[REVISTA] “Los Mejores Showmen: Un vistazo exclusivo dentro del mundo de BTS” – Entertainment Weekly

Quizás los vistes sentados en los famosos sillones de Ellen DeGeneres y Jimmy Fallon, intercambiando algunas bromas bilingües con sus anfitriones estrella. Quizás fue cuando hablaron solemnemente sobre la salud mental y el amor propio en la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado mes de septiembre, o cuando un muro lleno de gritos parecidos a los delfines les dieron la bienvenida mientras entraban en los Premios Grammy en febrero con elegantes trajes de etiqueta, y sus pelos teñidos en varios tonos de color pastel.

O quizás la portada de esta revista sea la primera vez que de verdad hayas visto a BTS. (Cosas más extrañas han pasado en 2019). Pero parece indisputable decir que en algún momento de los últimos dos años, el septeto ha dominado el mundo: dos álbumes nº1 en la lista de Billboard en un periodo de tres meses; más de 5.000 millones de streams combinados entre Apple Music y Spotify; una lista de fechas de conciertos agotados desde el Staples Center en Los Angeles hasta el famoso Estadio de Wembley de Londres.

Eso difícilmente los hace el primer grupo de chicos en dominar un momento cultural, pero el hecho de que todos son nacidos y criados en Corea, canten canciones en coreano que sólo ocasionalmente tienen alguna salpicadura en inglés, se siente como algo completamente nuevo. Y esto habla de un tipo de moneda global sin precedentes: una donde la música pop se mueve sin barreras o fronteras, incluso cuando la geopolítica parece retroceder aún más detrás de una elevación y altos muros.

En un cegadoramente brillante día de marzo en Seúl, cinco semanas antes del lanzamiento de su próximo trabajo, “Map of the Soul : Persona”, la banda se oculta en su discográfica Big Hit Entertainment, preparándose. Estos edificios son donde ocurre casi toda la magia del fenómeno conocido como K-Pop, aunque la sede de Big Hit, que se encuentra en una tranquila calle lateral del distrito de Gangnam (sí, el mismo del que Psy cantaba en su éxito de 2012 “Gangnam Style”), se parece mucho a cualquier otra oficina de tecnología: elegantes pasillos de cemento vertido y salas de conferencias con paredes de cristal con mini-neveras bien surtidas, juguetes de peluche y algún que otro puf. Solo una vitrina apilada con un número verdaderamente asombroso de placas y estatuillas de venta, y una impresión fotográfica brillante a gran escala de BTS en su concierto sold-out en el Citi Field de Nueva York el pasado mes de octubre, muestra el negocio que hacen aquí.

Por un largo pasillo, los siete miembros se sientan en diferentes estados de preparación se preparan para pre-grabar un vídeo de agradecimiento por un premio iHeartRadio que no podrán aceptar en persona. A Jimin, rubio platino y gruesos labios, le están secando el pelo cuidadosamente en un vestuario lleno de vestuarios de vaqueros coordinados y ropa de calle de color neón. Docenas de pares de Nikes y Converse originales están apiladas en una esquina; una solitaria chaqueta de piel de color de helado de fresa cae de una percha detrás de él, como un [helado] Fraggle descuidado.

Jungkook, el bebé de 21 años de la banda, está sentado obedientemente en una silla plegable en el estudio de baile, también mientras le atienden el pelo; J-Hope camina en una camiseta blanca adornada con una serigrafía grande de Bart Simpson, luego sonríe y desaparece. Suga, V y Jin se acurrucan juntos en los sofás de la puerta de al lado, mirando sus móviles y cantando ocasionalmente fragmentos de “My Bad” de la estrella de R&B estadounidense Khalid. RM, de 24 años, el líder del grupo y el único que habla inglés con fluidez, es el último en llegar.

Repasan su discurso para el equipo de cámara y graban unas cuatro o cinco tomas hasta que el director está satisfecho. Luego se acomodan para conversar en una espaciosa sala de descanso en el piso de arriba, acompañados por su traductor de toda la vida, un hombre calvo grande y amable en traje y corbata llamado John. (A menos que se indique, las respuestas de todos los miembros, excepto de RM, llegan a través de él.) Varias semanas después de volver de sus primeros Grammys, todavía están en las nubes por la experiencia: presentar el premio Best R&B Album para H.E.R., hablar con Shawn Mendes en los camerinos para hombres: “Estaba como, ‘¿Debo decirle quién soy?'” recuerda Jimin, “pero entonces él saludó primero, lo cual fue guay”; y estando sentados a escasos metros de Dolly Parton. (“¡Estaba justo delante nuestro!” se maravilla Jungkook. “Increíble.”)

