[TRADUCCIÓN] BTS LOVE YOURSELF 結 ‘ANSWER’: 花樣年華 The Notes

A continuación encontraréis las notas traducidas al español que aparecen en los álbumes de LOVE YOURSELF: ANSWER de BTS.

Están organizadas cronológicamente, ya que muchas se repiten en las diferentes versiones. No obstante, entre paréntesis tenéis una de las versiones en las que podéis encontrar dichas notas.

Tenéis todas las THE NOTES (Love Yourself: Her, Tear, Answer y Map of the Soul) traducidas cronológicamente en este doc.

JUNGKOOK

28 de mayo, año 19 (versión S)

Hyung… ¿cuáles son vuestros sueños?

Se giran cuando hago la pregunta. No, necesito saberlo. Mientras murmuro, Seokjin abre la boca y empieza a contestarme con un “mmm”. “Creo que no tengo un sueño. Quizá… ¿ser una buena persona?” Lo dice bajito, como si se avergonzara.

“No tienes que tener un sueño”, dice Yoongi, sentado en la silla del piano. “Yo no sueño con eso. Creo que, en algún momento, todo terminará”. Todos nos reímos, esperábamos que Yoongi dijera algo así.

Taehyung dijo “voy a ser un superhéroe. Voy a salvar el mundo de los malos” mientras se levantaba de la silla y posaba con un brazo apuntando hacia el cielo. Hoseok respondió que sería feliz después de encontrar a su madre y que, su sueño, era ser feliz. La sonrisa de hyung denotaba felicidad.

“¿Entonces no eres feliz ahora?” le preguntó Jimin. Hoseok respondió “¿eso crees?” mirándole con dureza. Preguntó a Jimin cuál era su sueño y él parpadeó, sorprendido. “Quería ser presidente cuando estaba en infantil, pero ahora no sé qué quiero ser”.

El único que quedaba era Namjoon. Se encogió de hombros y abrió la boca, bajo la atenta mirada de todos. “Quiero decir algo bonito, pero realmente no tengo un sueño. Me gustaría que me subieran el sueldo en mi trabajo de jornada parcial”.

No supe qué escribir.


SEOKJIN

25 de junio, año 19 (versión S)

Había una maceta en la ventana de la clase. No sabía quién la había traído, pero ocupaba espacio. ¿Podría haber sido alguno de los chicos? Saco mi móvil. Desde la ventana de la clase, ahora a oscuras, solo puedo ver la verde hierba del patio. No hay electricidad y, a través de la ventana, no se atisba mucha luz. La foto que he sacado con el móvil no se ve muy bien. No es solo culpa del teléfono, siempre he tenido la sensación de que las fotografías no pueden recoger todo lo que puede percibir el ojo humano.

Mientras me aproximo a la maceta, veo la letra “H”. Cojo el objeto y leo en su superficie: “maceta de Hoseok”. Me hace sonreír. Sólo a él se le ocurriría traer una maceta. Miro en derredor antes de dejar la maceta en su sitio, ocultando la visible H. No me había percatado antes, pero hay un graffiti en la ventana; no solo en la ventana, también en la pared. ¡Incluso en el techo!. “Aceptación o muerte”, declaraciones de amor, fechas y otros nombres que ya no pueden leerse.

No creo que esta clase hubiera sido siempre un almacén. Seguramente fue un aula normal, donde la gente venía a aprender y, simplemente, se vaciaba por la tarde. Un aula que quedaría vacía en verano, hasta que empezase el colegio y los estudiantes volvieran a ella, gritando y hablando de cualquier cosa. En ella también habría alumnos como nosotros, que se meterían en problemas por llegar tarde o faltar a clase. Incluso habría profesores que pegarían brutalmente a los alumnos, les pondrían incontables exámenes y deberes. Seguramente también habría alguien como yo. Una persona que hablaría de mis amigos con el director del colegio.

Me pregunto dónde estará el nombre de mi padre, ya que él también venía aquí a clase. Mi padre pensaba que las diversas generaciones de nuestra familia tenían que ir a los mismos colegios y las mismas universidades. Entre la marabunta de nombres encuentro por fin el suyo. Está en la parte izquierda del muro, en el centro, entre otros nombres. Está justo debajo de la frase “todo empezó aquí”.


HOSEOK

2 de marzo, año 22 (versión S)

Me gusta estar con gente. Cuando salí del orfanato, empecé a trabajar en un restaurante de comida rápida porque me permitía interactuar con otros, sonreír siempre. Me gustaba ese trabajo. La verdad es que, en esa época, no había nada que me hiciera sonreír o pensar en positivo. Veía más gente buena que mala. Quizá es por eso por lo que me gustaba ese trabajo. Cuando me fuerzo a sonreír y hablo más alto de la cuenta, la gente se piensa que soy feliz de verdad. Cuando me río a carcajadas, en alto, me siento más feliz y me vuelvo una persona más educada. Hay días en los que es muy duro. Cuando tenía que limpiar la tienda y volver a casa, me costaba dar cada paso. Había días en que los clientes eran desagradables. Pero entonces me juntaba con mis amigos y todo se volvía más fácil, más fácil que ahora.

