[TRADUCCIÓN] BTS ‘Map of the Soul: Persona’: 花樣年華 The Notes

A continuación encontraréis las notas traducidas al español que aparecen en los álbumes de MAP OF THE SOUL: Persona de BTS.

Están organizadas cronológicamente, ya que muchas se repiten en las diferentes versiones. No obstante, entre paréntesis tenéis la versión o versiones en las que podéis encontrar dichas notas.

Tenéis todas las THE NOTES (Love Yourself: Her, Tear, Answer y Map of the Soul) traducidas cronológicamente en este doc.

NAMJOON

2 MAYO, AÑO 18 (ver. 1)

Cuando entramos en el callejón, vi muebles y artículos del hogar amontonados en la calle. “Namjoon, ¿qué está pasando?” preguntó mi padre, respirando con dificultad. Estábamos volviendo del hospital. Estaba apenas a unos 100 metros de la parada del bus hacia nuestra casa, pero a mi padre le costó incluso hasta eso. Corrí hacia nuestra casa. Mi madre estaba agachada contra la pared, detrás de la pila de los artículos del hogar, y cuando me vio, se enderezó. “Namjoon, ¿qué debemos hacer?”. Dijo que tuvo que luchar con el hijo del propietario, que tuvo que cobrar el alquiler que mi hermano pequeño no pagó.

Llevé a mi padre al trastero detrás del supermercado del vecindario. Mientras movía los muebles, mi madre limpió los platos y los artículos de comida. Pronto, el trastero estaba lleno de cosas de nuestro apartamento de dos habitaciones. Había cosas que quería tirar pero, para hacer eso, necesitábamos dinero. Cuando estuvo todo hecho, ya era de noche. Me dolía la espalda y estaba sudando. Mi madre me dio palillos, diciéndome que al menos comiera un poco, pero no pude forzarme a hacerlo.

Estaba el trastero lleno, así que salí para sentarme en los bancos de madera junto al supermercado. Mi madre preguntó: “Namjoon, ¿dónde ha ido Namhyun?” Le grité: “¿Cómo se supone que debo que saberlo?” Namjoon. Namjoon. Namjoon. Estaba cansado de eso. Me arrepentí de decirle que viviera sin desanimarse. Incluso si podíamos resistir unos días en el trastero, ¿qué debíamos hacer después de eso? No podía pensar en nada. El supermercado Ahjusshi dejó una lata de cerveza y regresó adentro.


JIMIN

10 DICIEMBRE, AÑO 18 (ver. 3)

Cuando mi madre dijo que ya casi llegábamos, usé mi manga para limpiar el vapor que había empañado la ventanilla del coche. A través de la ventana, pude ver un cartel que decía escuela secundaria Songju Jeil. Mi madre me había dicho que no había más escuelas a las que pudiera asistir en Munhyeon, y que no sabía el alivio que era que la escuela secundaria Songju Jeil había accedido a que me quedara. Me había trasladado a escuelas muchas veces mientras entraba y salía del hospital. ¿Cuánto tiempo duraría en esta escuela? Mientras pensaba, pasamos por la puerta de la escuela y entramos al patio. No había nadie allí, tal vez por el frío. Mi mamá aparcó el coche en una esquina junto a un columpio y un juego de barras de ejercicio.

Miré las barras de ejercicio cuando salí del coche. Cuando recuerdo mi infancia, hay un recuerdo que destaca claramente. Un recuerdo de un cielo tan azul que bien podría ser de una película, y de nubes blancas que se precipitan hacia mí a una velocidad espantosa. Antes de lo que pasó en la arboleda floreciente, me habían gustado tanto los patios que era casi extraño. Mi madre me dijo que solía salir por la mañana y jugaba en el patio hasta la noche. Lo que más me gustaba eran los columpios. Pateaba con fuerza mis pies y me acercaba tanto al cielo que me mareaba. Me gustaba esa sensación, emocionante pero un poco aterradora.

Un día, sentí curiosidad por saber cómo sería dar toda la vuelta con el columpio. Era algo que ninguno de los chicos del vecindario había hecho nunca. Les dije a mis amigos que me empujaran por detrás con todas sus fuerzas, y usé todo mi cuerpo para ir más y más alto. El cielo azul y las nubes blancas se precipitaron hacia mí. En el punto más alto, me invadió el vértigo y me caí del columpio. Cuando abrí los ojos estaba tumbado en la arena. Tenía un puñado de arena en la boca, y mis rodillas estaban raspadas y sangrando, pero extrañamente, no me dolía. Estaba enfadado porque no había conseguido dar toda la vuelta.

Recuerdo cómo me veía montando en el columpio, como si lo tomara prestado de los recuerdos de otras personas. Tal vez ese Park Jimin, que se columpió con tanta intensidad, está creciendo en un lugar que no conozco, con ese mismo aspecto, con esa misma personalidad. Miré el columpio con esos pensamientos en mi mente, y luego oí a mi madre llamándome. Me dirigí hacia las puertas de la escuela. Escuela secundaria Songju Jeil. Era la quinta escuela a la que asistía.


