. En la parte delantera del aula, el profesor estaba hablando con un micrófono, pero ni siquiera llegó a mis oídos. Estaba sentado en la fila más lejana de asientos. En un rincón, con la cabeza hacia abajo mientras movía los dedos como para tratar de captar la luz que fluía entre ellos.

Nada se había resuelto solo porque me había ido del hospital. En su lugar, parecía que hubiera dado varios pasos hacia atrás. Incluso ir a clases había sido debido a la preocupación de mi madre sobre qué haría yo sin un diploma, y su sugerencia era que por lo menos fuera a la academia de educación secundaria. No tuve respuesta. Ahora no tenía nada que quisiera hacer y nada que pudiera hacer.

No tenía ningún deseo de ir a la academia. Volver a estudiar era una carga, pero más que eso, tenía miedo de estar entre extraños. ¿Qué haría si alguien me reconociera? ¿Qué diría si alguien me preguntara por qué no me había graduado de la escuela secundaria? Tenía miedo de recordar los momentos en la escuela que había empujado a un rincón lejano de mi memoria.


SEOKJIN

30 MAYO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3)

Sólo tenía una pista. El mapa del alma. Palabras que no eran familiares, que no me dieron ni una idea de lo que era o lo que se supone que tenía que hacer con ello. Incluso así, necesitaba un punto de partida para algo, y esperé que el “mapa del alma” lo fuera para mí. Pero no lo fue. Estuve en muchos bucles e hice muchas búsquedas sobre el mapa del alma. Pero todo se me escapa de las manos. Mirando hacia atrás, el tiempo en que todo esto empezó también fue así. “¿Crees que puedes arreglar todos tus errores y equivocaciones y salvar a todos?” Cuando asentí con la cabeza en respuesta a esa pregunta, no tenía ni idea de lo que sufriría.

Me aparté de los libros llenos de polvo que llenaban las estanterías y me fui de la tienda de libros usados. Cuando subí las escaleras al callejón, las flores de cerezo volaban. De repente sentí que había estado ahí antes, y mire detrás de mí. La entrada al sótano de la tienda de libros era oscuro, y el letrero no era visible. Quizás lo confundí con otra librería diferente. Fui a incontables librerías para buscar una pista sobre el mapa del alma. No había mucho que decir sobre lo que encontré, buscando por bibliografías y palabras clave en internet. Quizás en ese proceso visité esta librería. O al menos una como ésta.

Me dirigí al coche en la entrada del callejón. Arranqué el motor y puse mis manos sobre el volante, pero no sabía a dónde tenía que ir desde ahí.


HOSEOK

31 MAYO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Evité intuitivamente el encuentro con sus ojos mientras notaba cómo me quedaba sin aliento. Aunque esa incómoda sensación de asfixia me resulte familiar, sobre todo tras bailar durante bastantes horas, en aquel momento el contexto era totalmente diferente. En aquel momento me parecí a mi madre. No, no era un síntoma de haber estado pensando en ella, pero tampoco encuentro otra forma de explicarlo o describirlo. No pude mirar bien la cara de mi amigo, a quien conozco desde hace 10 años. Mientras aprendíamos juntos a bailar, a caer y a perder la esperanza, conseguía esa fuerza para seguir adelante. Tumbados en el suelo después de empaparnos de sudor, bromeábamos y nos lanzábamos las toallas.

Sentí cómo se despertaban ciertas emociones en mi interior que hacía tiempo que no sentía, así que me levanté precipitadamente. Después de girar la esquina, apoyé mi espalda en la pared. Mientras intentaba con todas mis fuerzas acompasar mi respiración escuché algo, “Hoseok-ah, ¿a dónde vas?”. Una voz. Creo que era una voz. Esa voz me llamó “Hoseok-ah.” Una voz que ahora no puedo recordar claramente, una voz que me transportó a la época en la que yo tenía siete años.


SEOKJIN

4 JUNIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

Si entras al estudio de mi padre, hay una pintura interesante. Una balsa de madera precaria en lo alto de las crecientes olas del mar abierto. Gente abandonada ahí, sin comida ni bebida, sin rumbo ni esperanza. Gente que, debido a la sed y el hambre, el miedo y la aversión, el horror y la codicia, bebe la sangre de los demás y se matan entre ellos y, en el proceso, también se matan a ellos mismos.

Cuando era joven, me aterrorizaba tanto esa pintura que no iba al estudio. Incluso me preguntaba por qué mi padre tendría una pintura tan horrible en la pared. Pero, cuanto más tiempo pasaba, el cuadro se volvió gradualmente una parte del estudio, no un objeto de miedo o preocupación.

En lugar de eso, desarrollé un miedo diferente. Ese era el miedo de la habitación al otro lado de la puerta dentro del estudio. Ni la puerta ni la habitación eran algo especial. No estaba cerrada con candado o un código, y lo que había detrás sólo era una extensión del estudio. Si había algo especial sobre eso, sólo era que tenía muchos libros, las estanterías estaban llenas de papeles y libros de los días de instituto, y en adelante, de mi padre. Llamaba a esa habitación la “habitación interior”.

La habitación interior era un lugar donde mi padre iba solo para ordenar sus pensamientos o volver con nuevas ideas, y nadie excepto él entraba. Entré una vez en la habitación y, a pesar de que era joven, lo sabía. No era simplemente un estudio lleno de libros. A primera vista, los libros estaban colocados en ningún orden en particular y las cajas apiladas descuidadamente y los documentos sólo parecían humanos. No sentí ningún calor del papel, y no había emoción ni en las pinturas ni en las fotografías. Incluso de pie en el centro de la habitación y mirando hacia arriba a las estanterías, sentí una sensación de intimidación que hizo que mi cuerpo se sintiera como si se estuviera desmoronando.

No recuerdo que hubiera ninguna conmoción en mí por haber entrado (a pesar de que quizás había una), pero desde algún punto en adelante dejé de ir a la habitación. Una o dos veces, lo más lejos que fui fue estar de pie delante de la puerta. Pero sólo la miré un segundo y ni siquiera pensé en girar el pomo.


YOONGI

8 JUNIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Me volví a quitar la camiseta. El reflejo que me observaba desde el espejo era completamente diferente a mí. La palabra “DREAM” escrita en aquella camiseta no era mi estilo. El color rojo, la palabra “DREAM” y su corte ajustado no me gustaba lo más mínimo. Lleno de frustración saqué un cigarro y empecé a buscar mi mechero. Palpé los bolsillos de mi pantalón sin éxito, así que comencé a hurgar dentro de mi mochila. Entonces la realidad me golpeó con fuerza. Me lo quitaron. Me lo arrancaron sin remordimientos de mis dedos y, a cambio, recibí un chupa-chups y esta camiseta roja.

Me levanté con mi pelo despeinado cuando mi teléfono me avisó de que había recibido un mensaje. Cuando vi las tres letras en la pantalla mi habitación se llenó de luz y mi corazón se hundió. Mientras leía el mensaje mi cigarro se rompió por la mitad. Justo después mi reflejo me sonrió desde el espejo. Allí estaba yo, con la palabra “DREAM” estampada en mi pecho, el color rojo, su corte ajustado y sonriendo tontamente como si algo bueno hubiera ocurrido.


NAMJOON

12 JUNIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 2, 3, 4)

La ciudad en el campo estaba igual que la dejé, no cambió. Aparte de que la estación había cambiado, era exactamente igual. Para esquivas las tiendas y la orilla del río, di un amplio rodeo a propósito a la ciudad y me dirigí al área de descanso. La carretera era, en mayor parte, cuesta arriba. El Sol era caluroso y me hizo sudar. Una moto nos adelantó, dejando una nube de polvo. Taehyung dio una tos seca y se quejó para sí mismo. En la distancia, pude ver la curva donde el accidente ocurrió.

Por ahora, no había ni una señal al borde de la carretera. Taehyung se cayó de rodillas, como si alguien hubiera colapsado ahí, y miró el asfalto. En el bus de camino ahí, le dije a Taehyung lo que pasó hacía varios inviernos. La competición en el restaurante a la orilla del río, los copos de nieve cayendo de las nubes del cielo, la cara herida de Taehyung, el momento en el que la moto se deslizó cuando todos los pelos de mi nuca se pusieron de punta. El accidente y la muerte de Taehyung, y cómo fácilmente ese incidente fue resuelto y olvidado. Había cosas que no podía decir. Cómo se veía la cara de Taehyung cuando dijo que tenía algo que preguntarme, todos los momentos que viví en esta ciudad en el campo, y el hecho de que llamé a ese amigo “Taehyung”.

“Hyung, no muramos.”

Vi a Taehyung mirándome, su mano presionada contra el asfalto. Intenté pensar en algo que decir, pero no me vino nada a la mente. Parecía como si, debajo de la mano de Taehyung, pudiera ver a Taehyung – no, ese amigo de la ciudad – acostado allí en las líneas blancas. No hay nadie en el mundo que pudiera estar bien muriendo de esta manera. Alguien murió, pero nadie asumió la responsabilidad y nadie lo lloró. por supuesto, yo fui igual.