A veces pienso en mis amigos cuando los clientes vienen a la tienda. Seokjin, que se cambió de colegio sin decirnos nada, Namjoon que desapareció una mañana, Yoongi, con quien perdimos el contacto cuando fue expulsado. No sé dónde estará Taehyung causando problemas, a Jimin le vi por última vez en urgencias y nunca más volvió al colegio. Jungkook, por su parte, pasó cerca de la tienda hace poco, en su camino a casa. Llevaba su uniforme, pero ni siquiera intentó entrar. Creo que nuestra amistad ha terminado.

Recibo a un cliente con energía y sonrío ampliamente mirando hacia la puerta.


TAEHYUNG

29 de marzo, año 22 (versión E)

El dueño de la gasolinera escupe en el suelo antes de irse. Me quedo ahí, en el suelo, replegado sobre mí mismo. Me han pillado haciendo un graffiti en el muro que hay detrás de la gasolinera y el dueño me ha pegado. Giro en el suelo. Estaba acostumbrado a que me pegaran, pero tampoco te acostumbras nunca del todo.

Hace poco que empecé a hacer graffitis. Cogí un spray que alguien dejó y pinté en la pared. Creo que era amarillo. Simplemente lo eché y miré la pintura, su contraste contra el muro gris. Cogí otra lata y empecé a pintar lo que me salía del corazón, cosas que no sabía ni que sentía. Paré después de acabar con todas las latas, las tiré y di un paso atrás. Al ver mi obra me quedé sin respiración, como si hubiera corrido una maratón.

No sabía qué significaban los colores de la pared. No sabía qué había hecho, lo único que sabía era que representaba mis sentimientos. Había plasmado mis sentimientos en la pared. Al principio la estampa era fea, parecía algo estúpido, inútil, lamentable… lo odié. Intenté expandir la pintura con la mano antes de que se secara. Quería borrarlo todo. Pero en vez de desvanecerse, la pintura se combinó de otra forma. Me recosté contra la pared. El problema no era si me gustaba o no. El problema no era la belleza o su ausencia. El problema era yo.

Me levanto y toso. Noto que me sale algo de sangre cuando lo hago. Toso de nuevo. Entonces alguien recoge mi spray y, siguiendo el recorrido de la mano, veo a Namjoon. Me río, creo que estoy alucinando. Me tiende su otra mano, pero solo le miro. Tira de mi mano. Su mano está caliente.


NAMJOON

11 de abril, año 22 (versión E)

Cuando me giré, después de rellenar el tanque, algo pasó ante mi cara y cayó en el suelo. Di un paso atrás y lo miré, encontrándome con una factura arrugada. Como acto reflejo, me agaché, mientras la gente del coche se reía en alto. Por instinto, me detuve. Seguramente Seokjin me estaba mirando a lo lejos. No pude levantar la cabeza. ¿Cómo podía lidiar con las personas que se reían de los demás desde sus coches de lujo? ¡Necesitaba luchar! Tienes que luchar ante la injusticia. No es una cuestión de valentía, orgullo o igualdad. Simplemente era algo que había que hacer.

Pero trabajo en la gasolinera y, si el cliente tira algo, tengo que recogerlo. Si el cliente me insulta, tengo que escucharle y, si me tira el dinero al suelo, lo tengo que recoger. Cuando me insultan, siento un escalofrío y aprieto los puños, clavándome las uñas en la carne.

En ese momento, alguien recoge la factura y me la da, a la par que la gente del coche se va. La diversión ha terminado. No puedo levantar la cabeza, aunque sé que ya se han ido. No tengo la valentía necesaria para mirar a Seokjin. Mi cobardía, mi pobreza, mi situación… sé que hyung era consciente de ello, pero no quería mostrarlo abiertamente.

Él sigue aquí, de pie, no se mueve. No se acerca más, tampoco habla.


SEOKJIN

11 de abril, año 22 (versión F)

Cuando abro los ojos, vuelve a ser 11 de abril. El sol brilla a través de las cortinas. Me siento mareado, así que vuelvo a cerrar los ojos. Lo que me rodea se vuelve rojo y Taehyung viene a mi mente. Está de pie, solo, en el techo de la plataforma que hay en la playa. Eso ocurrió el 22 de mayo. Es como si viera el pasado y el futuro, lo que ha pasado y lo que puede pasar. Todo ocurrió cuando pensaba que lo tenía bajo control.

Cuando el sol se estaba poniendo, Taehyung subió a la plataforma. El cielo era azul, pero las tonalidades rojas ya estaban empezando a aparecer. Miro en derredor y veo a Taehyung subiendo. Cuando llega a lo más alto, nos mira desde arriba. Entonces salta.