YOONGI

15 MARZO, AÑO 19 (ver. 1)

El almuerzo fue especialmente bueno ese día. Era raro, porque fue simplemente un almuerzo de escuela corriente. No lo mostré. Ese tipo de cosas no me conviene. Como siempre, me senté descuidadamente en mi silla y sujeté mis utensilios entre mis dedos como si no me molestara levantarlos. Pero el almuerzo de hoy fue definitivamente bueno. Taehyung y Jungkook hicieron un escándalo por conseguir un poco de luz solar, golpeando las cortinas y cambiando sus asientos, y había polvo en el aire. Namjoon les gritó para que, al menos, estuvieran callados mientras comían. Sujeté mi cuchara como pensaba. ¿Cuánto había pasando desde que comí tan cómodamente?

Desde que tengo memoria, no hubieron conversaciones en la mesa de nuestra familia. Nadie dijo que la comida estaba buena, o pedía más, o que habían comido bien. Para nuestra familia, las comidas no eran más ni eran menos que algo que teníamos que hacer como parte de nuestra rutina diaria. “Min Yoongi, no hables en la mesa”. No recuerdo exactamente cuándo mi padre me dijo eso. Todo lo que permaneció fue el estruendo de sus utensilios mientras los dejaba. No alzó su voz ni se enfadó, no, ni siquiera me estaba mirando. Aún así, cerré el pico. Corté mis propias palabras y, en su lugar, pegué un bocado en mi boca. Entonces mastiqué dentro de mis mejillas. Noté sangre cobriza. Dolía, y cayeron lágrimas de mis ojos. Pero no dije que eso dolió. No podía hablar en la mesa. Me forcé a masticar el arroz sangriento y lo tragué.

Alguien robó un acompañamiento de mi bandeja de comida. Fruncí el ceño, pero no estaba infeliz o molesto. Sólo era mi reacción normal ante todo. Hoseok gritó: “Yoongi está enfadado. Taehyung, ¿qué vas a hacer?” Y Taehyung hizo una actuación como si estuviera profundamente arrepentido. Esto era algo muy de Hoseok y Taehyung, no era algo fuera de lugar. A mi pesar, mordí: “Está bien. Te lo has comido”. Pero estalló otra ronda de risas y conversaciones. Nadie se dio cuenta de que estaba hablando durante la comida.


TAEHYUNG

7 JUNIO, AÑO 20 (ver. 3)

“Maldito perro callejero. ¿No podías esperar un sólo segundo?” Habíamos buscado por todo el vecindario, pero no había rastro de Dubu. Cuando comprobé la hora ya habían pasado 20 minutos. ¿Cuánto podría haber caminado un cachorro de 2 meses en 20 minutos? Estaba sudando bajo el sol abrasador de verano. Había gritado su nombre hasta secar por completo mi garganta. Se escapó con la correa mientras yo miraba mi móvil y cuando me di cuenta, Dubu ya se había ido. Empecé a correr otra vez. Miré en todos los callejones y comprobé dentro de cada puerta abierta. “¡Dubu!”, gritaba en cada edificio. Sólo me respondían las miradas de la gente que pasaba por allí. 

A medida que corría, regañaba a Dubu llamándole cachorro estúpido. Incluso me enfadé y lo justifiqué porque era un perro callejero. Pero, a pesar de todo, yo sabía que no había sido culpa suya. Era culpa mía. Había apartado la vista de él. No le estaba prestando atención y se perdió. Había estado riéndome por alguna conversación estúpida y ni siquiera me había dado cuenta de que Dubu no estaba. ¿Escapó a propósito? Mientras ese pensamiento recorría mi mente, me detuve a pesar de mi voluntad en seguir buscándolo. Quizás a Dubu no le gustaba estar conmigo. Para mí vivir con él había sido algo bueno, pero quizás para él no había sido nada más que estar separado de su familia. 

Momentos después escuché unos pasos y los ladridos de Dubu. Lo primero que pensé fue que eran imaginaciones mías, pero no era ninguna alucinación. Vi a Dubu subiendo, corriendo por el callejón. Sus orejas bailaban en el aire y su boca abierta demostraba su esfuerzo mientras subía corriendo por la pendiente. “¡Dubu!” grité. Y cuando me arrodillé, corrió directamente hacia mí. “¿Adónde fuiste? ¿Cómo has sabido volver? ¿Aún recuerdas mi olor?” le decía abrazándole mientras él me lamía la mejilla, Me invadió una sensación extraña. Ah, soy la única persona en la que Dubu puede confiar. Yo también puedo ser de confianza para alguien. Esté donde esté, él volverá. Dubu se retorció intentando escapar de mis brazos, pero yo sólo lo acerqué con más fuerza hacia mí.


JUNGKOOK

2 MAYO, AÑO 21 (ver. 2)

Corrí hacia la orilla del río Yang Jicheon a medida que el atardecer profundizaba en la oscuridad. Pedaleaba lo más rápido posible mientras me dirigía hacia un cielo lleno de rosas y flores púrpuras que me hicieron sentir libre del peso de mi día a día. Hoy volví a escaparme con la bicicleta en cuando escuché a mi madre preparar la cena. No quería ver a nadie. Mi casa era un lugar donde no existían las sonrisas para mí. El hecho de que viviésemos juntos no nos convertía en familia. Nada cambió al escapar. Mis hyungs se habían distanciado entre ellos y, aunque vivíamos en la misma ciudad, hacía mucho tiempo que no nos habíamos puesto en contacto. Ahora no quedaba nadie en mi casa o fuera de ella que pudiera sonreírme. 