“Vamos”.

A mis palabras, Taehyung se levantó: “¿Dónde vamos ahora?”

En vez de responder, dije: “Donde fuimos a la playa hace tiempo. Dijiste que tenías algo que preguntarme, ¿no? Hablemos de eso ahora. Lo que quiera que sea, lo resolveremos juntos.”


SEOKJIN

13 JUNIO, AÑO 22 (Teaser de “Love Yourself: Her”)

Después de volver de ese mar, estábamos todos solos.

No contactamos los unos a los otros, como si hubiéramos planeado no hacerlo. Solo podíamos adivinar la existencia del otro a través del graffiti que quedaba en las calles, la estación de servicio con sus luces brillando aún, y el sonido del piano que venía del viejo edificio. Todos esos momentos, la imagen de esa noche que volvería como un fantasma. Los ojos de Taehyung que brillaban como una llama, la forma en que me miraban como si hubieran escuchado algo que no podían creer, la mano de Namjoon que paró a Taehyung, yo que no pude soportando y acabé desestabilizando a Taehyung con mi puño.

No podía encontrar a Taehyung, que había huido, y cuando regresé a nuestro alojamiento en la playa, no había nadie allí. Los únicos atisbos de los eventos de hacía unas horas eran un vaso de cristal roto, sangre que empezaba a dejar mancha y aperitivos aplastados. Allí había una foto que había caído. En la foto con el mar de fondo, estábamos juntos y riendo.

Acabo de pasar por la estación de servicio de nuevo hoy. Llegará el día en el que nos volvamos a ver de nuevo. Llegará el día en el que riamos como reíamos en la foto. Llegará el día en el que tenga coraje a enfrentarme a mí mismo. Pero por ahora, sigo sin hacerlo. Una brisa húmeda soplaba hoy también, como ese día. Y luego, al momento, como una advertencia, sonó mi teléfono. La foto colgada en el retrovisor se movió. El nombre de Hoseok apareció en la pantalla.

“Dicen que Jungkook sufrió un accidente de coche esa noche.”


YOONGI

13 JUNIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3, 4)

Las palabras de Jungkook me vinieron a la mente. “Es porque tu música es genial, hyung. Es porque cuando escucho tu piano, se me saltan las lágrimas. Sí. Deseaba morir, varias veces al día. Pero cuando escucho el sonido de tu piano quiero seguir vivo. Es por eso. Esa es la razón. Lo que quiero decir es que tu música realmente se siente como mis sentimientos.”

Borracho y tumbado en el suelo, pensé en la expresión de Jungkook mientras se repetía.


JUNGKOOK

13 JUNIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3, 4)

Tuve un sueño. En medio del aire, miré hacia abajo a la habitación del hospital y en la cama del hospital estaba un yo diferente tumbado allí. El “yo” de la cama parecía estar dormido. 

Parecía que estaba teniendo algún tipo de sueño, sus ojos se movían ferozmente. Entonces, sin ninguna señal, abrió mucho los ojos. En ese momento hicimos contacto visual. 

Al momento siguiente, yo estaba en la cama del hospital. Soñé con la noche del accidente. El faro se convirtió en una luna. De repente cambió a verde y azul como la luz del mármol. Entonces abrí los ojos y en el aire otro yo flotaba. El “yo” en el aire y yo hicimos contacto visual. Dos miradas se cruzaron y dos conciencias se invirtieron. Repetí como uno en el aire y el otro en la cama. La velocidad de la inversión y el cruce se aceleró. Me mareé y sentí ganas de vomitar. 

Entonces me desperté dando un grito. La sábana estaba empapada de sudor. Mi respiración era rápida y sentía náuseas. En ese momento, recordé lo que había olvidado. La voz de alguien. Vivir será más doloroso que la muerte. ¿Estás bien? Mamá llamó al médico y comprobó mi estado. El doctor le dijo a mi madre que me estaba recuperando rápido, así que no había necesidad de preocuparse. Que tenía algunas heridas menores y fracturas pero casi no había sangrado. Que tuve suerte de tener un accidente de coche. Me di la vuelta y le pregunté al médico. “¿Quién fue la persona que me golpeó?”


YOONGI

15 JUNIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

No era consciente de nada de lo que había a mi alrededor salvo de la música que sonaba en mi cabeza. No se trataba de todo lo que había bebido, ni siquiera de dónde estaba o qué estaba haciendo. No lo sabía, y no era importante. Cuando salí afuera, tropezando conmigo mismo, ya era de noche. Me balanceaba mientras iba caminando; incluso me chocaba con algunos transeúntes, quioscos, paredes. No me importaba. Sólo quería olvidar todo.

La voz de Jimin seguía sonando en mis oídos. “Hyung, Jungkook…”. Mi siguiente recuerdo era que estaba corriendo como loco por las escaleras del hospital. El hall del mismo era extrañamente largo y oscuro. Pasé a todas las personas que llevaban mascarillas. Mi corazón parecía estar a punto de estallar. Las caras de todo el mundo eran pálidas. No tenían expresión. Todos parecían estar muertos. El sonido de mi respiración era demasiado fuerte en mi propia cabeza.

Tras la puerta a medio abrir de la habitación, Jungkook descansaba. Volví la cabeza sin darme cuenta. No era capaz siquiera de mirarlo. De repente, escuché el sonido de un piano, de las llamas, de un edificio reduciéndose a nada. Me cogí la cabeza y me dejé caer. “Esto es tu culpa. Si no fuera por ti…”, era la voz de mi madre—no, mi voz—no, la voz de alguien. Eran esas las palabras que me atormentaban tantas veces. Quería creer que no había sido así. Pero Jungkook estaba ahí tumbado. Jungkook estaba tumbado en mitad del hall lleno de pacientes que parecían muertos. No era capaz de entrar. No podía comprobarlo por mí mismo. Cuando me levanté, mis piernas temblaban con la amenaza de rendirse. Dejé que cayeran las lágrimas. Era gracioso. Ni siquiera era capaz de recordar la última vez que había llorado.

Corrí a través de la calle, pero alguien me cogió del brazo me sobresalté. ¿Quién era? No, no me importaba. No importaba quién era, era todo lo mismo. Que no se acercara. Vete. Déjame. No quiero hacerte daño a ti también. No quiero resultar herido. Por favor, no te acerques más.


NAMJOON

15 JUNIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

Miré al niño comiendo Ramyeon apurado. Tenía 8 años, quizás 10. Me miró algunas veces mientras masticaba el arroz y los tallarines calientes. Le pregunté su nombre y me dijo que era Woochang, Song Woochang. Derramó un poco de caldo del Ramyeon en su camiseta sucia y, limpiando con sus dedos, murmuró que su abuela lo iba a regañar de nuevo.

La primera vez que vi a Woochang fue hace unos dos meses. Volvía de la gasolinera y le vi de pie delante del container detrás de mí. En ese momento, pensé que había buscado un atajo para salir de la estación de Song Ju. La ciudad de los contenedores no era un lugar para que viviera un niño. Pero un par de semanas después le vi en el terreno vacío al lado de los containers, golpeando una pelota de fútbol vieja por su cuenta, y desde entonces me lo he encontrado varias veces. Siempre va vagando solo, llevando la misma camiseta, los mismos pantalones, mismos zapatos. Era obvio que ningún adulto cuidaba de él. No podía hacer nada sobre eso. Tenía las manos ocupadas cuidando de mí mismo. Siempre pasaba y hacía ver que no le conocía.

Cuando me fui de la gasolinera y me dirigí a la ciudad de containers hoy, eran poco más de las once de la noche. Mientras buscaba las llaves en mis bolsillos, vi una sombra agachada. Era Woochang. Podría haberlo ignorado como siempre. Podría haber encontrado mis llaves, abrir la puerta del container y haber entrado para hacerme Ramyeon y dormir. Pero no podía hacer eso hoy. No quería.

Miré al cielo. Había estado sombrío todo el día. El cielo nocturno estaba lleno de nubes grises. No podía ver ni una estrella. De repente, me sentí hambriento. Si recordaba bien, sólo tenía un Ramyeon en mi container. No tenía otro en la despensa y no tenía energía suficiente para comprar más. Esas eran mis circunstancias. Miré la llave que saqué de mi bolsillo. Me acordé del paisaje que había vuelto a mirar cuando salí del campo. Pensé en las palabras que escribí en la ventana del bus.

Caminé hacia Woochang.


YOONGI

23 JUNIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 2, 3, 4) 

Cuando vi que no había notificaciones en nuestra sala de chat, abrí mi teléfono. En algún punto se había vuelto oscuro fuera, no era fácil recopilar toda la música que había garabateado hasta ahora. Ordené las que habían sobrevivido al fuego y las melodías que todavía estaban en mi mente. Sorprendentemente, de todas ellas, la mayoría eran algunas que había hecho en el aula de almacenamiento del instituto. Incluso mirando hacia atrás, no parecía que hubiera trabajando demasiado en esa música durante esa época. En aquél entonces… No, en cualquier momento dado, siempre huía de la música. 