Vuela como un pájaro, como si tuviera alas. Por un segundo, se mantiene en el aire y, después, cae como un vaso de cristal cuando se rompe. La cortina se abre y entra un aire frío. Entonces abro los ojos de nuevo. Hoy es 11 de abril.


JUNGKOOK

11 de abril, año 22 (versión L)

Camino por el filo de un tejado de un edificio abandonado en mitad de su construcción. A veces saco un pie y juego con él en el aire. Debajo del tejado, se puede ver la ciudad, bañada por la noche. Los carteles de neón, el sonido de las bocinas de los coches, el polvo que danza en la oscuridad.. Por un momento me siento mareado y me tambaleo. Alzo mis brazos para equilibrarme y pienso. Solo tengo que dar un paso. Un paso y todo habrá terminado. Me acerco al abismo. La oscuridad baña mis pies y se expande, como si estuviera lista para abrazar mi cuerpo. Mientras cierro los ojos, los sonidos de la ciudad me envuelven y el miedo desaparece. Contengo la respiración y, poco a poco, me voy echando hacia delante. No pienso en nada, no pienso en nadie. No quiero dejar a nadie atrás, no voy a recordar nada. Es el fin.

En ese momento, suena mi teléfono. Vuelvo en mí, como si hubiera despertado de un largo sueño. Vuelvo a mis cabales y saco el teléfono. es Yoongi hyung.


YOONGI

11 de abril, año 22 (versión S)

Camino, noto que Jungkook me sigue. Sigo el camino marcada por la vía, donde hay filas de vagones. Tengo que meterme en el cuarto, empezando por el final. Hoseok dijo que Namjoon y Taehyung se encontrarían con él allí. La verdad es que no tenía intención de ir. No me gusta estar con gente y Hoseok lo sabe. Quizá pensó que no iba a venir de todos modos.

Cuando abro la puerta, Hoseok me mira sorprendido y, cuando ve a Jungkook detrás de mí, se acerca a nosotros con el aire teatral al que nos tiene acostumbrados, en el que emociones contrapuestas se reflejan en su cara. Paso de largo y me meto dentro del vagón. Hacía tanto tiempo… Oigo refunfuñar tras de mí, ya que Hoseok está intentando abrazar a un avergonzado Jungkook.

Namjoon había venido con Taehyung. Una de las mangas de la camisa de este último había sido arrancada. Cuando les pregunto por ello, Namjoon hace como que pega a Taehyung. Al final me entero de que Namjoon tuvo que sacarlo de comisaría por haber pintado graffitis. Taehyung se disculpa de forma exagerada y me cuenta que su camisa se rompió al huir de los agentes.

Miro en derredor, sentado en una esquina. Namjoon le deja una camiseta a Taehyung para que se cambie y Hoseok se va a por hamburguesas y algo de beber. Jungkook se queda en medio de la sala, sin saber qué hacer. Parece que hemos vuelto al instituto. Namjoon era objeto de mofa cuando intentaba calmara a Taehyung en una esquina de la clase, mientras Hoseok no paraba de vagabundear por la misma y Jungkook se quedaba quieto, sin saber qué hacer.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces. Me pregunto qué habrá sido de Seokjin y Jimin. Creo que, aunque es la primera vez que estoy aquí, me siento cómodo, algo que no me pasa normalmente.


NAMJOON

28 de abril. Año 22 (versión S)

Ya llevaba un tiempo pensando que a Taehyung le había pasado algo. Aunque él fingiera que no pasaba nada, yo sentía que su ansiedad se traducía en su forma de actuar, en su rostro e incluso en sus palabras. Iba con frecuencia a la comisaría y había visto moratones en su cuerpo. Y tenía pesadillas.

Aunque sentía curiosidad, no le pregunté qué le pasaba; quería esperar a que él tomase la determinación y me hablase de ello. Llegó un punto en que pensé que quizá no tenía derecho a que compartiera sus problemas conmigo. No era un adulto de verdad, actuaba como uno, me comportaba como su hyung; pero tenía dudas y no me daba cuenta de lo que pasaba en mis propias narices.

Yoongi hyung está muerto. Taehyung ha vuelto a tener otra pesadilla. Sacudo un poco su hombro para despertarle. Me siento con él, mirando su cara de sorpresa. No se limpia las lágrimas, simplemente sigue hablando, dice cosas que no entiendo. Dice que Yoongi había muerto, que Jungkook había tenido un accidente y que yo me había metido en una pelea. Me comenta que estos sueños le atormentan, que no para de tenerlos y que parecen tan reales que ya no sabe distinguir cuándo está soñando y cuándo no. Pero su hyung no se ha ido a ninguna parte. La voz de Taehyung comienza a temblar.