Cuando el Sol se despidió, pero la luna aún no había aparecido, la oscuridad se instaló en la orilla del río. El paisaje cambiaba a medida que pedaleaba. El final de la carretera dio la bienvenida a un parque. Allí había un lugar lleno de basura, coches y motocicletas abandonadas y neumáticos. Dejé mi bicicleta descansando en un pilar bajo un puente y bajé a la orilla. En el otro lado del río había un grupo de niños con cerillas, bebiendo y moviendo bengalas. Pero en mi lado de la orilla no había nadie. Nadie vino a este lugar consumido por las ruinas. Quizás fue por eso. A pesar de todo, yo estaba más cómodo así. En un lugar donde nadie me encontraría. Sólo en la completa oscuridad. Deseé que ese momento no terminase nunca.


JIN

9 AGOSTO, AÑO 21 (ver. 4)

Tomé fotos mientras andaba por la playa. La vista del vecindario a pie de playa cambiaba constantemente, pero el océano se veía igual, sin importar el qué. Salí del coche y caminé por la orilla. Me senté en la arena y miré las fotos que hice. Las localizaciones y el tiempo eran diferentes, pero las fotos eran las mismas. El cielo y el mar se tocaban en el centro de la foto.

Había pasado un año desde que huí Songju y vine a LA. La casa de la familia de mi madre, donde pasé mi infancia, no era extraña ni familiar. Escondiendo mis emociones y sonriendo, de manera un poco incómoda, después de encontrar un lugar para mí: la manera de volverme una buena persona que aprendí de mi padre, en la mayoría de los casos, estas cosas eran útiles, y esto no fue diferente.

Después de venir aquí, no tomé fotos de personas. No había una razón en particular. Simplemente no quería. En su lugar, tomaba fotos del océano. Quizás quería hacer fotos de algo que no hubiese cambiado. Es divertido. Mirando hacia atrás, no fue que mis amigos hubieran cambiado, y no fue que yo cambiara. Siempre he sido este tipo de persona. Y ahora acababa de ser atrapado. No traje ninguna foto del instituto conmigo. Mi yo de entonces era demasiado diferente a mi yo de ahora. No escondía mis emociones, y no tenía razones para encontrar un lugar para mí. La sonrisa incómoda era igual, pero también era diferente. En aquél entonces, sonreía de verdad.

Alcé mi cámara e hice una foto del océano. estaba nublado, y el mar y el cielo eran del mismo color. El horizonte estaba borroso. De todas las fotos que había tomado del océano, ninguna foto era igual. El tiempo era diferente, o la luz, o el viento. Mi mirada era diferente, o mi corazón era diferente. Esto también fue verdad en la foto que tomé hoy, y de todas las fotos que hice durante el instituto. Una foto contiene la mirada y corazón de la persona que la hace. Quizás esa era la razón por la que no llevé ninguna foto de esa época. Tenía miedo de mirar directamente al yo de entonces. Tenía miedo de que pudiera echar de menos la persona que era. Cómo nos iba. ¿Qué pensaban de mí? Tenía miedo de que pudiera pensar cosas así, así que tuve que poner las fotos en una caja y cerrar la tapa.


HOSEOK

25 FEBRERO, AÑO 22 (ver. 2)

Mi mundo volvió a cambiar de nuevo tras mi decimonoveno cumpleaños. No estaba bajo la tutela del estado y no podía quedarme en el orfanato. Busqué un lugar con el dinero que había ahorrado de los trabajos a tiempo parcial y la remuneración que recibí tras dejar el sistema. No me veía capaz de buscar cerca de Two Star Burger. Intenté buscar cerca de la estación de Songju, pero no había mucha diferencia. Al final, todo lo que pude hacer fue aguantarme y coger una habitación en la azotea* al final de una calle sin salida.

Arrastré mi maleta por las escaleras de hierro. Había pasado más de diez años en el orfanato pero no tenía demasiadas cosas. Todo lo que tuve que hacer era organizar unos cuantos artículos de ropa y pares de zapatos y colocar los muebles que compré en el centro de reciclaje.

Pero una mudanza es una mudanza, así que cuando por fin pude estirarme ya casi era de noche e incluso siendo febrero, tenía sudor en la espalda. Cuando abrí la puerta de hierro, un frío viento de finales de invierno se coló, salí y me apoyé contra la barandilla. Miré hacia Songju e intenté suponer donde estaba el orfanato. Seguí la dirección del río hacia la izquierda, después a la izquierda de la señal con forma de trébol. Entre los neones y las luces no pude encontrar el orfanato.

Alcé mi cabeza y mire hacia mi habitación en la azotea. Apenas podía considerarse una habitación. Estaba raída y muy mal cuidada, era calurosa como una sauna en verano y muy fría en invierno, pero era el único lugar que era mío. Un lugar donde podía ser yo mismo.  Un lugar donde podía estar estúpidamente asustado o tener una esperanza a la que otros mirarían con desdén. Un lugar donde reír y llorar todo lo que quisiera.

“¡Que nos vaya bien!” grité hacia la habitación. Ese lugar en lo alto de la ciudad, casi tocando el cielo, sería mi hogar de hoy en adelante.

*Las habitaciones en la azotea suelen ser más baratas que los apartamentos y tienen una connotación cultural de que suele vivir en ellas gente pobre o sin recursos económicos.