Abrí la sala de chat y vi que ya había bastantes mensajes. El que había hecho el chat fue Jimin, sorprendentemente, y parecía que ya habían estado hablando antes de que me invitaran, porque la conversación empezó por la mitad. Taehyung preguntó a todo el mundo: “¿Sabéis qué es el mapa del alma?”

Le llevó un tiempo a Hoseok responder: “¿Qué es eso?”

“Hyung, si lo supiera, ¿estaría preguntando?”, dijo Taehyung.

“Buen punto, entonces, ¿por qué preguntas?”

Ellos iban y venían así por un rato antes de que Jimin explicara toda la historia. Que había ido al hospital y, en la vuelta, corrió hacia Seokjin, quien dijo que estaba buscando el mapa del alma.

Un largo rato después, Namjoon apareció y dijo: “Seokjin me preguntó también, hace un tiempo, si sabía qué es el mapa del alma. Dijo que el mapa del alma era la manera de acabar con todo esto.”

Después de eso, la conversación no continuó. Quizás estábamos perdidos en nuestros pensamientos. ¿Qué era lo que Seokjin necesitaba que terminara? Todos pensamos que Seokjin se había vuelto un poco extraño. Así que, si había encontrado el mapa del alma, ¿estaría bien de nuevo? ¿En qué parte del mundo estaba eso, y dónde podía ser encontrado?

La conversación que continuó más tarde fue así.

“¿Nadie invitó a Jungkook a este chat?”

Jimin respondió: “Pensé en ello, pero Jungkook todavía está herido”. Su respuesta fue turbia e insegura. De repente, me pregunté por qué Jimin había ido al hospital. ¿Qué sintió al haber visitado el hospital en el que estuvo encerrado por tanto tiempo?

Cerré el chat, pero lo abrí de nuevo y escribí: “Vale, lo habéis hecho bien. Dejemos que Jungkook descanse un poco más.”


TAEHYUNG

25 DE JUNIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Ralenticé mis pasos a propósito cuando noté que alguien se acercaba detrás de mí. Hoy era la tercera vez que nos encontrábamos en la tienda. La única diferencia es que hoy salieron corriendo nada más verme. Huyeron hacia una zona desierta detrás de la tienda y cuando aparecí, intentaron esconderse. Pensaron que estaban bien ocultos pero podía ver sus grandes sombras moviéndose por su aparente escondite. Me reí conmigo mismo y me fui fingiendo desconocer todo lo estaba ocurriendo. Nada más comenzar mi camino, empezaron a seguirme desde la distancia.

Giré hacia un amplio callejón. Era el único lugar de todo el barrio donde las farolas iluminaban la calle. El callejón era largo y la farola se encontraba a medio camino. Cuando la luz me alcanzó, una sombra apareció detrás de mí. En ese momento mi sombra se habría extendido ampliamente a mis espaldas. Es posible que se extendiera hasta los pies de la persona que me perseguía aguantando su respiración. Mi larga sombra desapareció bajo mis pies a medida que caminaba bajo la farola. Empecé a caminar más rápido. A medida que la farola se alejaba de mí, mi sombra comenzaba a extenderse delante de mí. Poco después, una sombra desconocida apareció lentamente en el polvoriento asfalto de la carretera. Me detuve y la presencia a mis espaldas también. Dos sombras de diferente tamaño se quedaron inmóviles sobre el asfalto, una al lado de la otra.

“Esperaré hasta que vengáis aquí”, dije. La sombra saltó, como si se hubiera asustado. Aun así, continuaron aguantando sus respiraciones, paralizados, como si no estuvieran allí. “Puedo verlo todo, lo sabéis”, dije mientras señalaba la sombra. Instantes después escuché los el sonido click-clack de unos pasos aproximándose hacia mí. Me reí.


NAMJOON

30 JUNIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Me observé a mí mismo con cierto asombro. Observé a mi mano que, como si tuviera voluntad propia, se estiró para pulsar el botón que permitía al ascensor abrir sus puertas. He experimentado momentos como este. Momentos que vivo por primera vez pero que, por alguna extraña razón, me parecen a la vez viejos conocidos. La puerta del ascensor, a punto de cerrarse por completo, volvió a abrirse y la gente comenzó a agruparse en su interior. Entre toda esa multitud busqué a una persona que había decidido ese día recoger su melena negra con una cinta amarilla. No pulsé el botón porque sabía que esa persona estaba aquí, en el ascensor; pero entonces pensé que no era ningún milagro. Paso a paso comencé a caminar hacia atrás hasta que mi espalda tocó la fría pared del ascensor. Levanté la cabeza y vi la cinta amarilla.

La gente de espaldas transmite muchas historias. De todas ellas apenas pude comprender un par. De algunas únicamente podemos atisbar gruesas pinceladas, mientras que otras permanecen inescrutables hasta el final. Entonces pensé que a veces es posible comprender a una persona sólo con leer la sinopsis de su vida en su espalda, como si de un libro se tratara. Si eso es cierto, ¿alguien podría entenderme con sólo mirarme de espaldas?

Nuestros ojos se encontraron cuando levanté mi cabeza y miré al espejo. Ella evitó mis ojos al momento. No era la primera vez que vivía una situación como esta. Cuando volví a levantar mi cabeza lo único que pude ver en el espejo fue el reflejo de mi cara. No fui capaz de verme de espaldas.


JIMIN

3 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Poco a poco me estiré en el suelo. Después de apagar la música, el silencio invadió la habitación y no pude escuchar nada salvo mi propia respiración y los latidos de mi corazón. Saqué mi teléfono y empecé a ver un vídeo de la coreografía que había estado aprendiendo esa misma mañana. En el vídeo, los movimientos de hyung eran fluídos y precisos. Sabía que esa perfección era el resultado que hyung había conseguido después de sacrificar infinitas horas, sudor y ensayos; y yo, que prácticamente no dominaba nada, era egoísta y deseaba llegar a su nivel. Sin embargo, compresión y esperanza son dos cosas diferentes y lo único que podía hacer era suspirar.

Reuní todas mis fuerzas y me levanté del suelo. Intenté imitar los pasos pero lo único que conseguía era tropezarme con mis propios pies. Seguí equivocándome en la parte donde tenía que coordinar los movimientos mientras cambiaba las posiciones. Conseguí solucionarlo al día siguiente, pero antes de eso quise asegurarme de que estaba haciendo las cosas bien. En vez de escuchar frases de ánimo como “Lo haces mejor de lo que esperaba”, cuando conseguía acompasar mi respiración con la de Hoseok lo único que deseaba fervientemente era que me reconocieran como el compañero de Hoseok, como alguien que logró llegar a su mismo nivel.


HOSEOK

4 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Me quedé en el pasillo todo el tiempo que ella estaba recibiendo primeros auxilios. A pesar de que era de noche, el pasillo del hospital estaba lleno de gente. El agua goteaba de mi pelo, mojado por el sudor y la lluvia. Dejé caer la mochila que le había quitado y de ella salieron  muchos objetos. Algunas monedas robadas, un bolígrafo y una toalla, pero entre todo ello había un billete de avión, lo cogí y lo escaneé.

En ese instante el médico me llamó. Me dijo que había sufrido una conmoción cerebral leve y que no me tenía que preocupar, al rato ella salió. “¿Te encuentras bien?” Ella me contestó que solamente le dolía la cabeza y cogió su mochila. Ella se dio cuenta de que el billete de avión asomaba y me miró. Únicamente pude cambiarme la mochila de hombro e hice como si nada sucediese. Estaba lloviendo cuando dejamos el hospital, por lo que nos tuvimos que quedar fuera uno al lado del otro.

“Hoseok-ah”, dijo ella. Parecía que tenía algo que contarme. “Espera un minuto” le dijo, iré por  un paraguas. “Corrí sin pensar que estaba lloviendo”. A lo lejos había una tienda. Sabía que ella había hecho, hace tiempo, una prueba para un estudio de baile en el extranjero. El billete de avión significaba que ella lo había logrado, pero internamente no quería escuchar lo que ella iba a decirme, no tenía los suficientes ánimos como para felicitarla.


JIMIN

4 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Para cuando recuperé mis sentidos, me había lavado el brazo tanto que estaba arrancándome la piel. Mis manos no paraban de temblar y me faltaba el aire. Mis ojos en el espejo estaban rojos. Lo que acababa de pasar me llegaba a la mente en forma de fragmentos.

Por un momento, perdí el control. Estaba bailando con una chica del club de danza, era una coreografía colaborativa, pero había perdido mi ritmo y nos habíamos chocado. Caí al suelo y mi brazo empezó a sangrar. En ese momento me acordé de lo que pasó en el Jardín Botánico de flores. Pensaba que lo había superado; pero no era el caso. Tuve que salir corriendo. Tenía que lavarme rápido. Tenía que mirar a otro lado. El yo que había en el espejo era exactamente el chico de ocho años que había huido de la lluvia. Entonces encontré el sentido a todo. La chica también se había caído.