Así como parecen estar felizmente deslumbrados por otras celebridades, ver BTS en persona desencadena la misma sensación irreal desorientadora pero no desagradable. En pantalla, la banda puede verse desconcertantemente hermosa; avatares de una especie de sin poros, casi una belleza postgénero que parece existir dentro de sus propios filtros de Snapchat en la vida real. En persona siguen siendo ridículamente preciosos, pero de una manera mucho más relatable y juvenil: flequillos desarreglados, incluso con los labios agrietados o pequeñas (vale, minúsculas) manchitas. Quítales sus Balenciagas y la discreta C doblada de la joyería Chanel y casi podrían ser el chico mono que se sienta al lado tuyo en una cafetería o en el tren.

Exceptuando que ir en transporte público o ir casualmente al Starbucks dejó de ser una opción para BTS hace mucho tiempo. En Seúl, sus caras están plasmadas en tiendas de maquillaje y anuncios en las marquesinas de los autobuses, incluso en vallas publicitarias digitales masivas que son compradas y pagadas por ciudadanxs desconocidxs para reconocer el cumpleaños de un miembro, o porque sí. En ciudades como São Paulo, Tokio y París, lxs fans acampan días antes de sus conciertos y apariciones públicas, intercambiando obsesivamente detalles y rumores. Cuando la banda publicó su vídeo del #InMyFeelingsChallenge de Drake, se convirtió en el tweet con más likes de 2018; este verano, Mattel lanzará una línea oficial de muñecos de BTS.

En el ojo inmóvil de este extraño huracán de la fama, los chicos lograron encontrar algunos huecos de normalidad. Jimin recuerda con nostalgia una vez en Chicago cuando pudieron salir un instante de sus habitaciones de hotel sin ser detectados “tarde en la noche, sólo para respirar un poco de aire fresco”. Pero la mayoría de sitios, admite que “eso está realmente fuera de discusión” a menos que se dividan en grupos más pequeños. “Quiero decir, míranos”, añade RM entre risas, señalando con sus manos sus flequillos plateados. “¡Siete chicos con el pelo teñido! Es demasiado.”

En su lugar, se centran en las cosas que pueden hacer, como escaparse al cine (“Siempre la primera o la última sesión”, dice RM, si quieren no ser vistos), comprar online (V ama eBay, especialmente para la ropa), ir a pescar, jugar a StarCraft en casa. Quedarse en grupo en casa es, en realidad, bastante común para las estrellas de K-Pop, y BTS parece apreciar la estabilidad compartida: “Llevamos viviendo juntos mucho tiempo, casi ocho, nueve años”, dice Jimin. “Así que al principio tuvimos varias discusiones y conflictos. Pero hemos llegado al punto donde podemos comunicarnos sin palabras, básicamente sólo mirándonos entre nosotros y leyendo nuestras expresiones.”

Aunque son indefectiblemente educados y atentos en las entrevistas, hay una cierta cantidad de caos contenido cuando están todos juntos, una especie de ciclón de cachorros que se tambalean, se dan palmadas en la espalda y complicados saludos con las manos, pero también una dulzura sorprendente y entrañable por la forma en la que se tratan entre ellos en momentos más tranquilos. Cuando se les plantea una pregunta al grupo, se esfuerzan para asegurarse que cada uno de ellos es escuchado, y si a alguno le cuesta encontrar una palabra, rápidamente le darán una palmadita o un abrazo tranquilizador.

Sin embargo, incluso con la barrera lingüística de hablar con un periodista estadounidense, sus personalidades individuales comienzan a emerger rápidamente: Les pedí nombrar sus primeros recuerdos del pop, las respuestas varían muchísimo. “Amaba ‘Stickwitu’ de las Pussycat Dolls”, dice J-Hope, el bailarín más hábil del grupo, chasqueando los dedos y cantando el estribillo. para RM, que empezó en la escena de rap underground en Seúl, fue “Lose Yourself” de Eminem. (“Creo que es como una elección de vida para mucha gente de este mundo”, admite, “pero no puedo olvidar la primera vez que vi ‘8 millas’ y escuché las guitarras. Ese fue mi punto de inflexión.”) Para Jungkook, que lanzó covers de canciones de Justin Bieber y Troye Sivan, fue la balada inmortal “Now and Forever” de Richard Marx.