TAEHYUNG

11 ABRIL, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

Dibujé una línea negra con el espray de pintura. Un delgado rostro, una boca que había perdido sus palabras, pelo seco. Empecé a dibujar en la pared grisácea, y a grandes rasgos, la cara que había visto en mis sueños. Ahora tocaba dibujar las pupilas. Extendí mi mano, pero me detuve y di un paso atrás. 

En mi cabeza esa cara era totalmente nítida, Las pupilas estaban tan definidas que me dieron escalofríos; simplemente no sabía cómo expresarlas. Las emociones, como la felicidad o la tristeza, habían abandonado aquellos ojos, dejando atrás únicamente desinterés y frialdad. Eran tantos colores al unísono que se mezclaron en uno solo. Unos ojos que no decían nada y, a su vez, lo decían todo. Agarré el bote de espray muchas veces, pero al final no fui capaz de dibujar aquellas pupilas. 

Habían pasado dos años desde la última vez que vi a Seokjin hyung. Me enteré de que se había ido a Estados Unidos, pero no sabía nada más. Esta era la primera vez que había soñado con él. A veces me preguntaba qué sería de él. Pensaba en qué había pasado en la clase, cuando hyung llamó al director. Guardaba buenos recuerdos de él y cosas que no lograba entender. Pero nunca había sido tan frío y demacrado como en mi sueño. 

Alcé mi vista otra vez hacia la cara que había dibujado en la pared. Claramente era Seokjin hyung, pero no el que yo conocí. ¿Por qué había tenido un sueño como ese, así de repente? En él se repetían escenas angustiosas y terribles sin cesar. Hyung había sido testigo de todas esas desgracias sin mostrar ningún tipo de expresión en su cara. Mi mano tembló mientras sostenía el bote de espray. Me pareció sentir la sensación de aquel sueño agarrándome el cuello otra vez, desde la distancia. Escuché la sirena de la Policía.


TAEHYUNG

30 ABRIL, AÑO 22 (ver. 1, 2, 4)

El shock me impidió moverme durante un momento. Seokjin hyung estaba sentado dentro del coche. Namjoon hyung me había dicho que Seokjin hyung había vuelto, pero era la primera vez que veía su cara. Hyung frunció el ceño mientras buscaba algo en su teléfono móvil. Nada me pareció extraño. Nada había cambiado en su cara. No fui capaz de explicar el shock que sentí en ese momento. Frío. Seco. Vacío. Ninguna de esas palabras era suficiente para explicar el rostro de hyung. No. No era el mismo ni por asomo. Sentí un escalofrío a pesar de ser un día primaveral. Temblé. Hyung había aparecido en mi sueño con esa misma cara. 

Me limité a levantar la cabeza cuando Jungkook apareció por la esquina. Jungkook miró alrededor con una expresión de urgencia y corrió a través del callejón. En ese momento Seokjin mostró una expresión de irritación y salió del coche. No puede escuchar nada desde la distancia, pero por la forma de sus labios parecía que murmuraba “No importa, olvídalo” mientras se acercaba al motel. Miró hacia el callejón por donde Jungokook se había ido, tirando algo en el suelo de la entrada.


YOONGI

2 MAYO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

Me dijeron que la cicatriz se me quedaría durante un tiempo. Dijeron que me recuperaría poco a poco con el tiempo, pero que el alcance era limitado. Sólo mejoraría si seguía recibiendo tratamiento. En el tercer día después de mi hospitalización, el doctor quitó la gasa y mostró las marcas detrás provocadas por el fuego. La carne en mi brazo derecho estaba tan oscura que el rojo era casi negro. Era mi cuerpo, pero no parecía mi cuerpo. No era familiar. Cuando dejé caer el mechero, estaba preparado para algo más que esto. Pero parecía contradictorio para mí tener sólo una cicatriz como esta.

“Esto dolerá un poco”. Cuando empezó a cambiar el vendaje, la sangre salió de mi herida. La sangre mojando la gasa blanca parecía como una llama. Como las llamas escarlata de ese día, rugiendo como si fueran a tragarme. Intenté contenerme, pero se me escapó un gemido. El doctor dijo que la sangre era una buena señal. Que era la prueba de que había piel nueva creciendo bajo la piel muerta. A pesar de que dolía, no pude evitar reírme. ¿Por qué las cosas nuevas sólo son posibles después de la muerte? ¿Cómo hubiese sido si me hubiera muerto entonces? ¿Podría ser esta la única manera de empezar las cosas de nuevo?

Miré mi brazo. La sangre manaba a través de la nueva gasa. Llamé a esa mancha de sangre ‘fuego’, y el doctor lo llamó ‘regeneración’. ¿De quién fueron las palabras correctas?


HOSEOK

10 MAYO, AÑO 22 (ver. 1, 3, 4)

Cuando volví a mí mismo, estaba caminando por el puente. Hacía tanto sol que era difícil poder abrir los ojos. Me pregunté cómo había llegado hasta aquí, pero entonces me sentí mareado y mi visión se emborronó. Me pregunté si mis piernas estaban fallándome, y el sonido de las bocinas de los coches que iban y venían asaltaba mis oídos. Por el rabillo del ojo podía ver las negras aguas de Yang Jicheon.