No había nadie en la sala de prácticas. A través de la puerta abierta solo podía ver que la lluvia caía con fuerza. En la distancia vi a Hoseok corriendo. Estaba empapado. Cogí una sombrilla y corrí también. Corrí y entonces paré.

No había nada que pudiera hacer. Todo lo que hacía era caerme y hacer daño a los demás, dejarlos atrás y temblar con mi propio dolor, después correr con una sombrilla hacia ellos demasiado tarde. Cada vez que daba un paso, la lluvia calaba mis zapatillas. Los coches pasaban corriendo a mi lado. No estaba bien. No, estaba bien. No dolía. No era tan serio. De verdad que estaba bien.


NAMJOON

13 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Apoyé la cabeza en la ventana del autobús. Desde la biblioteca hasta la gasolinera. La vista a través de la ventana me era terriblemente familiar desde que cogía este autobús cada día. ¿Llegará el día en que pueda dejar este lugar atrás? Sentía que era imposible predecir qué sería lo que el futuro me iba a traer, esperanza o cualquier otra cosa.

Podría ver a una mujer sentada delante de mí, su pelo recogido con una goma amarilla. Sus hombros se levantaron para volver a caer, como si estuviera suspirando. Entonces apoyó la cabeza en la ventana. Desde hacía ya un mes, habíamos estudiado en la misma biblioteca y cogido el mismo autobús en la misma parada. No habíamos hablado aún, pero ambos mirábamos el mismo paisaje y vivíamos al mismo tiempo, incluso suspirábamos a la vez. El coletero seguía en el bolsillo de mis pantalones.

La mujer siempre se bajaba del autobús tres paradas antes que la mía. Cada día la veía bajarse, preguntándome si se dedicaba a repartir flyers. ¿Qué momento de su vida estaba viviendo, qué era a lo que hacía frente? ¿Cómo de fuerte se sentía ante el pensamiento de que podría no llegar el mañana, o que desde el principio no habría nada tal como “el mañana”? Pensaba cosas como esa.

La parada de la mujer se acercaba. Alguien presionó el botón de parada y otros pasajeros se levantaron de sus asientos. Pero en medio de todo eso, la mujer ni siquiera se inmutó. Se quedó en su asiento, con la cabeza apoyada en el cristal. Parecía que se estaba quedando dormía. ¿Debía de levantarme para despertarla? Luché conmigo mismo durante un momento. El bus llegó a la parada. La mujer no se movía. La gente se bajó. La puerta se cerró y el bus siguió su camino.

La mujer no se levantó, incluso después de haber pasado las tres paradas siguientes. Conforme me acerqué a la puerta, volví a luchar conmigo mismo. Estaba claro que una vez me bajase del autobús, nadie más se fijaría en ella. Acabaría despertándose en cualquier lugar alejado de su parada, y era imposible de saber cuán cansada podía estar hoy.

Dejé el autobús y comencé a caminar hacia la gasolinera. El autobús salió y no miré atrás. Había dejado el coletero encima de su mochila, pero eso fue todo. Ni siquiera se trataba de un comienzo, o algo parecido a un final. No era nada con lo que empezar y no había ninguna razón para que fuese algo. Así que pensé que realmente no importaba.


JUNGKOOK

16 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Estaba al lado de la ventana escuchando música con mis auriculares, cantando al son de la canción. Ya había pasado una semana. Ahora podía cantar la canción sin mirar la letra. Me quité un auricular y practiqué mientras escuchaba mi propia voz. Los demás decían que les gustaba la letra porque era bonita, pero yo no lo entendía – para mí era vergonzosa. Los rayos de luz de julio atravesaron con fuerza la gran ventana. Las hojas comenzaron poco a poco a crujir y brillar, quizás por culpa del viento. Cada vez que ocurría eso, la luz del sol que acariciaba mi cara también comenzaba a parecer diferente. Cerré los ojos. Canté mientras observaba los diferentes colores – amarillo, rojo y azul – que florecían bajo mis párpados cerrados. Puede que fuera por la letra o por la luz del sol, pero algo comenzó a hervir dentro de mi pecho; un sentimiento que me provocó cosquillas y picor a la vez.


TAEHYUNG

17 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

Me dolía el costado tanto que parecía que estaba agonizando. Incluso podía notar las gotas de sudor cayendo. En los rincones y las grietas de la carretera, en un lugar vacío de la tienda, debajo de un paso de vehículos—la chica no tenía lugar donde poder encontrarla. Incluso había corrido hasta la parada del autobús, pero como ya esperaba, no la vi. La gente que estaba esperando a sus autobuses me miraron con rareza en sus ojos. ¿Qué había pasado? No nos habíamos prometido encontrarnos, pero incluso así era extraño. LA chica siempre había aparecido de la nada y me había seguido. Incluso si le decía que era extraño, no tenía ningún sentido decírselo. Pero ahora no era capaz de encontrarla, ni siquiera en los lugares a los que habíamos ido juntos.

Vine a un lugar familiar y ralenticé mis pasos. Había un grafiti allí donde habíamos dibujado juntos. Había sido la primera vez que ella había dibujado. Encima de él había una gran X pintada. Era suya. No la había visto hacerlo, pero lo sabía. ¿Por qué? No tenía respuesta. Sobre ella, había muchas imágenes en la pared.

Su risa detrás de mí me había perseguido a lo largo de la carretera y no dejaba de sonar en mi cabeza. La ayuda que recibí por su parte cuando me caí intentando ayudarla a correr, y la cara de enfado que puso después de que le robara y me comiese su pan. La expresión taciturna que había puesto cuando pasamos por delante de una foto familiar en un escaparate. Su mirada siguiendo a los estudiantes que pasábamos, desconocidos incluso para ella. Cuando habíamos pintado esta pared juntos, le dije “Si tienes un problema, cuéntamelo, no te lo guardes para ti”. La X ahora estaba dibujada encima de todos esos recuerdos. Parecía que me quería decir que todo era mentira. Parecía que todo lo que habíamos dicho era mentira. Sin darme cuenta, había cerrado los puños. ¿Por qué? Por supuesto, tampoco tenía una respuesta. Seguí andando. Estábamos solos otra vez. Yo, y ella.


NAMJOON

18 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 3, 4)

Miré al edificio. Las luces estaban encendidas aquí y allí. Quizás había muchas señales de contables y bufetes de abogados porque estaba cerco del ayuntamiento. Y arriba del todo, todas las luces del 5º piso estaban encendidas. Durante las últimas semanas, Taehyung y yo hemos subido a todos los edificios altos de Songju. No sabíamos qué estábamos buscando exactamente. La única pista fue el sueño de Taehyung. Café en lata y un trébol de cuatro hojas fue lo que vio en el sueño. Con esas dos pistas, subimos y bajamos edificios toda la noche. Algunos días llovía. Al principio, llevábamos un paraguas y explorábamos edificios, pero al final dejábamos que nos lloviera. Debido a eso, nos metimos en varios líos. Intentando explorar empapados, nos echaron porque nos confundieron por delincuentes. Las puertas de metal de la azotea a veces estaban cerradas y fue imposible echarle un vistazo a través de la ventana desde el rellano de las escaleras. 

Miré al edificio de nuevo. Al final, se suponía que debíamos encontrarlo, creo. Había un nombre familiar escrito en la ventana. Despacho del asambleísta KIM-CHANG-JOON. “¿Quién es?” Preguntó Taehyung. “¿No lo sabes?” Miré a Taehyung. 

Taehyung me miró con una mirada pura, inocente y de desconocimiento. A veces me siento perdido con Kim Taehyung así. Cosas que eran imposibles no saber, Taehyung no las sabía. Cosas que eran demasiado aterradoras para explorar, Kim Taehyung las exploraba sin dudar. Cuando nadie le sostenía la mano, Kim Taehyung te la cogía y no la soltaba.

Contesté: “Es el padre de Seokjin”.


JIMIN

18 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3, 4)

Maté el tiempo vagando por la tienda. Detrás de la Escuela Secundaria Songju Jaeil. Solía saltar las paredes para salir en secreto de la escuela. Solía esperar a los hyungs en el pequeño parque al otro lado de la tienda. Miraba alrededor. La ciudad que visité después de mucho tiempo no cambió mucho. Recordé que la casa de Yoongi hyung y Jungkook estaba cerca. Mientras echaba un vistazo en el callejón del lado derecho, noté algo que parecía un graffiti. Parecía que Taehyung los había dibujado. Me acerqué a él. 

Incluso sin darme cuenta, me detuve frente al dibujo. La cosa que parecía estar dibujada ferozmente con líneas negras gruesas, sin ningún tipo de calidez, era la cara de alguien. Dije alguien pero lo sabía. El dueño de la cara. Era Seokjin hyung. En el momento en que pensé en hyung, el rostro de otra persona se fusionó. Técnicamente era una cara sin parecido con nadie. Pero las caras de esas dos personas eran exactamente iguales. Esas dos tenían los mismos ojos. Ojos sin alma. Fue entonces cuando me di cuenta. De a quién debo buscar.