YOONGI

2 de mayo, año 22 (versión L)

Las sábanas de la cama prendieron enseguida. Entre el calor insoportable, todo parece perder su esencia. El olor amargo, la humedad desconocida y la luz, todo pierde su esencia. Lo único que queda es el dolor. El dolor físico derivado del calor, la punta  de los dedos, la piel… hace tanto calor que creo que voy a quemarme y deshacerme. De repente suena música y recuerdo a mi padre.

Mi padre y yo éramos muy distintos. Mi padre no me entendía y yo no le entendía a él. Creo que hubiera podido convencerle si lo hubiera intentando… a lo mejor no. Lo único que podía hacer era esconderme, rebelarme y huir. Pero creo que, aquello de lo que intento huir, no es mi padre. Entonces el miedo me ahoga. De qué estoy huyendo. Cómo huyo de mí mismo. Todo es imposible.

Oigo como si alguien me llamase, pero no levanto la cabeza. No sé si es por el calor o por el dolor, pero no puedo respirar. No tengo energía para moverme, pero puedo escuchar a Jungkook. Está loco, debo darle pena. Solo quiero quedarme aquí sentado. Humo, calor, dolor, miedo… quiero terminar con todo ahora mismo. Se me nubla la vista y, por última vez, giro mi cabeza. Lo último que veo, en esta habitación solitaria y sucia, son las llamas escarlata y el calor… y la cara de Jungkook.


HOSEOK

12 de mayo, año 22 (versión E)

Abro la puerta que conduce a las escaleras de emergencia y corro escaleras abajo, como si me fuera a explotar el corazón. La cara que vi en el vestíbulo del hospital era sin duda la de mi madre. El momento en que me di la vuelta, la puerta del ascensor se abrió y la gente salió… intenté empujarles para acercarme y vi que se había metido por las escaleras de emergencia. Bajo dos escalones cada vez, desesperado. Sin parar, sigo pasando pisos.

¡MAMÁ! Ella se detiene. Avanzo un paso. Se gira y avanzo otro paso. Ahora veo la cara de mi madre. Mis talones resbalan en el borde del escalón y pierdo el equilibrio. Cierro los ojos, creo que voy a caer, pero alguien me agarra del brazo. Puedo recobrar la compostura y, cuando me giro, veo a Jimin, sorprendido. Sin poder darle siquiera las gracias, vuelvo a girarme.

Veo a la mujer. Me mira sorprendida y, a su lado, un niño pestañea, mirándome con sus grandes ojos. No es mi madre. La miro sin decir palabra.

No recuerdo qué digo para salir del paso. Ni siquiera pregunto qué hace Jimin ahí. Mi cabeza no para de dar vueltas. Esa mujer no es mi madre. Quizá ya lo sabía. Hace diez años que me dejó solo en el parque de atracciones; seguramente mi madre ha envejecido y ha cambiado físicamente, no será como la recuerdo. Incluso si la viera ahora, no podría reconocer su cara. No, ya no puedo recordar su cara.

Me doy la vuelta y Jimin me sigue en silencio. Jimin me comentó que ha estado en el hospital desde que nos separamos en urgencias, en nuestros años de instituto. Le pregunto si quiere salir de allí, pero no es capaz de responderme. Quizá Jimin también está atrapado en sus recuerdos, como yo. Me acerco a él.

“Jimin, vámonos de aquí”.


JIMIN

12 de mayo, año 22 (versión E)

Cuando abro los ojos, Hoseok está frente a mí, de pie. Me mira, el techo es familiar, la oscuridad es familiar. Cuando me levanto, sorprendido, se pone un dedo en los labios. Parece que todo el mundo está durmiendo en la habitación, no se oye ningún ruido. Hyung me da una camiseta y señala la puerta.

Todo el mundo ha venido. Me han dicho que Namjoon está en la salida y Yoongi está entreteniendo a la enfermera. Jungkook y Taehyung se nos unirán luego, en el ascensor. Al principio no puedo entender lo que hyung estaba diciendo, pero me tiende la mano.

Es el día. Me voy del hospital. Solía soñar con este momento: salir del hospital y hacer amigos. Quería divertirme, reír y que volviéramos a estar juntos, como antes. Pero ahora no estoy seguro. No sé si salir es una buena opción. Mis padres me escondieron aquí, como si no existiera. La gente habla de mí, dicen que tengo una enfermedad mental y, quizá, Hoseok lo piensa también. En mi interior sé que soy un tío raro, que es difícil convivir con alguien como yo.

“Vamos, no tenemos tiempo”. No sé si es porque me mete prisa, pero el tick tack del reloj parece más rápido. Tick, tack, un paso, que suena como si me lo estuviera imaginando, se acerca a la habitación. Hyung y yo miramos hacia la puerta un segundo, antes de mirarnos entre nosotros. Sus manos siguen delante de mí.