Mi tía (cuidadora) del orfanato fue la primera persona que me consoló después de perder a mi madre. Ella estaba a mi lado cuando desperté con fiebre en mitad de la noche, en una cama vacía después de que mi amigo fuese adoptado. También cuando me desperté en el hospital después de un ataque narcoléptico que tuve en la ceremonia de entrada en mi instituto.

Ella ha enfermado, dijo la voz al otro lado del teléfono, que era la de un amigo del orfanato. No podía recordar cómo había llegado hasta su casa, lo único que recuerdo es su casa, y su rostro a través de la ventana abierta. Ella estaba hablando con alguien y entonces rió. Que ella estuviera enferma, que necesitase cirugía, que no hubiera esperanza… Todo parecían mentiras. Cuando casi hicimos contacto visual me escondí, me sentía como si fuese a echarme a llorar si veía su cara. Sentía como fuese a escupir palabras resentidas como “incluso tú vas a dejarme?”. Comencé a caminar, parecía que alguien me llamaba, pero no miré atrás.

Un gran autobús levantó aire al pasar a mi lado, “mamá” murmuré mientras veía como el autobús se alejaba. El día que la perdí habíamos subido a un autobús parecido a ese. ¿Se iría también mi tía de mi lado como lo hizo mi madre?¿Volvería a perder a una persona que era tan importante para mí? Levanté mi cabeza y la luz me bañó. Entonces el mundo comenzó a colapsarse. El ruido de las ruedas sobre el asfalto, el viento que venía del río y todas las memorias con mi tía se desmoronaban bajo la luz del sol. Me derrumbé en el suelo.


HOSEOK

28 MAYO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

Realmente no mantuvimos el contacto una vez que volvimos del océano. No había razón para hacerlo. Seokjin hyung y Taehyung se habían peleado. Y Jungkook se marchó aunque de otra forma, pero esa no es la razón por la que se alejó. Entonces, ¿Cuál fue el problema? Aun así, al principio no me puse en contacto con nadie. El hecho de que no hubiera una razón en especial se convirtió, de alguna manera, en la razón para no hacerlo.

Cuando pienso en aquel día, siempre recuerdo el viento arenoso que empezó a soplar. Después de que Seokjin hyung se subiera a la plataforma y que Taehyung le siguiera, los demás nos cubrimos los ojos por el sol y miramos hacia arriba. Había una sensación de deja vu, como si eso ya hubiera pasado antes, y también una extraña sensación de malestar. “Hyung, aquella playa a la que fuimos, la que tenía la roca que concedía deseos, ¿no se parece esto a aquel lugar?” ante las palabras de Jimin, miré a mi alrededor. Y en ese momento fue cuando ocurrió. Parecía que Seokjin hyung y Taehyung se tambaleaban como si fueran a caerse de la plataforma, y entonces la tormenta de arena comenzó. Cubrí mi rostro con ambos brazos y cerré mis ojos. Estaba asustado y preocupado por lo que estaba ocurriendo en la plataforma, pero en la tormenta de arena no pude forzarme a abrir los ojos.

Cuando el viento se desvaneció y levanté mi cabeza, vi que Seokjin hyun estaba bajando de la plataforma y estaba mirando a Taehyung, el cual estaba en lo alto de la plataforma, aún con la cabeza baja. Cuando llegó abajo, Seokjin hyung fue hacia el coche y se marchó. Di un paso hacia él, pero no había nada que yo pudiera hacer.

Esa noche, regresamos a Songju. Como Seokjin hyung se fue primero, no teníamos un sitio donde pasar la noche ni forma de trasporte. Namjoon fue el primero en sugerir que volviéramos, todos parecían decepcionados pero nos forzamos a caminar. Quizá todos queríamos que Namjoon dijese que debíamos continuar nuestras vacaciones en la playa com habíamos planeado, pero Namjoon dijo que deberíamos volver. Así fue como acabaron nuestras vacaciones. Las vacaciones junto al océano que tanto habíamos esperado y que resultaron ser un desastre.


JIMIN

29 MAYO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 4)

Un delgado rayo de luz iluminó el escritorio. Era una luz que finalmente se había abierto paso a través de la ventana donde estaba escrito el nombre de la academia. En la parte delantera del aula, el profesor estaba hablando con un micrófono, pero ni siquiera llegó a mis oídos. Estaba sentado en la fila más lejana de asientos. En un rincón, con la cabeza hacia abajo mientras movía los dedos como para tratar de captar la luz que fluía entre ellos.

Nada se había resuelto solo porque me había ido del hospital. En su lugar, parecía que hubiera dado varios pasos hacia atrás. Incluso ir a clases había sido debido a la preocupación de mi madre sobre qué haría yo sin un diploma, y su sugerencia era que por lo menos fuera a la academia de educación secundaria. No tuve respuesta. Ahora no tenía nada que quisiera hacer y nada que pudiera hacer.

No tenía ningún deseo de ir a la academia. Volver a estudiar era una carga, pero más que eso, tenía miedo de estar entre extraños. ¿Qué haría si alguien me reconociera? ¿Qué diría si alguien me preguntara por qué no me había graduado de la escuela secundaria? Tenía miedo de recordar los momentos en la escuela que había empujado a un rincón lejano de mi memoria.