NAMJOON

20 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Mientras paso las hojas de la revista, levanto la mirada. Cada día veo una cara distinta, sentada al otro lado de la mesa. La de hoy porta un libro bastante grueso, un bolso grande y una taza de papel… se parece a ella, pero no lo es. Vuelvo a centrar mi atención en la revista. He estado mirando la misma página durante horas, pero mis pensamientos no me permiten enterarme de lo que leo. Por qué estoy aquí sentado. No puedo encontrar la respuesta. Todo el mundo está prestando atención a algo mientras yo sigo aquí, pasando páginas, desganado. Siento ansiedad, presión por hacer algo. Sé que estar aquí sin hacer nada no es bueno.

Pongo la revista en su sitio y me pierdo entre las estanterías. Hay una más alta que yo y tiene varios libros. La brisa que entra por la ventana, el olor a libros y el polvo se mezclan en el aire. Me recuerda a cuando estaba en el instituto, cuando estaba en clase con los chicos. Hasta los libros olían como estos. El yo de ahora ha crecido, en comparación con el que era en el pasado. No podía pensar en positivo. Quizá antes era una persona distinta. Me apoyo en la estantería y cojo el libro que solía estudiarme en aquella época. Tengo que empezar de nuevo. Tengo que comenzar por aquello que abandoné.


TAEHYUNG

23 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3, 4)

Caminamos hacia el centro del aula. Bajo la linterna del móvil, aparecieron viejas mesas y pancartas enrolladas del festival. El aula en la que nadie entra estaba una vez más destrozada. Miramos alrededor. Lo que pasó aquí. Jimin se acostó frente a una pared y Yoongi se sentó en una silla de piano. Namjoon escribió algo en la ventana con su dedo. 

“Se parece a cuando estábamos en el instituto. Estar en la escuela así en medio de la noche” Namjoon dijo después de que pasara mucho tiempo. 

“Instituto, me rehúso.” Yoongi respondió con una sonrisa. 

“¿Por qué el mundo es así? Este mundo, nosotros no fuimos los que lo hicimos. Ya era así cuando nacimos. Entonces, ¿por qué tenemos que vivir en este mundo arrojado sin ninguna ayuda?” preguntó Namjoon. 

“Oh, mira aquí.” Jimin dijo mientras estaba de pie. “Aquí está el nombre del padre de Seokjin hyung.”

Todos caminaron hacia donde Jimin estaba señalando. En medio de muchos garabatos en la pared, había algunos nombres. Las linternas de todos revisaron los nombres. Jimin señaló otro nombre y dijo “es el hombre del asilo”. No reconozco los otros nombres”. 

Yoongi señaló otro nombre “Choi Gyu-Ho, es el hombre que desapareció, ¿verdad?” Namjoon leyó la frase que estaba escrita bajo esos nombres.


JIMIN

24 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

Llegué al contenedor antes de cuando se suponía que nos encontraríamos. Iba a felicitar a Jungkook por salir del hospital, pero eso no era todo. Tenía que decirle algo a Seokjin. Parecía algo importante, pero también algo que a Seokjin quizá no le gustaría. En vez de entrar en el contenedor, caminé un poco más a lo largo de las vías del tren. Pasó un tren y sopló un fuerte viento. La plataforma se llena de gente y luego se vacía de nuevo. En algún momento, nuestra hora de reunión había pasado. Me di la vuelta y respiré profundamente.

No había nadie en el contenedor. Sólo aire caliente, calentado por el sol del verano, precipitado como si me hubiera estado esperando. Llegaba diez minutos tarde, pero aún así fui el primero en llegar. ¿Qué les había pasado a los demás? ¿Les había surgido algo? ¿Iban a venir siquiera? Encendí el ventilador y me metí en el contenedor. El contenedor de Namjoon era demasiado quieto y silencioso para adecuarse al ambiente de una fiesta. Conseguí un pedazo de papel del cajón del escritorio y escribí “Felicidades, Jungkook,” entonces lo pegué en la pared. No era suficiente para ahuyentar totalmente la sensación de decadencia, pero era mejor que no hacer nada.

Pasaron diez minutos más mientras comprobaba en nuestra sala de chat que todo el mundo estaba en camino. Los trenes pasaron por delante de la puerta abierta, y el contenedor tembló. Mientras miraba el mundo que parecía temblar, pensé en esa vez que abrí la puerta del hospital y salí corriendo. Sin los hyungs, sin Taehyung y Jungkook. ¿Habría sido capaz de abrir esa puerta? Solo porque la puerta está ahí, o la puerta está abierta, no significaba que cualquiera pudiera pasar por ella. ¿No estaba Seokjin encerrado en algún lugar así también? ¿No estaría esperando a que alguien llamara a la puerta? Nada era seguro. No sabía si eso ayudaría, pero si las piezas que buscamos a tientas se convirtieran en una pequeña pista… A medida que mis pensamientos llegaban a este punto, la puerta del contenedor se abrió, y Yoongi entró.


JUNGKOOK

24 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 2, 3, 4)

El mensaje “Enhorabuena, Jungkook” apareció escrito en un lado del contenedor, pero el ambiente en ese momento no era para nada festivo. El aire dentro del contenedor estaba lleno de una extraña sensación de angustia. Últimamente siempre me sentía así. 

Seokjin salió un momento. Taehyung hyung le siguió corriendo, al igual que el resto de hyungs, intercambiando miradas. Taehyung hyung dijo algo, pero no parecía que Seokjin hyung estuviera escuchando. De pie, detrás del resto de hyungs, vi como Seokjin hyung se metía en su coche. 

El coche giró rápidamente y después derrapó a gran velocidad. La luz que provenía del contenedor rozó la carrocería. Las marcas de un accidente en el parachoques eran casi invisibles antes de que fueran cubiertas por la oscuridad. Lo extraño fue ver esa sensación de vacío. Aunque significase una confirmación de lo que ya sabía, parecía que delante de la cruda realidad pueda sentir algo complicado o al, menos, estar sorprendido, pero en realidad no fue nada así. 

La mirada del coche de Seokjin desapareciendo entre la oscuridad fue cubierta por la imagen de los faros que habían venido hacia mí aquella noche. El sentimiento de estar flotando, de ser incapaz de tragar o respirar. La convulsión de terror que me había sacudido todo el cuerpo. El insoportable escalofrío que había sentido mientras mi conciencia se rompía en mil pedazos. La sombra de la muerte, las marcas de un accidente en el parachoques del coche. 

Entré en el contenedor. Me senté y alcé la vista para ver la mano de Jimin hyung escribiendo “enhorabuena, jungkook”. De repente, sentí un dolor en la pierna que había lesionado en el accidente. Los hyungs ni siquiera entraron al contenedor. Estaban hablando de algo que no sabía.


HOSEOK

24 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3, 4)

“Seokjin, ¿podrías decirle algo a tu padre? Ya sabes. Lo que ese lugar significa para mí. El orfanato es mi hogar. Y los niños que viven allí, si el orfanato desaparece, tienen que separarse. Lo de la reconstrucción, podrían hacerlo sin el orfanato.” Mientras iba en el contenedor, solté las palabras sin ninguna explicación de fondo. Todos me miraron con ojos sorprendidos. Seokjin, solo él no tuvo un cambio en su expresión. Incluso cuando estaba continuando mis palabras al borde de las lágrimas, me miró como si no pasara nada. 

“Ya está decidido. No hay nada que pueda hacer por ti.” Las palabras de hyung vienen a mí muy lentamente. Esas palabras mostraron cómo había una línea clara entre hyung y yo. Hyung pertenecía al mundo que decide y yo pertenecía al mundo que no podía ni siquiera quejarse de esas decisiones. Pensé que Seokjin era mi amigo, pero pensé que tal vez en el mundo real, hyung y mi amistad no se establecen. 

Le expresé más ira. Grité “cómo pudiste hacer eso, hyung”, incluso le pedí ayuda. Pero incluso entonces lo supe. Eso fue solo un dicho. Realmente no había nada que pudiera hacer. Así que lo que le decía a hyung, la ira no era hacia él sino hacia mí mismo. Hacia mí, que no puedo hacer nada, que no soy nada.


TAEHYUNG

18 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver.  2, 3, 4)

¿Cuánto tiempo estuve sentado ahí? Vi a alguien salir del pasillo del tercer piso. No pude ver la cara por la distancia, pero parecía una mujer de mediana edad de complexión delgada. La mujer puso ambos brazos en las barandillas del pasillo y miró hacia el patio de recreo. Luego encendió el cigarrillo. La llama del mechero se encendió y desapareció. En la temprana mañana azul, el humo del cigarrillo se extendió. 

Miré a la figura sin ningún movimiento. Los alrededores brillaban vagamente como si el sol estuviera saliendo. La mujer seguía en la misma posición, mirando hacia afuera apoyada en los barrotes, terminó de fumar y sacó otro. 