JIMIN

16 de mayo, año 22 (versión S)

La casa de Hoseok está a mucha altitud. Se ve cuando caminas por la avenida, coronada por un techo pequeño. Cuando entramos a la casa, solo tiene una habitación. Hyung alardea de que es el piso más alto de la ciudad, que todo está bajo sus pies. Desde el tejado puedes ver muchas cosas. No muy lejos se encuentra la estación de tren y, siguiendo los raíles, pueden verse los vagones. Namjoon hyung vive en uno de ellos. Y, si desvío un poco la mirada, puedo ver la escuela a la que fuimos todos juntos.

Dejo de mirar la escuela y vuelvo mi mirada hacia la parte contraria de la ciudad. Tras las montañas, hay un montón de edificios de apartamentos. Ahí está mi casa, no, la casa de mis padres. Hoy he huido del hospital sin decir nada. Mis padres seguramente han llamado, quizá me estén buscando ahora. Eso no significa que quiera volver al hospital, pero no tengo dónde ir y no tengo dinero. Mientras estaba allí, hyung me dijo que le siguiera y lideró el camino; así terminé en su casa.

Miro de nuevo los apartamentos. Algún día tendré que volver, enfrentar a mis padres y decirles que jamás volveré al hospital. Respiro hondo. Solo con pensar en ello me siento mareado. No puedo confiar en mí mismo, no puedo asegurarme que estaré bien fuera del hospital. Quizá me ingresen otra vez. Tengo miedo.


TAEHYUNG

22 de mayo del año 22 (versión S)

Hyung ¿eso es todo? ¿No nos estás ocultando algo? Todo se quedó en silencio y todos se volvieron a mirarme. Yo solamente miraba a Seokjin a los ojos y él me devolvía la mirada. En sus ojos se veía un poco de cansancio, molestia y vergüenza, todo mezclado. Intenté preguntarle otra vez, pero alguien me detuvo, cogiéndome del brazo. No me giré, pero sabía que era Namjoon.

¿Qué te pasa, hyung? Ni siquiera eres mi hermano de verdad. Siento la mirada de Namjoon incluso sin darme la vuelta. Me deshago de su agarre. Lo sabía, sabía que me estaba enfadando con hyung por una tontería, pero necesitaba dejar ir mi rabia repitiendo el mismo mensaje que me habían dicho. No se había equivocado. Solo era un año más joven que él, pero no era su hermano. Tenía razón, tenía que hacer las cosas por mí mismo. Pero estaba triste. Lo que más me enfadó es no poder responderle, quería que supiera cómo me sentía.

Taehyung, lo siento. Hablemos de esto en otro sitio… Seokjin fue el que habló. Namjoon no dijo una palabra.

Qué quieres decir… ¡Para! Dinos todo, aprovecha. Hyung, ¿nos estás ocultando algo?

Hablemos de esto fuera, dijo Namjoon mientras volvía a agarrarme del brazo. Intenté zafarme, pero esta vez me sostuvo con más fuerza y me arrastró hacia afuera mientras yo me resistía. Por qué crees que tienes derecho a detenerme. ¿Qué te crees? No sabes nada. Crees que eres alguien importante ¿no?

En ese momento, me suelta y tropiezo debido a la inercia. No, no fue solo por la inercia. En el momento en que me dejó ir, algo se rompió. Quizá en realidad no quería que hyung me soltase, simplemente que me sacase de allí aunque estuviera enfadado conmigo. Me gustaría que me hubiera regañado más, como si fuera mi hermano de verdad, como si le importara tanto que no pudiera dejarme marchar.

Pero me soltó. Me reí. De todos modos, por qué es tan importante que estemos juntos. Qué significamos los unos para los otros. Al final, todos estamos solos. Y, en ese momento, Seokjin me pega.


NAMJOON

20 de julio. Año 22 (versión S)

Mientras paso las hojas de la revista, levanto la mirada. Cada día veo una cara distinta, sentada al otro lado de la mesa. La de hoy porta un libro bastante grueso, un bolso grande y una taza de papel… se parece a ella, pero no lo es. Vuelvo a centrar mi atención en la revista. He estado mirando la misma página durante horas, pero mis pensamientos no me permiten enterarme de lo que leo. Por qué estoy aquí sentado. No puedo encontrar la respuesta. Todo el mundo está prestando atención a algo mientras yo sigo aquí, pasando páginas, desganado. Siento ansiedad, presión por hacer algo. Sé que estar aquí sin hacer nada no es bueno.

Pongo la revista en su sitio y me pierdo entre las estanterías. Hay una más alta que yo y tiene varios libros. La brisa que entra por la ventana, el olor a libros y el polvo se mezclan en el aire. Me recuerda a cuando estaba en el instituto, cuando estaba en clase con los chicos. Hasta los libros olían como estos. El yo de ahora ha crecido, en comparación con el que era en el pasado. No podía pensar en positivo. Quizá antes era una persona distinta. Me apoyo en la estantería y cojo el libro que solía estudiarme en aquella época. Tengo que empezar de nuevo. Tengo que comenzar por aquello que abandoné.