JIN

30 MAYO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3)

Sólo tenía una pista. El mapa del alma. Palabras que no eran familiares, que no me dieron ni una idea de lo que era o lo que se supone que tenía que hacer con ello. Incluso así, necesitaba un punto de partida para algo, y esperé que el “mapa del alma” lo fuera para mí. Pero no lo fue. Estuve en muchos bucles e hice muchas búsquedas sobre el mapa del alma. Pero todo se me escapa de las manos. Mirando hacia atrás, el tiempo en que todo esto empezó también fue así. “¿Crees que puedes arreglar todos tus errores y equivocaciones y salvar a todos?” Cuando asentí con la cabeza en respuesta a esa pregunta, no tenía ni idea de lo que sufriría.

Me aparté de los libros llenos de polvo que llenaban las estanterías y me fui de la tienda de libros usados. Cuando subí las escaleras al callejón, las flores de cerezo volaban. De repente sentí que había estado ahí antes, y mire detrás de mí. La entrada al sótano de la tienda de libros era oscuro, y el letrero no era visible. Quizás lo confundí con otra librería diferente. Fui a incontables librerías para buscar una pista sobre el mapa del alma. No había mucho que decir sobre lo que encontré, buscando por bibliografías y palabras clave en internet. Quizás en ese proceso visité esta librería. O al menos una como ésta.

Me dirigí al coche en la entrada del callejón. Arranqué el motor y puse mis manos sobre el volante, pero no sabía a dónde tenía que ir desde ahí.


JIN

4 JUNIO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

Si entras al estudio de mi padre, hay una pintura interesante. Una balsa de madera precaria en lo alto de las crecientes olas del mar abierto. Gente abandonada ahí, sin comida ni bebida, sin rumbo ni esperanza. Gente que, debido a la sed y el hambre, el miedo y la aversión, el horror y la codicia, bebe la sangre de los demás y se matan entre ellos y, en el proceso, también se matan a ellos mismos.

Cuando era joven, me aterrorizaba tanto esa pintura que no iba al estudio. Incluso me preguntaba por qué mi padre tendría una pintura tan horrible en la pared. Pero, cuanto más tiempo pasaba, el cuadro se volvió gradualmente una parte del estudio, no un objeto de miedo o preocupación.

En lugar de eso, desarrollé un miedo diferente. Ese era el miedo de la habitación al otro lado de la puerta dentro del estudio. Ni la puerta ni la habitación eran algo especial. No estaba cerrada con candado o un código, y lo que había detrás sólo era una extensión del estudio. Si había algo especial sobre eso, sólo era que tenía muchos libros, las estanterías estaban llenas de papeles y libros de los días de instituto, y en adelante, de mi padre. Llamaba a esa habitación la “habitación interior”.

La habitación interior era un lugar donde mi padre iba solo para ordenar sus pensamientos o volver con nuevas ideas, y nadie excepto él entraba. Entré una vez en la habitación y, a pesar de que era joven, lo sabía. No era simplemente un estudio lleno de libros. A primera vista, los libros estaban colocados en ningún orden en particular y las cajas apiladas descuidadamente y los documentos sólo parecían humanos. No sentí ningún calor del papel, y no había emoción ni en las pinturas ni en las fotografías. Incluso de pie en el centro de la habitación y mirando hacia arriba a las estanterías, sentí una sensación de intimidación que hizo que mi cuerpo se sintiera como si se estuviera desmoronando.

No recuerdo que hubiera ninguna conmoción en mí por haber entrado (a pesar de que quizás había una), pero desde algún punto en adelante dejé de ir a la habitación. Una o dos veces, lo más lejos que fui fue estar de pie delante de la puerta. Pero sólo la mire un segundo y ni siquiera pensé en girar el pomo.


NAMJOON

12 JUNIO, AÑO 22 (ver. 2, 3, 4)

La ciudad en el campo estaba igual que la dejé, no cambió. Aparte de que la estación había cambiado, era exactamente igual. Para esquivas las tiendas y la orilla del río, di un amplio rodeo a propósito a la ciudad y me dirigí al área de descanso. La carretera era, en mayor parte, cuesta arriba. El Sol era caluroso y me hizo sudar. Una moto nos adelantó, dejando una nube de polvo. Taehyung dio una tos seca y se quejó para sí mismo. En la distancia, pude ver la curva donde el accidente ocurrió.

Por ahora, no había ni una señal al borde de la carretera. Taehyung se cayó de rodillas, como si alguien hubiera colapsado ahí, y miró el asfalto. En el bus de camino ahí, le dije a Taehyung lo que pasó hacía varios inviernos. La competición en el restaurante a la orilla del río, los copos de nieve cayendo de las nubes del cielo, la cara herida de Taehyung, el momento en el que la moto se deslizó cuando todos los pelos de mi nuca se pusieron de punta. El accidente y la muerte de Taehyung, y cómo fácilmente ese incidente fue resuelto y olvidado. Había cosas que no podía decir. Cómo se veía la cara de Taehyung cuando dijo que tenía algo que preguntarme, todos los momentos que viví en esta ciudad en el campo, y el hecho de que llamé a ese amigo “Taehyung”.

“Hyung, no muramos.”

Vi a Taehyung mirándome, su mano presionada contra el asfalto. Intenté pensar en algo que decir, pero no me vino nada a la mente. Parecía como si, debajo de la mano de Taehyung, pudiera ver a Taehyung – no, ese amigo de la ciudad – acostado allí en las líneas blancas. No hay nadie en el mundo que pudiera estar bien muriendo de esta manera. Alguien murió, pero nadie asumió la responsabilidad y nadie lo lloró. por supuesto, yo fui igual.