“¿Esa persona también me vio?”, pensé. Aunque mi cara no se vería por la distancia, pero ¿qué clase de pensamientos tendría ella al ver a una persona sentada en un columpio en el patio a esta hora tan temprana? Puse fuerza en mis dos manos y en mi pierna para que el columpio no se rompiera. La luz del cigarrillo se repitió para que se viera y se hiciera más grande. El sol estaba saliendo. Recibiendo la brillante luz del sol creciente, la mujer se fumó su último cigarrillo. Luego se dio la vuelta y desapareció dentro. Empecé a contar las puertas una por una empezando por la izquierda. 304, 305, 306. Así que esa puerta era la casa de mamá.


JUNGKOOK

26 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

A escondidas, corto una flor del jardín del hospital. Me río mientras inclino mi cabeza para esconder mi risa. El sol de mediados de brilla de forma cegadora. Llamo a la puerta de la habitación de hospital, pero nadie me responde. Llamo otra vez y la abro, una rendija. Extrañamente, hace frío dentro de la habitación… y no hay nadie. Solo está llena de una oscuridad silenciosa.

Salgo de la habitación. Ahí fue donde la conocí. Estaba aburrido y empujaba mi silla de ruedas como un loco por el pasillo. Apareció de repente y por poco no pude parar. Y ahí estaba, una chica con el pelo recogido en una colega. Cuando dejo el hospital, veo un banco. Recuerdo aquella vez que escuchamos música juntos mientras dibujaba, a su lado. En el tejado compartimos leche de fresa… sigo con la flor en la mano, pero ahora no tengo a quién dársela.


JUNGKOOK

26 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Cuando me giré, el hospital estaba bastante lejos de donde me encontraba. El banco en que me sentaba, la ventana por la que ella y yo mirábamos juntos hacia el río… ya no la veo. Pensándolo, es como si me hubiera dado una habitación en la que respirar dentro de un hospital que me ahogaba. Hablábamos hasta que se ponía el sol en el banco del hospital. Le conté lo que pasó en nuestro lugar, cuando fuimos de viaje a la playa y anduvimos hasta la estación de tren. Ella me hablaba de sitios dentro del hospital: qué ventana tenía las mejores vistas al río, la escalera por la que se podía subir al tejado a escondidas… sabía todo sobre el hospital.

Su habitación estaba vacía. No sé si le dieron el alta o se fue a otro hospital. Pregunté a las enfermeras pero no me dijeron nada. Por algún motivo, siento un vacío en el corazón. Me doy la vuelta y camino de nuevo. Lejos.

Ahora puedo ver el colegio. Ahora me doy cuenta de que la mayoría de historias que le conté incluían a mis hyungs. De hecho, cada frase comenzaba por “hyung”. Ellos eran mis amigos, aunque yo fuera una persona solitaria. Eran mi familia, mis profesores. Mi historia era la de mis hyungs y solo existo cuando estoy con ellos.

Pero, por alguna razón, tengo la impresión de que en algún momento nos separaremos. Algún momento, cuando vaya a verlos, no estarán y nadie me dirá por qué. Sería lo peor que podría pasarme.

Recuerdo esa noche. La noche en la que el mundo cambió, la de la luna llena. La luz cegadora que abrasó mis ojos de repente. La sombra del coche, las luces rojas, el sonido familiar del motor… No quería acusar a nadie en falso, pero sigo recordando aquel momento.


JUNGKOOK

26 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: Persona” ver. 1, 3, 4)

Cuando recobré la consciencia me encontré en la parada de autobús. Miré hacia atrás para ver cuánto había caminado, pero el hospital ya estaba demasiado lejos. Esperé por el autobús y me subí. El autobús iba hacia ese lugar. No lo había planeado, pero quizás mi corazón ya sabía que tenía que regresar allí. Tenía que conocer el significado de lo que ocurrió. Observé el verano a través de la ventana y también a mi yo reflejado en ella. ¿Podría confiar en ellos? 

Cuando bajé, el autobús se marchó sin despedirse. Una nube de polvo se elevó. Caminé despacio hacia el lugar del accidente. Pensé en esa noche. La enorme luna me vigilaba desde el cielo. El mundo estaba boca-abajo. Los faros que vinieron hacia mí en mi visión al revés, la silueta del coche que pasó por mí y desapareció. Las luces de las farolas. El sonido de un motor que, de alguna forma, me resultaba familiar. 

Me quedé tumbado en el asfalto como aquella noche. Incliné mi cabeza y miré al cielo. Estaba oscureciendo, pero no podía ver la luna. Era una calle tranquila, pero podría sufrir otro accidente si un coche apareciera en ese momento por culpa la pobre visibilidad. Mientras pensaba eso, me pregunté a mi mismo una vez más: Si no podía confiar en ellos. ¿En quién podía?


JIMIN

28 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Hoy también me quedo en la sala de ensayo. Son más de las 12 y ya no pasan los autobuses. Aunque, si soy sincero, la verdad es que he esperado a que no pasara ninguno más para así poder quedarme a ensañar. Cuando ensayo con otros solo veo todo aquello que me falta por lograr, me llena de ansiedad. También siento miedo, pero quiero hacerlo. Así que todos los días me quedo aquí.

Con el paso de los días, dejo de sentir miedo. Bailar es muy divertido, es lo que me queda. Durante un tiempo me convertí en esa persona débil que soy dentro de mi cabeza; pero, cuando bailo, el peso de mi cuerpo, de mis brazos… siempre pienso en la energía que puedo poner en mis movimientos. Cuando bailo no soy pequeño ni débil. La verdad es que he mejorado en el baile. He conseguido pulir algunos movimientos que me costaban. Estoy creciendo, poco a poco, pero lo estoy haciendo.

Bailando me vuelvo un charlatán, porque puedo contar historias de las que normalmente no puedo hablar. Empecé a gustarme a mí mismo cuando empecé a bailar por primera vez.


YOONGI

29 JULIO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Por qué me dejó. Era la persona por la que empecé a componer, la persona que tocaba la guitarra y tocaba junto a mí. Miro el piano desde mi sofá. Después de ser expulsado del colegio, destrocé las teclas del piano de mi madre. Lo único que pude salvar del incendio, lo único que pude sacar a través de la ventana del apartamento. Creí que era el final y me prometí que jamás volvería a tocar un piano.

La mañana siguiente al incendio, bajé las escaleras andando; no podía esperar al ascensor. Creía que había dormido menos, pero el sol ya estaba saliendo. No había nada bajo la ventana. Un hombre de seguridad me dijo que el camión de la basura se lo había llevado días antes. Así fue como perdí los restos del piano de mi madre.

A partir de ese momento, intenté abandonar la música en incontables ocasiones, pero no lo haré nunca más. No voy a volver. La música no vale nada. Pero, incluso cuando huía, era consciente de ello. Mientras bajaba las escaleras, tropezando con mis propios pies, sabía que volvería de nuevo a la música. Con ella era libre, aunque también sufría. La música para mí es confusión y claridad, miedo y confianza, esperanza y miedo… me siento vivo en todas esas contradicciones.

De repente, quiero tocar el piano. Quiero mostrarme como una persona fuerte, pero sé que mi yo real es asustadizo y cobarde. Quiero maldecir, romper cosas, dar golpes, abrazarme y llorar conmigo mismo. No quiero huir más. Quiero terminar la melodía que estábamos componiendo con el piano y la guitarra. Me siento capaz.


HOSEOK

31 JULIO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 3, 4)

La primera impresión de Hangok fue similar a Songju, pero más animada. Anduve lentamente detrás de la gente que salía de la plataforma apurada. Moverme despacio es algo que no haría. Pero me movía tan lento que incluso podía molestar el ritmo de los demás. Actué como alguien que declaró que no haría nada como Jung Hoseok. Sin ser considerado con la gente de mi alrededor, me moví por mi cuenta. Comí comida picante que normalmente no comía y ni siquiera dije “Gracias por la comida” mientras pagaba. Cuando la gente no estaba a mi alrededor, incluso escupía por las calles.

Mirando al mapa de internet, llegué a la que pronto iba a ser tienda. Estaba en la primera planta del edificio cerca del instituto. Al lado había una papelería y un restaurante de kimbap 24 horas. Era similar al Two Star Burger de Songju. Miré alrededor para ver dónde encontrar una casa si la tienda se reubicaba en este sitio y me topé con alguien. “Perd-“ dije sin rodeos y me detuve. Puse fuerza en mis ojos, miré a la persona y le eché una mirada diabólica. “Mira a dónde estás yendo. Jung Hoseok en Hangok era egoísta, un mocoso loco y un idiota 24 horas.”

Me engañé por 5 segundos. “Hoseok, ¿verdad?” Era una cara que conocía.


YOONGI

2 AGOSTO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 2, 3, 4)

Después de enviar los archivos de música a Seokjin, me acosté. Mientras revisaba las hojas de música que traje del almacén de la clase, vi palabras escritas en un espacio en blanco. “Si estamos juntos, podemos sonreír” No era mi letra. Un día se me ocurrió. Era un día lleno de niebla. De alguna manera, Seokjin y yo pudimos caminar juntos por el campo. Los dos estábamos incómodos. Puse mi mano en mi bolsillo y caminé lentamente a propósito. Esperaba que se adelantara, pero hyung no lo hizo. En vez de eso, trató de iniciar una conversación y cada vez que lo hacía nos sentíamos más incómodos. Le pregunté sin darme cuenta, “Hyung, ¿cuándo fue la última vez que te reíste de corazón?” No respondió. No pregunté más.