Suga, de voz suave, cita “Imagine” de John Lennon como “la primera canción de la que me enamoré”, que se siente como una puerta de entrada adecuada para preguntar dónde se ven BTS en el panteón de los rompecorazones musicales que inventaron esencialmente The Beatles. “A veces es bastante vergonzoso cuando nos llaman los Beatles del siglo 21 o algo así”, concede RM. “Pero si nos quieren llamar boy band, entonces somos una boy band. Si quieren llamarnos un grupo de chicos, somos un grupo de chicos. Si quieren llamarnos K-Pop, entonces nos parece bien K-Pop.”

Ah, K-Pop. En Corea del Sur, donde el género [musical] se ha convertido no sólo en un producto cultural principal, sino también en una exportación multimillonaria, los jugadores, conocidos como “idols”, van a rigurosas escuelas al estilo de Fama para formarse en canto, danza y prensa que a veces dura años antes de ser considerados listos para la fama. Y vale la pena: el negocio ha ido creciendo desde los 90, con estrellas desde Girls’ Generation hasta G-Dragon, atravesando los diversos mercados de Asia, Europa y las Américas. Pero, así como el sonido ha permanecido bastante consistente, una mezcla de beats discotequeros, estribillos hiper-endulzados, y más inflexiones urbanas del hip hop y R&B occidental, nunca antes ha aterrizado con el impacto de un rayo como BTS.

Bang Si-Hyuk, el CEO y fundador de Big Hit, empezó a formar la banda en 2010, cuando todos los miembros estaban en su pre-adolescencia o adolescencia: RM y Suga venían de la escena de rap local; Jimin y J-Hope estudiaron danza en escuelas de arte; V, quién se centró en cantar desde bien pronto, se unió oficialmente en 2013. Jin era un aspirante a actor reclutado en la calle por sus sorprendentes looks; Jungkook, ahora uno de los vocalistas principales del grupo, se unió cuando todavía estaba en la secundaria.

Aunque las fansites tienden a apoyarse en sus diferencias extracurriculares (¡Jungkook es un Virgo que ama la pizza! ¡V colecciona corbatas y aprieta sus dientes mientras duerme!), cada miembro realmente tiene un espacio único en el proceso del grupo, ya sea inclinándose más hacia la producción, las letras o los grandes ganchos donde descansan las canciones. “Con siete miembros tenemos siete diferentes estilos, por supuesto,” dice RM. “Así que en lo que a la composición de la letra se refiere, es una gran competición.” “Ocasionalmente”, añade J-Hope, “escribimos una letra y decidimos, ‘Esto me refleja [más], en quien soy y mi propio color’, así que querremos conservarlo para un solo”.

Como Big Hit no restringe su derecho a canalizar algunas ideas en proyectos paralelos, y porque el apetito por más material de BTS es aparentemente insaciable, los miembros lanzan trabajos en solitario a través de EPs, SoundCloud y mixtapes. Pero el impacto principal todavía viene de los lanzamientos de álbumes oficiales, y los temas particularmente pesados que toman esas canciones, una notable desviación de los temas angostos, a menudo enérgicamente optimistas, que suelen cubrir otros artistas de K-pop.

“Prometí a los miembros desde el principio que la música de BTS debe venir de sus propias historias”, dice Bang; su posterior apertura acerca de sus propias luchas contra la depresión, la autoestima y la presión para conformarse los llevó a las Naciones Unidas el otoño pasado, donde RM se dirigió a la campaña de la banda, Love Myself, y la asociación juvenil #ENDviolence con UNICEF.

“Ellos destacan”, dice el productor y DJ japonés-estadounidense Steve Aoki, un artista dance mundial de gran venta que también ha colaborado con el grupo en varias canciones. “Y no sólo estoy hablando de K-pop. Añaden gran parte de su personalidad a la música y a sus historias y cómo se presentan. Y el mundo se ha enamorado de ellos porque están mostrando ese lado vulnerable que todos quieren ver “.

También ayuda que los mensajes más importantes del grupo a menudo se incluyan en himnos tan pegadizos como “No More Dream”, “Dope” y “Am I Wrong”. Pero siempre aprecian la oportunidad, dice Suga, para obtener “un poco más natural, un poco más abierto”. RM explica: “Creo que es un dilema sin fin para cada artista, cuánto de francos y honestos debemos ser. Pero tratamos de revelarnos tanto como podemos “.

