[ARTÍCULO] 25/01/2018 – BTS conquista L.A. junto a Vogue

“¡Guau! ¿Es Raf?” Pregunta J-Hope, el bailarín principal de BTS, mientras se dirige a una suite, decorada con sofás color mostaza, en el centro de Los Ángeles. J-Hope se dirige directamente hacia unos pantalones “deben ser muy caros”, murmura mientras los toca. Después llama a sus amigos “¡chicos, son Calvin Klein!”

Han cerrado a cal y canto la décima planta del hotel para que BTS pueda instalarse cómodamente durante toda la semana. Se trata de su mayor promoción en Estados Unidos hasta la fecha y tiene lugar durante el mes de noviembre: James Corden, Jimmy Kimmel, una actuación histórica en los AMAs (será el primer grupo coreano en tener el honor) y Ellen DeGeneres, así como otras entrevistas. Durante su penúltimo día en el país, baten otro récord: se convierten en el primer grupo de Kpop en realizar una sesión completa con Vogue que, además, incluye un divertido tour por la ciudad que ya han conquistado.

Uno a uno llegan a la habitación. Jungkook, el más joven, es tan atractivo en persona, que se hace el silencio cuando entra; algo que le asombra ligeramente. Se dirige directamente a la mesa de maquillaje mientras canta en voz baja para amenizar el paso del tiempo. Otros miembros se juntan en torno a la mesa de los snacks a un lado de la habitación, llena de ramen y cajas de Pocky, Cheetos y Fritos, latas de Coca-Cola, trozos de tarta Castella, Americanos con hielo y batidos nutritivos. Estos se guardan en botellas individuales, etiquetadas y ordenadas con precisión militar.

Una vez se han vestido en privado, aparecen para la inspección grupal. Son bastante quisquillosos para la ropa. “Son unos perfeccionistas”, destaca un miembro del staff con orgullo. Los dobladillos se ajustan y desajustan hasta que se encuentra el punto perfecto en torno a los tobillos; Jungkook se pelea con un cinturón para ajustarlo a la perfección, mientras Jimin y Suga comparan sus pendientes, que cuelgan con la longitud justa para rozar sus clavículas. Jin aparece puntual, se mete en un par de botas azules y come un trozo de Castella.

En torno a 45 minutos más tarde, los chicos se unen en el sofá color mostaza y hablan de todo lo que han vivido durante la semana – han conocido a Post Malone en los AMAs, el Panda Express del aeropuerto… – e intentan aprender sobre la jerga estadounidense. “¡Enséñanos algo!” propone RM, el líder. Un editor les enseña la palabra “lituation”, una combinación de los términos “lit” (genial) y “situation” (situación).

Sus ojos se iluminan como si les hubiéramos regalado un juguete nuevo “¡Lituation! Es genial”.

Y lo fue.

A día de hoy, todo lo que podíamos saber de BTS ya ha salido en las entrevistas. BTS significa “Bangtan Sonyeondan” o “Chicos a prueba de balas”. Sin embargo, el verano pasado – teniendo en cuenta su aumento de popularidad en USA, añadieron otro significado “Beyond the Scene”. El septeto debutó en 2013 bajo la dirección de Big Hit Entertainmet, una pequeña compañía de entretenimiento de Seúl. Al principio, su música se basaba más en el rap y el hip-hop. Sin embargo, en 2015, cambiaron de rumbo y empezaron a atraer la atención de fans internacionales gracias a canciones energéticas como Dope y con tintes de EDM como Save Me. Pese a todo, Big Hit sigue centrando sus esfuerzos en Asia (de hecho, este editor intentó fotografiar al grupo el verano pasado, pero no le dejaron).

Todo cambió en mayo, en los BBMAs de 2017. BTS voló a Las Vegas para aceptar el Top Social Artist (en trajes de Saint Laurent) y el resto del mundo se enteró de quiénes eran gracias al revuelo en las redes, principalmente Twitter (la plataforma preferida por el grupo). A partir de ahí todo siguió el efecto “bola de nieve”, y en el momento en que se anunció que volarían a la costa oeste, la prensa y lxs fans estaban listos para recibirlos en su llegada al LAX. Su recibimiento estuvo plagado de chicos y chicas que se apretujaban contra el cordón de seguridad, conformado por agentes uniformados con camisetas amarillas que habían formado una cadena humana para protegerlos.