“Si estamos juntos, podemos sonreír” En cierto modo, esta frase parecía la respuesta a mi pregunta. No estaba seguro de que él hubiera escrito esto. Ni siquiera necesitaba ese tipo de cosas. La melodía que estaba escrita en la partitura era infantil. Fue hace solo 2 años, pero la música de entonces era incompleta y violenta. No fluía suavemente ni era bonita. Cuando pensaba en los días de instituto, solo recordaba haber caminado borracho, pero parece que no todos los días. Durante toda la noche retoqué la música de entonces. Le di un título como este. ‘Si estamos juntos, podemos sonreír’.


SEOKJIN

3 AGOSTO, AÑO 22 (Teaser “Love Yourself: Answer”)

Abrí la puerta y fui hacia el trastero que había en la clase. El hedor a polvo enmarcaba esa noche de verano. En ese momento, experimenté algunos flashbacks: recordé los zapatos brillantes del director, la cara de Namjoon cuando miraba desde la puerta, el día que ignoré a Hoseok y volví solo.

Siento escalofríos y me duele el corazón. Tengo una sensación que me hace agonizar de dolor; no sé cómo llamarla, porque no es enfado y tampoco miedo. La señal es clara, tenemos que irnos.  Sin embargo, como si supiera qué me está pasando, Taehyung toma mi brazo: “Hyung, inténtalo un poco más. Intenta recordar qué pasó”.

Me quito de encima las manos de Taehyung y me giro. Hemos andado bajo el sol durante horas, estamos exhaustos. Los otros me miran como si no supieran qué decirme.

Recuerda.

Lo que Taehyung me ha dicho sobre la memoria no tiene sentido. Que yo hiciera eso, que eso me ocurriera a mí… algo que hicimos juntos. Puede ser que ocurriera. Creo que lo hicimos. Pero los recuerdos no son algo que siempre puedas entender o aceptar. No aprendes de las experiencias de los demás. Los recuerdos son algo que queda intrincado en tu mente, corazón y alma. Pero, en mi caso, los recuerdos que tengo en ese lugar… solo son malos. Situaciones que me hicieron sufrir y desear escapar.

Taehyung y yo nos peleamos porque no quiere que me marche, pero ambos estamos cansados. Huir o luchar… ninguna opción parece buena, ambas me ahogan. De repente, Taehyung y yo chocamos. Mis hombros se golpean contra un muro y me caigo tras perder el equilibrio. Al principio me encuentro desorientado, no sé qué ocurre y no puedo ni abrir los ojos ni respirar debido al polvo que cubre el lugar. No puedo para de toser.

“¿Estás bien?”

Mientras trato de levantarme, lo que creí que era un muro, cede. De repente vemos un gran espacio entre las paredes y nos quedamos quietos durante unos instantes. Alguien habla: “hemos pasado tanto tiempo aquí… y nunca supimos que había un hueco entre los muros”.

¿Pero qué era todo aquello? Mientras el polvo caía,  pudimos ver que había un armario en el nuevo espacio. Namjoon lo abrió, dentro había un cuaderno. Namjoon comenzó a leer la primera página mientras yo contenía el aliento. El papel parecía bastante antiguo y tenía un nombre escrito: el nombre de mi padre.

Le arrebaté el cuaderno a Namjoon ante su expresión de sorpresa y me di cuenta de que estábamos leyendo el diario de mi padre. En él recogió los momentos que pasó con sus amigos en el instituto. No escribió todos los días, había meses en los que no contaba nada, así como páginas que tenían manchas de sangre.

Sé que mi padre vivió una situación igual a la mía. Cometió un error y corrió y corrió para solventarlo. Mi padre escribió en su diario todos los errores que cometió. Terminó rindiéndose y falló. Olvidó, ignoró y evitó sus problemas. Perdió a sus amigos.

En la última página sólo figuraba una fecha y, el resto, estaba cubierto por una mancha tinta oscura que había traspasado un par de páginas. Es como si la tinta simbolizara el fracaso de mi padre.

Después de unos instantes, todo se volvió muy confuso. Sentí cómo una brisa fresca atravesaba la ventana y me di cuenta de que estaba amaneciendo y estábamos viviendo el momento más oscuro del día, aquel que se produce justo antes de que salga el sol. Mis dongsaengs, Namjoon incluido, estaban a mi alrededor, durmiendo. Miro al techo y recuerdo ver el nombre de mi padre escrito por aquí en alguna parte.

Por encima, veo una frase escrita: “todo empezó aquí”. Cuando cierro el diario, siento algo que se extiende desde la punta de mis dedos. Creo que puedo leer lo que hay debajo de la mancha. Siento como si el sol estuviera a punto de salir, pero la noche aún no ha terminado. La oscuridad y la poca luz que entra por la ventana se entremezclan y me permiten ver las palabras que se esconden bajo la tinta negra.

El diario contiene palabras que van mucho más allá de lo que mi padre escribió. El diario simboliza también las cosas que decidió olvidar, en las páginas se pueden ver los escritos que mi padre decidió arrancar. Los trazos del bolígrafo siguen ahí, aunque las letras no estén. El miedo, la desesperanza de mi progenitor y su desesperación se hacen presentes a mi alrededor. El diario contiene un reflejo del alma de mi padre. Cuando lo cierro, lloro.

Les miro, a todos. Quizá teníamos que volver aquí. Todo empezó aquí. Me he dado cuenta de que disfrutar el mero hecho de estar juntos, de poder reír juntos… El error que cometí, aquel que quizá no pueda confesar nunca, permanece como una cicatriz. Creo que todas estas cosas no son casualidad.

Al final del día, teníamos que volver aquí. Así que repasaré todos los errores que he cometido e intentaré encontrar el significado del dolor y la agonía. Y quizá, así, esté cada vez un poco más cerca de descubrir cómo es mi alma.


SEOKJIN

3 AGOSTO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3)

De repente, las escenas en las fotos que se encontraban en el suelo parecían moverse. Parecía como si pudiera escuchar la risa de Hoseok y Jimin, después Jungkook se giraba y me miraba. Lo siguiente, el sonido del piano de Yoongi fluyó. Namjoon y Taehyung corrían por la orilla mientras reían. Todos esos momentos en la foto se dispararon en el aire como un vídeo. La música fluyó, estallaron en risas, y la luz del sol entró. Momentos superpuestos con momentos, y cuando los vídeos se adherían a los vídeos, parecía algo que desconocía se liberaba dentro de mí. Se esparcía por todo mi cuerpo a través de mis venas. Como algo que había estado bloqueado en mi cabeza, recuerdos desmoronados se derramaban como una explosión de fuegos artificiales. Los recuerdos que se desataron giraban sin control, no podía enderezarme. Toda la habitación brillaba con recuerdos. Recuerdos tristes, de anhelo, dolorosos y divertidos se arremolinaban. Mirándolos sentía como si no pudiera creerlo. ¿Cómo pude olvidar esos momentos? Entonces me di cuenta. Algo dentro de mi bolsillo brillaba.


JUNGKOOK

3 AGOSTO , AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 4)

“¿Qué haces que no los matas?” De los gritos desesperados de alguien, me salí de mis pensamientos. En la pantalla, un juego de tiro estaba en marcha. A través de los auriculares el compañero de equipo gritó. “¡Los enemigos están al frente!” Agarré el ratón y disparé como un loco. Los oponentes a los que disparaban caían como muñecos que perdían el aliento. Usando el ratón miré alrededor del mapa. El tren de la línea férrea atravesaba el centro del mapa. A un lado del ferrocarril había grandes contenedores colocados lugar a lugar. Parecía como si estuviera viendo la ciudad de contenedores de Songju. 

Cambié mi arma. Era una ametralladora que podía disparar repetidamente. Desde lejos, apareció un enemigo con un pañuelo negro. Mientras apuntaba, momentáneamente sentí que conocía a esta persona. El enemigo cayó de un solo disparo. Disparé a los enemigos que aparecían uno tras otro sin pensarlo dos veces. Sin saberlo, pensé en los hyungs. Me reí. Pensando en ello, se parecía a los hyungs. Avancé derrotando a los enemigos. Disparé al enemigo tan pronto como salieron del contenedor. Miré al enemigo caído. Pensé en si era Namjoon pero me dispararon en el hombro. Arrastré mi vista usando mi ratón y vi al enemigo con un arma en su mano. Era Seokjin. Rápidamente la hostilidad hirvió dentro de mí.


TAEHYUNG

11 AGOSTO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Cuando me giro, encuentro una marca en la pared que dice “no es tu culpa”. Seguro que fue la chica. Incluso aunque no sé cómo escribe realmente, siento que es ella. Es como su despedida; quiere que sepa que el motivo de su marcha no soy yo. No te mereces todo lo que te ha pasado, no eres una mala persona. No te culpes, no te atormentes… quería que fuera valiente.