JUNGKOOK

26 de julio, año 22 (versión S)

Cuando me giré, el hospital estaba bastante lejos de donde me encontraba. El banco en que me sentaba, la ventana por la que ella y yo mirábamos juntos hacia el río… ya no la veo. Pensándolo, es como si me hubiera dado una habitación en la que respirar dentro de un hospital que me ahogaba. Hablábamos hasta que se ponía el sol en el banco del hospital. Le conté lo que pasó en nuestro lugar, cuando fuimos de viaje a la playa y anduvimos hasta la estación de tren. Ella me hablaba de sitios dentro del hospital: qué ventana tenía las mejores vistas al río, la escalera por la que se podía subir al tejado a escondidas… sabía todo sobre el hospital.

Su habitación estaba vacía. No sé si le dieron el alta o se fue a otro hospital. Pregunté a las enfermeras pero no me dijeron nada. Por algún motivo, siento un vacío en el corazón. Me doy la vuelta y camino de nuevo. Lejos.

Ahora puedo ver el colegio. Ahora me doy cuenta de que la mayoría de historias que le conté incluían a mis hyungs. De hecho, cada frase comenzaba por “hyung”. Ellos eran mis amigos, aunque yo fuera una persona solitaria. Eran mi familia, mis profesores. Mi historia era la de mis hyungs y solo existo cuando estoy con ellos.

Pero, por alguna razón, tengo la impresión de que en algún momento nos separaremos. Algún momento, cuando vaya a verlos, no estarán y nadie me dirá por qué. Sería lo peor que podría pasarme.

Recuerdo esa noche. La noche en la que el mundo cambió, la de la luna llena. La luz cegadora que abrasó mis ojos de repente. La sombra del coche, las luces rojas, el sonido familiar del motor… No quería acusar a nadie en falso, pero sigo recordando aquel momento.


JIMIN

28 de julio, año 22 (versión S)

Hoy también me quedo en la sala de ensayo. Son más de las 12 y ya no pasan los autobuses. Aunque, si soy sincero, la verdad es que he esperado a que no pasara ninguno más para así poder quedarme a ensañar. Cuando ensayo con otros solo veo todo aquello que me falta por lograr, me llena de ansiedad. También siento miedo, pero quiero hacerlo. Así que todos los días me quedo aquí.

Con el paso de los días, dejo de sentir miedo. Bailar es muy divertido, es lo que me queda. Durante un tiempo me convertí en esa persona débil que soy dentro de mi cabeza; pero, cuando bailo, el peso de mi cuerpo, de mis brazos… siempre pienso en la energía que puedo poner en mis movimientos. Cuando bailo no soy pequeño ni débil. La verdad es que he mejorado en el baile. He conseguido pulir algunos movimientos que me costaban. Estoy creciendo, poco a poco, pero lo estoy haciendo.

Bailando me vuelvo un charlatán, porque puedo contar historias de las que normalmente no puedo hablar. Empecé a gustarme a mí mismo cuando empecé a bailar por primera vez.


YOONGI

29 de julio. Año 22 (versión S)

Por qué me dejó. Era la persona por la que empecé a componer, la persona que tocaba la guitarra y tocaba junto a mí. Miro el piano desde mi sofá. Después de ser expulsado del colegio, destrocé las teclas del piano de mi madre. Lo único que pude salvar del incendio, lo único que pude sacar a través de la ventana del apartamento. Creí que era el final y me prometí que jamás volvería a tocar un piano.

La mañana siguiente al incendio, bajé las escaleras andando; no podía esperar al ascensor. Creía que había dormido menos, pero el sol ya estaba saliendo. No había nada bajo la ventana. Un hombre de seguridad me dijo que el camión de la basura se lo había llevado días antes. Así fue como perdí los restos del piano de mi madre.

A partir de ese momento, intenté abandonar la música en incontables ocasiones, pero no lo haré nunca más. No voy a volver. La música no vale nada. Pero, incluso cuando huía, era consciente de ello. Mientras bajaba las escaleras, tropezando con mis propios pies, sabía que volvería de nuevo a la música. Con ella era libre, aunque también sufría. La música para mí es confusión y claridad, miedo y confianza, esperanza y miedo… me siento vivo en todas esas contradicciones.

De repente, quiero tocar el piano. Quiero mostrarme como una persona fuerte, pero sé que mi yo real es asustadizo y cobarde. Quiero maldecir, romper cosas, dar golpes, abrazarme y llorar conmigo mismo. No quiero huir más. Quiero terminar la melodía que estábamos componiendo con el piano y la guitarra. Me siento capaz.