Su viaje a L.A. nos recuerda a un fenómeno fan que no se había visto desde que los Beatles llegaron a Nueva York o One Direction llegaba… a cualquier parte. Sin embargo, la magnitud es diferente. Para incontables asiático-americanos, que siete artistas coreanos sean conocidos a gran escala, significa mucho. En su país natal, los coreanos están sorprendidos al saber que sus paisanos son reconocidos a nivel mundial. De hecho, no siguieron la estrategia habitual. BTS intentó abrirse primero al extranjero, ganando su gran primer premio “nacional” – daesang – en 2016. Durante el día que pasamos con ellos, nos dimos cuenta de que los chicos empiezan a ser conscientes de todo esto. Pasan el tiempo maravillándose por toda la atención que reciben.

“Es difícil creer que esto es real”, dice Jin. “Es como un sueño”.

Son las cuatro menos cuarto de la tarde y, por fin, los chicos se suben al “bus de la fiesta” (¿cómo si no podríamos viajar por L.A. con un pequeño séquito?). El grupo lo forman: siete estrellas de K-pop, tres editores de Vogue, cuatro cámaras, un manager, un guardaespaldas, un traductor, una maquillista, un asistente y el conductor. El resto del equipo (tres guardaespaldas adicionales, dos peluqueras y un asistente de maquillaje, más managers y dos publicistas) nos siguen en otros vehículos. El autobús está decorado con asientos de cuero y luces de colores, con una barra en el centro. También hay varios snacks: botellas de Coca-Cola guardadas en hielo, pretzels cubiertos de yogur, barritas… y Doritos con sabor a nachos y queso que Jimin come con gusto mientras nos dice que son sus favoritos.

“¿Aquí se suelen celebrar fiestas?” Pregunta Jin, mirando la barra subrepticiamente. Una vez que se les explica que este autobús se utiliza para llevar a la gente de club en club de modo que la fiesta nunca acabe, el grupo se queda anonadado (“Wow, estos americanos…”). J-Hope conecta su móvil al sistema de altavoces para que suenen algunas de sus canciones favoritas: “Havana”, “Dirty Pop”. Parecen entregados y llenos de energía, dejándose llevar por primera vez en días tras haber superado la ansiedad de su primera actuación en los AMAs.

El bajo hace temblar los cristales y V coge dos botellas de refresco y se pone las chapas en los ojos, haciendo muecas para conseguir que todos se rían. Jin y RM se turnan para bailar en la barra de forma cómica, hasta que todos los presentes estallan en carcajadas.

¿Por qué BTS es tan popular?

Hace años, SNSD y su popular tema “Gee” y Rain, que se hizo con el puesto de “más influyente” en la revista Time en 2007, fueron de los primeros artistas en entrar al panorama estadounidense. Sin embargo, la atención que se cierne sobre BTS parece diferente. Todo se debe a un buen “timing”: dieron, en el momento adecuado, con un leal grupo de fans llamadxs ARMY, que creció rápidamente y llevó a sus chicos al estrellato internacional. También hay que tener en cuenta a los medios, motivo por el que los BBMAs fueron un punto de inflexión. Los medios vieron en los chicos la oportunidad de conseguir visitas y el aumento exponencial de su cobertura mediática se ha sentido poco genuino, para el desagrado de ARMY.

James Corden, por ejemplo, recibió ira por consentir a algunxs fans. Peor aún fueron las entrevistas que realizaron algunos medios que no habían realizado ninguna investigación previa y les preguntaron cosas sin sentido – por ejemplo “¿vosotros bailáis?” -. Ha sido duro para su fandom ver las entrevistas insustanciales, dirigidas por personas que conocen poco (o pasan de informarse, directamente) a sus chicos, solo les interesa la atención que estos atraen. En muchos sentidos, han sido tratados como la novedad asiática.