Cuando vuelvo a mí, estoy frente a mi casa. El grito de mi hermana se oye tras la puerta, así que entro de un empujón. Frente a mí, una escena ya familiar. Detengo a mi padre, sujeto su brazo y le miro a los ojos. Al principio pareció sorprendido, pero luego me lanza un puñetazo. Me caigo al suelo varias veces y mi hermana grita aún más fuerte. Me duele la mandíbula y la boca me sabe a hierro, pero no me rindo. Cojo a mi padre de la cintura y grita, enfadado. Siento puñetazos en mi espalda y hombros, pero mientras me pega, le sujeto aún más fuerte.

No es que no me duela, no es que no tenga miedo; pero si le suelto, esto no parará nunca. Quiero cambiar. Quiero cambiar.

No quiero, soy diferente a ti, padre. Voy a proteger a mi familia.


JIMIN

12 AGOSTO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 4)

Abracé al tembloroso y joven “yo”. Sentí el cuerpo húmedo y el corazón que latía rápidamente. Hablé tartamudeando. “Espera un poco más. Si creces un poco más, conocerás a buenos amigos. Junto con los amigos, te convertirás en una mejor persona. Puede que para entonces esté mejor. Así que solo un poco más, ten un poco más de fuerza.” Después de terminar mis palabras, me abracé más fuerte. Las lágrimas cayeron. Al no ser capaz de aguantarlas, simplemente lloré. 

¿Cuánto tiempo ha pasado? Cuando abrí los ojos, el “yo” joven desapareció y se fue. Me levanté, me limpié las lágrimas y miré al cielo. El cielo de un día amplio era brillante sin ninguna nube y los alrededores estaban tranquilos. Desde lejos vi la salida del Arboreto de Pulkot. No había signos de lluvia en ningún lugar.


HOSEOK

13 AGOSTO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

Jimin y ella están parados en medio de la sala de ensayos. Los 5 segundos antes de ponernos en posición me parecen eternos. Cuando la música empieza a sonar a través del altavoz, los dos comienzan su primer movimiento. Hacen la coreografía que estaba practicando con ella justo hace unos días. Me siento en el suelo y les miro.

Cuando, por culpa de mi tobillo, me dijeron que no podría bailar durante un tiempo, lo pasé muy mal. Tener que limitarme a ver a otros bailar me hacía sentir frustrado. Sin embargo, mientras ayudaba a Jimin a practicar, me di cuenta de que había madurado. No me iba la vida en bailar. Podía ser feliz dedicándome al baile de otras formas.

Cuando Jimin practicaba no podía dejarle pasar ni el más mínimo error. A veces Jimin no seguía bien el tiempo o hacía algún pequeño movimiento que no estaba en la coreografía. Cada vez que eso pasaba, paraba la música y vigilaba cada paso. Pero viéndole bailar ahora desde el suelo, Jimin parece diferente. Veo los errores que comete desde otra óptica. Los pequeños movimientos que hace le otorgan un carácter único. Jimin y yo somos diferentes, él tiene sus propios tiempos y su propia forma de expresarse. Jimin brillaba a través del baile y llegaba a los corazones de la gente.

Cuando la canción termina, Jimin para de bailar. Su cara brilla de emoción y felicidad. Ella se para a su lado, pronto se irá al extranjero. Nuestras miradas se cruzan y ella sonríe cuando elevo mis pulgares. Es raro. No se parece en nada a mamá. No recuerdo bien la cara de mi madre, así que no sé por qué la busco en ella. Por un momento, algo me duele en el corazón. Mi tobillo, no recuperado del todo, comienza a doler.


SEOKJIN

15 AGOSTO, AÑO 22 (“Love Yourself: Her” ver. L, O, V, E)

Después de abandonar la caótica intersección me detuve abruptamente sin pensarlo, a pesar de que en aquel momento la mejor elección era acelerar el paso. El coche que circulaba a mis espaldas me sobrepasó mientras su conductor hacía sonar la bocina impacientemente y oía a alguien maldecir mi existencia; pero todos esas quejas quedaron acalladas por el fervor rugido de la ciudad. Detecté una pequeña floristería que hacía esquina en un callejón situado a mi derecha. La razón por la que mis pies se detuvieron no se debió a esa tienda; de hecho la descubrí justo después de deternerme.

El interior de la humilde floristería aún estaba en construcción. Contuve mi respiración mientras me acercaba al propietario que organizaba documentos en una esquina del local. Hasta ese momento había visitado numerosas floristerías sin éxito, ya que ningún florista conocía la existencia de aquellas flores y únicamente se dedicaban a enseñarme otras de colores similares. Pero mi búsqueda no se basaba en similitudes. Tenían que ser las auténticas. El dueño del negocio me observó durante un largo periodo de tiempo tras escucharme nombrar las flores. Mientras me confirmaba que podría enviar mi pedido a pesar de que la tienda todavía no estaba inaugurada, me preguntó, “¿Por qué necesitas esas flores en concreto?”.

Su pregunta siguió revoloteando en mi cabeza mientras empujaba la puerta para salir de la floristería y volver a la acera. Busqué dentro de mi mente una razón que justificase mi necesidad imperiosa por encontrar esas flores. Sólo encontré una. Quería hacer feliz a esa persona. Quería verle sonreír. Quería verle disfrutar de las flores. Quería convertirme en una buena persona.


NAMJOON

25 AGOSTO, AÑO 22 (“Map of the Soul: 7” ver. 1, 2, 3, 4)

Me tiraron al suelo del contenedor. Dentro del contenedor de estructura metálica ya estaba lleno de calor, no podía abrir los ojos. Miré a mi alrededor con la cara arrugada. Hacía solo 10 minutos que le había dicho que esperara mientras iba a comprar ramen. Escuché una tos, me di la vuelta y vi que Woochang estaba agachado más adentro. Mojé la manta con agua y envolví el cuerpo de Woochang. Hablé mientras señalaba el exterior de la puerta. “Tenemos que correr por ahí. Woochang-ah. Puedes hacerlo, ¿verdad?” Fuera de la puerta, el fuego rojo carmesí se estaba propagando. Me agarré fuertemente a la mano de Woochang. “Vamos a correr a la cuenta de tres. Uno, dos…” Algo cayó frente a la puerta. Parecía que los materiales que estaban apilados junto al contenedor cayeron debido al fuego. Las chispas volaron entre el polvo. Woochang y yo retrocedimos por sorpresa. En una fracción de segundo, la salida estaba bloqueada.


SEOKJIN

30 AGOSTO, AÑO 22 (“Love Yourself: Tear”)

¿Puede alguien recordar el momento en que se enamoró? ¿Puede alguien predecir cuándo terminará ese amor? ¿Por qué los humanos no podemos reconocer esos momentos? ¿Por qué tengo yo el poder de restaurar todo eso?

El coche se detiene de repente, las luces parpadean, se apagan. Solo podía quedarme quieto, indefenso, enfrentándome a ese momento. No escuché ningún sonido, no sentí nada. Era verano, pero el aire era frío. Escuché algo caía en la calle y, entonces, olí el aroma de las flores. Solo entonces volví a la realidad. El ramo de Smeraldo se cayó de mi mano. Estaba ahí, yacía en medio de la calle. Había sangre fluyendo a través de su pelo. El rojo oscuro fluía por la calle. Pensé: si pudiera volver el tiempo atrás…


SEOKJIN

30 AGOSTO, AÑO 22 (“Love Yourself: Answer” ver. S)

La chica parecía sorprendida al ver el diario que creía haber perdido. Su película favorita, sus lugares preferidos, su flor favorita, sus sueños de futuro… todos ellos estaban plasmados en esas páginas. Era algo que hice por ella. El diario rojo permanecía entre nosotros como un semáforo en mitad de la calle.

Quería hacerla feliz. Quería hacerla sonreír. Quería ser una buena persona. Pensé que, si seguía las directrices del diario, funcionaría. Pero no fue así. Empecé a tener miedo mientras intentaba ser otra persona. Miedo de que supieran cómo era en realidad. Sin embargo, al igual que no puede haber frase sin sujeto, yo había perdido mi identidad y no podía seguir adelante. Estaba estancado.

Ahora lo sé. Mis fracasos son parte de mí. No importa cuán cruel y duro sea, tengo que ser honesto conmigo mismo y seguir adelante. Me levanto, ella no me detiene.

Camino por las calles y me quito la gorra. Mientras atuso mi pelo con los dedos pienso en el tiempo que se ha escapado también entre ellos. Giro mi cabeza y me miro en un espejo. Piel seca, labios pálidos, hombros delgados. Parezco patético. Me río. Entonces mi reflejo se ríe conmigo.

Trad. Inglés: Bulletproof_SG, snowflake_dee, venezuelawings, rosoidae (Love Yourself: Her);  papercrowns (Love Yourself: Tear); BTSxPando (Love Yourself: Answer); papercrowns (Map of the Soul: Persona), BOMHARU1230 (Map of the Soul: 7)
Trad. Español: BTS Spain
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