SEOKJIN

3 de agosto del año 22 (publicada por Big Hit en Twitter en agosto de 2018)

Abrí la puerta y fui hacia el trastero que había en la clase. El hedor a polvo enmarcaba esa noche de verano. En ese momento, experimenté algunos flashbacks: recordé los zapatos brillantes del director, la cara de Namjoon cuando miraba desde la puerta, el día que ignoré a Hoseok y volví solo.

Siento escalofríos y me duele el corazón. Tengo una sensación que me hace agonizar de dolor; no sé cómo llamarla, porque no es enfado y tampoco miedo. La señal es clara, tenemos que irnos.  Sin embargo, como si supiera qué me está pasando, Taehyung toma mi brazo: “Hyung, inténtalo un poco más. Intenta recordar qué pasó”.

Me quito de encima las manos de Taehyung y me giro. Hemos andado bajo el sol durante horas, estamos exhaustos. Los otros me miran como si no supieran qué decirme.

Recuerda.

Lo que Taehyung me ha dicho sobre la memoria no tiene sentido. Que yo hiciera eso, que eso me ocurriera a mí… algo que hicimos juntos. Puede ser que ocurriera. Creo que lo hicimos. Pero los recuerdos no son algo que siempre puedas entender o aceptar. No aprendes de las experiencias de los demás. Los recuerdos son algo que queda intrincado en tu mente, corazón y alma. Pero, en mi caso, los recuerdos que tengo en ese lugar… solo son malos. Situaciones que me hicieron sufrir y desear escapar.

Taehyung y yo nos peleamos porque no quiere que me marche, pero ambos estamos cansados. Huir o luchar… ninguna opción parece buena, ambas me ahogan. De repente, Tehyung y yo chocamos. Mis hombros se golpean contra un muro y me caigo tras perder el equilibrio. Al principio me encuentro desorientado, no sé qué ocurre y no puedo ni abrir los ojos ni respirar debido al polvo que cubre el lugar. No puedo para de toser.

“¿Estás bien?”

Mientras trato de levantarme, lo que creí que era un muro, cede. De repente vemos un gran espacio entre las paredes y nos quedamos quietos durante unos instantes. Alguien habla: “hemos pasado tanto tiempo aquí… y nunca supimos que había un hueco entre los muros”.

¿Pero qué era todo aquello? Mientras el polvo caía,  pudimos ver que había un armario en el nuevo espacio. Namjoon lo abrió, dentro había un cuaderno. Namjoon comenzó a leer la primera página mientras yo contenía el aliento. El papel parecía bastante antiguo y tenía un nombre escrito: el nombre de mi padre.

Le arrebaté el cuaderno a Namjoon ante su expresión de sorpresa y me di cuenta de que estábamos leyendo el diario de mi padre. En él recogió los momentos que pasó con sus amigos en el instituto. No escribió todos los días, había meses en los que no contaba nada, así como páginas que tenían manchas de sangre.

Sé que mi padre vivió una situación igual a la mía. Cometió un error y corrió y corrió para solventarlo. Mi padre escribió en su diario todos los errores que cometió. Terminó rindiéndose y falló. Olvidó, ignoró y evitó sus problemas. Perdió a sus amigos.

En la última página solo figuraba una fecha y, el resto, estaba cubierto por una mancha tinta oscura que había traspasado un par de páginas. Es como si la tinta simbolizara el fracaso de mi padre.

Después de unos instantes, todo se volvió muy confuso. Sentí cómo una brisa fresca atravesaba la ventana y me di cuenta de que estaba amaneciendo y estábamos viviendo el momento más oscuro del día, aquel que se produce justo antes de que salga el sol. Mis donsaengs, Namjoon incluido, estaban a mi alrededor, durmiendo. Miro al techo y recuerdo ver el nombre de mi padre escrito por aquí en alguna parte.

Por encima, veo una frase escrita: “todo empezó aquí”. Cuando cierro el diario, siento algo que se extiende desde la punta de mis dedos. Creo que puedo leer lo que hay debajo de la mancha. Siento como si el sol estuviera a punto de salir, pero la noche aún no ha terminado. La oscuridad y la poca luz que entra por la ventana se entremezclan y me permiten ver las palabras que se esconden bajo la tinta negra.

El diario contiene palabras que van mucho más allá de lo que mi padre escribió. El diario simboliza también las cosas que decidió olvidar, en las páginas se pueden ver los escritos que mi padre decidió arrancar. Los trazos del bolígrafo siguen ahí, aunque las letras no estén. El miedo, la desesperanza de mi progenitor y su desesperación se hacen presentes a mi alrededor. El diario contiene un reflejo del alma de mi padre. Cuando lo cierro, lloro.

Les miro, a todos. Quizá teníamos que volver aquí. Todo empezó aquí. Me he dado cuenta de que disfrutar el mero hecho de estar juntos, de poder reír juntos… El error que cometí, aquel que quizá no pueda confesar nunca, permanece como una cicatriz. Creo que todas estas cosas no son casualidad.