“Vamos”.

A mis palabras, Taehyung se levantó: “¿Dónde vamos ahora?”

En vez de responder, dije: “Donde fuimos a la playa hace tiempo. Dijiste que tenías algo que preguntarme, ¿no? Hablemos de eso ahora. Lo que quiera que sea, lo resolveremos juntos.”


NAMJOON

15 JUNIO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

Miré al niño comiendo Ramyeon apurado. Tenía 8 años, quizás 10. Me miró algunas veces mientras masticaba el arroz y los tallarines calientes. Le pregunté su nombre y me dijo que era Woochang, Song Woochang. Derramó un poco de caldo del Ramyeon en su camiseta sucia y, limpiando con sus dedos, murmuró que su abuela lo iba a regañar de nuevo.

La primera vez que vi a Woochang fue hace unos dos meses. Volvía de la gasolinera y le vi de pie delante del container detrás de mí. En ese momento, pensé que había buscado un atajo para salir de la estación de Song Ju. La ciudad de los contenedores no era un lugar para que viviera un niño. Pero un par de semanas después le vi en el terreno vacío al lado de los containers, golpeando una pelota de fútbol vieja por su cuenta, y desde entonces me lo he encontrado varias veces. Siempre va vagando solo, llevando la misma camiseta, los mismos pantalones, mismos zapatos. Era obvio que ningún adulto cuidaba de él. No podía hacer nada sobre eso. Tenía las manos ocupadas cuidando de mí mismo. Siempre pasaba y hacía ver que no le conocía.

Cuando me fui de la gasolinera y me dirigí a la ciudad de containers hoy, eran poco más de las once de la noche. Mientras buscaba las llaves en mis bolsillos, vi una sombra agachada. Era Woochang. Podría haberlo ignorado como siempre. Podría haber encontrado mis llaves, abrir la puerta del container y haber entrado para hacerme Ramyeon y dormir. Pero no podía hacer eso hoy. No quería.

Miré al cielo. Había estado sombrío todo el día. El cielo nocturno estaba lleno de nubes grises. No podía ver ni una estrella. De repente, me sentí hambriento. Si recordaba bien, sólo tenía un Ramyeon en mi container. No tenía otro en la despensa y no tenía energía suficiente para comprar más. Esas eran mis circunstancias. Miré la llave que saqué de mi bolsillo. Me acordé del paisaje que había vuelto a mirar cuando salí del campo. Pensé en las palabras que escribí en la ventana del bus.

Caminé hacia Woochang.


YOONGI

23 JUNIO, AÑO 22 (ver. 2, 3, 4)

Cuando vi que no había notificaciones en nuestra sala de chat, abrí mi teléfono. En algún punto se había vuelto oscuro fuera, no era fácil recopilar toda la música que había garabateado hasta ahora. Ordené las que habían sobrevivido al fuego y las melodías que todavía estaban en mi mente. Sorprendentemente, de todas ellas, la mayoría eran algunas que había hecho en el aula de almacenamiento del instituto. Incluso mirando hacia atrás, no parecía que hubiera trabajando demasiado en esa música durante esa época. En aquél entonces… No, en cualquier momento dado, siempre huía de la música.

Abrí la sala de chat y vi que ya había bastantes mensajes. El que había hecho el chat fue Jimin, sorprendentemente, y parecía que ya habían estado hablando antes de que me invitaran, porque la conversación empezó por la mitad. Taehyung preguntó a todo el mundo: “¿Sabéis qué es el mapa del alma?”

Le llevó un tiempo a Hoseok responder: “¿Qué es eso?”

“Hyung, si lo supiera, ¿estaría preguntando?”, dijo Taehung.

“Buen punto, entonces, ¿por qué preguntas?”

Ellos iban y venían así por un rato antes de que Jimin explicara toda la historia. Que había ido al hospital y, en la vuelta, corrió hacia Seokjin, quien dijo que estaba buscando el mapa del alma.

Un largo rato después, Namjoon apareció y dijo: “Seokjin me preguntó también, hace un tiempo, si sabía qué es el mapa del alma. Dijo que el mapa del alma era la manera de acabar con todo esto.”

Después de eso, la conversación no continuó. Quizás estábamos perdidos en nuestros pensamientos. ¿Qué era lo que Seokjin necesitaba que terminara? Todos pensamos que Seokjin se había vuelto un poco extraño. Así que, si había encontrado el mapa del alma, ¿estaría bien de nuevo? ¿En qué parte del mundo estaba eso, y dónde podía ser encontrado?

La conversación que continuó más tarde fue así.

“¿Nadie invitó a Jungkook a este chat?”

Jimin respondió: “Pensé en ello, pero Jungkook todavía está herido”. Su respuesta fue turbia e insegura. De repente, me pregunté por qué Jimin había ido al hospital. ¿Qué sintió al haber visitado el hospital en el que estuvo encerrado por tanto tiempo?

Cerré el chat, pero lo abrí de nuevo y escribí: “Vale, lo habéis hecho bien. Dejemos que Jungkook descanse un poco más.”