La honestidad tiene sus límites, por supuesto, cuando eres la banda más grande del mundo. Cuando se les pidió que describieran el nuevo álbum, que saldrá el 12 de abril (en el momento de la publicación, ya había llegado a más de 2,5 millones de preorders), los miembros ofrecieron mensajes crípticos pero entusiastas como “terapéutico” y “frescura refrescante”. Para ser justos, no pueden decir mucho en parte porque la lista de canciones del nuevo álbum no se ha finalizado aún, ya que las decisiones tardías son un lujo de la producción interna, aunque han podido presentar una canción, un temazo de rap llamado “Intro: Persona”. “(Se lanzó como un teaser el 27 de marzo.

Cuando se trata de preguntas más personales sobre la dificultad de tener citas o los objetivos que podrían querer perseguir después de BTS, esquivan las preguntas con gracia hacia respuestas evasivas e inespecíficas, no puede evitar uno el sentirse impresionado; Es como ver a un diplomático bailar sobre hielo. Quieren que sepas que están increíblemente agradecidos por la devoción de sus fans, y que tienen la suerte de estar exactamente donde están; que realmente no piensan en términos de planes de cinco o diez años. Pero se vuelven reflexivos cuando el tema del santo grial del pop estadounidense, el Hot 100 singles chart, se plantea. Entraron en el top 10 el año pasado con “Fake Love”, pero aún tienen que alcanzar un lugar más alto, en gran parte debido a que la transmisión en las radios, un componente enorme de la dominación Hot 100, todavía los elude en Estados Unidos.

“Tendrá que ser una gran canción”, reconoce Suga, “pero también hay una estrategia completa que se asocia con el ascenso. Y también tiene que haber un poco de suerte, obviamente. Entonces, lo que es importante para nosotros es hacer buena música y buenas actuaciones  y hacer que esos elementos se unan “. ¿Un éxito en español como ” Despacito “de 2017, que batió un récord de 16 semanas en el No. 1, los hace más optimistas acerca de sus propias probabilidades? “Ya sabes, el pop latino tiene sus propios Grammys en América, y es bastante diferente”, dice RM pensativamente. “No quiero comparar, pero creo que es aún más difícil como grupo asiático. Un Hot 100 y una nominación a los Grammy, estas son nuestras metas. Pero son solo objetivos: no queremos cambiar nuestra identidad ni nuestra autenticidad para obtener el número uno. Como si cantáramos repentinamente completamente en inglés y cambiáramos todas estas otras cosas, eso no es BTS. Haremos todo lo posible, lo intentaremos. Pero si no pudiéramos obtener el número uno o el número cinco, está bien “.

Aoki, por su parte, tiene fe en que llegarán allí. “Creo que es 100% posible que una canción cantada en su totalidad en coreano pueda llegar a la cima del Hot 100. Creo firmemente en eso, y realmente creo firmemente que BTS puede ser el grupo que puede hacer eso. Van a allanar el camino para muchos otros grupos, que ya han estado haciendo, y cuando eso suceda, todos lo celebraremos “.

Sin embargo, de vuelta en Big Hit, la banda tiene más trabajo inmediato que hacer. RM ofrece un recorrido rápido por su sala de producción (cada miembro tiene su propio espacio dedicado allí). La puerta exterior está protegida por un peculiar conjunto de figuras del reconocido artista callejero Kaws, pero en el interior se siente, incongruentemente, como entrar en una pequeña y lujosa cabaña de Sundance que también tiene una caja de resonancia: hay una hermosa mesa de café hecha de un pieza única de nogal negro; Alfombras de estilo navajo; Arte de buen gusto en las paredes. RM habla con facilidad sobre su admiración por productores como Zedd y the Neptunes (“Pharrell Williams y Chad Hugo fueron mis verdaderos ídolos en 2006, 2007. ¡La voz de Pharrell! Es tan sexy, cómo canta”), y minimiza sus propias habilidades (” Como productor musical, Suga es mucho mejor que yo. Ni siquiera sé tocar el piano, solo hago los acordes de esta manera “, insiste, imitando las manos de los teleñecos tocando el teclado.

Luego en el estudio de danza, se cambian a pantalones deportivos y camisetas para aprender nuevos pasos con un coreógrafo. Comienza con una formación de triángulo, y un combo elaborado de cadera giratoria a pélvica y agarre de la entrepierna que en realidad es mucho más inocentemente de lo que parece, principalmente porque se detienen para hacerse reir mutuamente. Pronto, sin embargo, continúan practicando, repitiendo los movimientos hasta que parecen nítidos pero fáciles, como si no tuvieran que pensar en ellos. Parece que es hora de dejarlos; los chicos se despiden alegremente, gritando un coro de despedidas ruidosos. Luego vuelven a girarse hacia el espejo y siguen bailando.

Fuente: Entertainment Weekly
Trad. Español: BTS Spain
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