Al final del día, teníamos que volver aquí. Así que repasaré todos los errores que he cometido e intentaré encontrar el significado del dolor y la agonía. Y quizá, así, esté cada vez un poco más cerca de descubrir cómo es mi alma.


TAEHYUNG

11 de agosto, año 22 (versión S)

Cuando me giro, encuentro una marca en la pared que dice “no es tu culpa”. Seguro que fue la chica. Incluso aunque no sé cómo escribe realmente, siento que es ella. Es como su despedida; quiere que sepa que el motivo de su marcha no soy yo. No te mereces todo lo que te ha pasado, no eres una mala persona. No te culpes, no te atormentes… quería que fuera valiente.

Cuando vuelvo a mí, estoy frente a mi casa. El grito de mi hermana se oye tras la puerta, así que entro de un empujón. Frente a mí, una escena ya familiar. Detengo a mi padre, sujeto su brazo y le miro a los ojos. Al principio pareció sorprendido, pero luego me lanza un puñetazo. Me caigo al suelo varias veces y mi hermana grita aún más fuerte. Me duele la mandíbula y la boca me sabe a hierro, pero no me rindo. Cojo a mi padre de la cintura y grita, enfadado. Siento puñetazos en mi espalda y hombros, pero mientras me pega, le sujeto aún más fuerte.

No es que no me duela, no es que no tenga miedo; pero si le suelto, esto no parará nunca. Quiero cambiar. Quiero cambiar.

No quiero, soy diferente a ti, padre. Voy a proteger a mi familia.


HOSEOK

13 de agosto. Año 22 (versión S)

Jimin y ella están parados en medio de la sala de ensayos. Los 5 segundos antes de ponernos en posición me parecen eternos. Cuando la música empieza a sonar a través del altavoz, los dos comienzan su primer movimiento. Hacen la coreografía que estaba practicando con ella justo hace unos días. Me siento en el suelo y les miro.

Cuando, por culpa de mi tobillo, me dijeron que no podría bailar durante un tiempo, lo pasé muy mal. Tener que limitarme a ver a otros bailar me hacía sentir frustrado. Sin embargo, mientras ayudaba a Jimin a practicar, me di cuenta de que había madurado. No me iba la vida en bailar. Podía ser feliz dedicándome al baile de otras formas.

Cuando Jimin practicaba no podía dejarle pasar ni el más mínimo error. A veces Jimin no seguía bien el tiempo o hacía algún pequeño movimiento que no estaba en la coreografía. Cada vez que eso pasaba, paraba la música y vigilaba cada paso. Pero viéndole bailar ahora desde el suelo, Jimin parece diferente. Veo los errores que comete desde otra óptica. Los pequeños movimientos que hace le otorgan un carácter único. Jimin y yo somos diferentes, él tiene sus propios tiempos y su propia forma de expresarse. Jimin brillaba a través del baile y llegaba a los corazones de la gente.

Cuando la canción termina, Jimin para de bailar. Su cara brilla de emoción y felicidad. Ella se para a su lado, pronto se irá al extranjero. Nuestras miradas se cruzan y ella sonríe cuando elevo mis pulgares. Es raro. No se parece en nada a mamá. No recuerdo bien la cara de mi madre, así que no sé por qué la busco en ella. Por un momento, algo me duele en el corazón. Mi tobillo, no recuperado del todo, comienza a doler.


SEOKJIN

30 de agosto. Año 22 (versión S)

La chica parecía sorprendida al ver el diario que creía haber perdido. Su película favorita, sus lugares preferidos, su flor favorita, sus sueños de futuro… todos ellos estaban plasmados en esas páginas. Era algo que hice por ella. El diario rojo permanecía entre nosotros como un semáforo en mitad de la calle.

Quería hacerla feliz. Quería hacerla sonreír. Quería ser una buena persona. Pensé que, si seguía las directrices del diario, funcionaría. Pero no fue así. Empecé a tener miedo mientras intentaba ser otra persona. Miedo de que supieran cómo era en realidad. Sin embargo, al igual que no puede haber frase sin sujeto, yo había perdido mi identidad y no podía seguir adelante. Estaba estancado.

Ahora lo sé. Mis fracasos son parte de mí. No importa cuán cruel y duro sea, tengo que ser honesto conmigo mismo y seguir adelante. Me levanto, ella no me detiene.

Camino por las calles y me quito la gorra. Mientras atuso mi pelo con los dedos pienso en el tiempo que se ha escapado también entre ellos. Giro mi cabeza y me miro en un espejo. Piel seca, labios pálidos, hombros delgados. Parezco patético. Me río. Entonces mi reflejo se ríe conmigo.


Trad. Inglés: BTSxPando

Trad. Español: BTS Spain

Si vas a tomar la traducción por favor respeta todos los créditos. Que no me entere yo, que te rajo.

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