JIMIN

24 JULIO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

Llegué al contenedor antes de cuando se suponía que nos encontraríamos. Iba a felicitar a Jungkook por salir del hospital, pero eso no era todo. Tenía que decirle algo a Seokjin hyung. Parecía algo importante, pero también algo que a hyung quizá no le gustaría. En vez de entrar en el contenedor, caminé un poco más a lo largo de las vías del tren. Pasó un tren y sopló un fuerte viento. La plataforma se llena de gente y luego se vacía de nuevo. En algún momento, nuestra hora de reunión había pasado. Me di la vuelta y respiré profundamente.

No había nadie en el contenedor. Solo aire caliente, calentado por el sol del verano, precipitado como si me hubiera estado esperando. Llegaba diez minutos tarde, pero aún así fui el primero en llegar. ¿Qué les había pasado a los demás? ¿Les había surgido algo? ¿Iban a venir siquiera? Encendí el ventilador y me metí en el contenedor. El contenedor de Namjoon hyung era demasiado quieto y silencioso para adecuarse al ambiente de una fiesta. Conseguí un pedazo de papel del cajón del escritorio y escribí “Felicidades, Jungkook,” entonces lo pegué en la pared. No era suficiente para ahuyentar totalmente la sensación de decadencia, pero era mejor que no hacer nada.

Pasaron diez minutos más mientras comprobaba en nuestra sala de chat que todo el mundo estaba en camino. Los trenes pasaron por delante de la puerta abierta, y el contenedor tembló. Mientras miraba el mundo que parecía temblar, pensé en esa vez que abrí la puerta del hospital y salí corriendo. Sin los hyungs, sin Taehyung y Jungkook. ¿Habría sido capaz de abrir esa puerta? Solo porque la puerta está ahí, o la puerta está abierta, no significaba que cualquiera pudiera pasar por ella. ¿No estaba Seokjin hyung encerrado en algún lugar así también? ¿No estaría esperando a que alguien llamara a la puerta? Nada era seguro. No sabía si eso ayudaría, pero si las piezas que buscamos a tientas se convirtieran en una pequeña pista… A medida que mis pensamientos llegaban a este punto, la puerta del contenedor se abrió, y Yoongi hyung entró.


JUNGKOOK

24 JULIO, AÑO 22 (ver. 1, 2, 3, 4)

El mensaje “Enhorabuena, Jungkook” apareció escrito en un lado del contenedor, pero el ambiente en ese momento no era para nada festivo. El aire dentro del contenedor estaba lleno de una extraña sensación de angustia. Últimamente siempre me sentía así. 

Seokjin salió un momento. Taehyung hyung le siguió corriendo, al igual que el resto de hyungs, intercambiando miradas. Taehyung hyung dijo algo, pero no parecía que Seokjin hyung estuviera escuchando. De pie, detrás del resto de hyungs, vi como Seokjin hyung se metía en su coche. 

El coche giró rápidamente y después derrapó a gran velocidad. La luz que provenía del contenedor rozó la carrocería. Las marcas de un accidente en el parachoques eran casi invisibles antes de que fueran cubiertas por la oscuridad. Lo extraño fue ver esa sensación de vacío. Aunque significase una confirmación de lo que ya sabía, parecía que delante de la cruda realidad pueda sentir algo complicado o al, menos, estar sorprendido, pero en realidad no fue nada así. 

La mirada del coche de Seokjin desapareciendo entre la oscuridad fue cubierta por la imagen de los faros que habían venido hacia mí aquella noche. El sentimiento de estar flotando, de ser incapaz de tragar o respirar. La convulsión de terror que me había sacudido todo el cuerpo. El insoportable escalofrío que había sentido mientras mi consciencia se rompía en mil pedazos. La sombra de la muerte, las marcas de un accidente en el paracoches del coche. 

Entré en el contenedor. Me senté y alcé la vista para ver la mano de Jimin hyung escribiendo “enhorabuena, jungkook”. De repente, sentí un dolor en la pierna que había lesionado en el accidente. Los hyungs ni siquiera entraron al contenedor. Estaban hablando de algo que no sabia.


JUNGKOOK

26 JULIO, AÑO 22 (ver. 1, 3, 4)

Cuando recobré la consciencia me encontré en la parada de autobús. Miré hacia atrás para ver cuánto había caminado, pero el hospital ya estaba demasiado lejos. Esperé por el autobús y me subí. El autobús iba hacia ese lugar. No lo había planeado, pero quizás mi corazón ya sabía que tenía que regresar allí. Tenía que conocer el significado de lo que ocurrió. Observé el verano a través de la ventana y también a mi yo reflejado en ella. ¿Podría confiar en los hyungs? 

Cuando bajé, el autobús se marchó sin despedirse. Una nube de polvo se elevó. Caminé despacio hacia el lugar del accidente. Pensé en esa noche. La enorme luna me vigilaba desde el cielo. El mundo estaba boca-abajo. Los faros que vinieron hacia mí en mi visión al revés, la silueta del coche que pasó por mí y desapareció. Las luces de las farolas. El sonido de un motor que, de alguna forma, me resultaba familiar. 

Me quedé tumbado en el asfalto como aquella noche. Incliné mi cabeza y miré al cielo. Estaba oscureciendo, pero no podía ver la luna. Era una calle tranquila, pero podría sufrir otro accidente si un coche apareciera en ese momento por culpa la pobre visibilidad. Mientras pensaba eso, me pregunté a mi mismo una vez más: Si no podía confiar en los hyungs. ¿En quién podía?


Trad. Inglés: papercrowns
Trad. Español: BTS Spain
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