Incluso el mundo de la moda está ansioso por contar con ellos, algo que a los chicos les gusta bastante. Llevaron Saint Laurent en ambas alfombras rojas durante sus visitas a EEUU. Los chicos también se preocupan mucho por los accesorios y por permanecer impolutos. Por ejemplo, en el “autobús de la fiesta”, comían con mucho cuidado para no mancharse. Son grandes consumidores de marcas como Gucci, WTAPS y Calvin (y Raf); aunque en Corea, el precio de CK es bastante más caro teniendo en cuenta los costes de importación. Jungkook tiene una idea “¿qué tal un descuento de grupo? Un pack de 3′ camisetas de Calvin por 30 dólares ¿qué os parece? ¿Tenemos un trato?”

En su tour por la ciudad, BTS es acosado por un cámara. El vídeo se vuelve viral y se extiende el rumor de que el grupo canceló un “meet and greet” sin motivo. En realidad, nunca se pautó tal evento, sino un photoshoot privado con Vogue. Para ello se firmó un acuerdo en el que se indicaba no revelar detalles del mismo; no obstante, el día de antes se filtró en Twitter el horario y posición del grupo, animando a lxs fans a venir.

Cuando llegamos al lugar, había al menos tres cámaras: ABC News y TMZ entre ellos, junto a una multitud de fans esperando. Tuvimos que cancelar la sesión pero, para no desperdiciar el tiempo, decidimos hacer las fotos en otras calles próximas. Con el tiempo, otros cámaras nos localizaron otra vez. Uno fue particularmente agresivo y empezó a gritarle a un guardaespaldas que tenía derecho a estar allí (el guardaespaldas no sabía inglés). Por supuesto, la sesión se cancela y los chicos vuelven al transporte.

“Vais a perder a todxs vuestrxs fans americanos antes incluso de ser famosos”, les grita. “¿Qué ha dicho?” preguntan ellos en el “autobús”. Parecen encontrarse al límite, aunque más bien están confusos por la situación. Su equipo en seguida les aplica aceite de hierbas tras el cuello y masajean sus hombros. Una vez que les han traducido todo, se relajan y se ríen. “¡Dile que gracias por preocuparse por nosotros!”, contesta J-Hope, riendo. “Sí”, añade Jungkook “¡muchas gracias”

Incluso el equipo de Big Hit, aunque estaban disgustados, también sentían un poco de emoción. “¡Los paparazzi estaban aquí!”, dice uno mientras pasa. “Eso significa que lo hemos conseguido”.

Recordemos el año 2014, cuando BTS vino a L.A a grabar su reality: “American Hustle Life”, donde aprendieron sobre el hip-hop y la cultura que lo rodea. Los chicos tuvieron que salir a la calle y acercarse a algunas chicas para pedirles el favor de participar en su vídeo. Ahora tienen a TMZ detrás y equipos de seguridad.

Nos dirigimos a Dave y Buster, un centro lleno de juegos recreativos. Los chicos tienen la oportunidad de jugar gratis. Es un día de diario, por lo que solo hay familias con niños pequeños y bastante silencio. No prestan atención al atractivo grupo que acaba de llegar.

Jungkook y Jin corren a la máquina de bailar, quemando el suelo con sus botas. Suga y Jimin juegan a disparar mientras J-Hope y RM se decantan por la máquina de lanzar a canasta. V, por su parte, llama la atención de un niño pequeño “¡Mamá, salieron por la tele anoche!”, dice. Se saca un selfie con él y, después, V intenta jugar a una máquina en la que hay que encajar unas pelotas pequeñas en diferentes agujeros. “¡Es muy difícil!” se queja antes de llamar a Jimin para que juegue una partida. Jimin, sin mucho esfuerzo, consigue meterlas.

Su energía es contagiosa y, aparentemente, ilimitada. Después de terminar el reportaje, y tras inclinarse respetuosamente ante todo el equipo, los siete chicos regresan al hotel. Se dirigen a sus habitaciones individuales, se ponen ropa nueva y continúan con la entrevista que tuvo que interrumpirse por la tarde. A la mañana siguiente, muy temprano, aparecen en Ellen y, posteriormente, se dirigen a LAX y de vuelta a Seúl para seguir ensayando hasta la madrugada los programas de fin de año.

No hay duda de que están cansados, pero siguen sonriendo y trabajando. Quizá en esto resida la belleza: siete jóvenes disfrutando de la vida.

Source: Vogue

Trad. Esp: BTS Spain

**Si tomas la traducción, por favor, respeta TODOS los créditos**

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